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Diez de las novatadas más habituales en los colegios mayores

Las hay más o menos duras pero todas comaparten un denominador común: La humillación. Estas son algunas de las «torturas» más corrientes en los colegios mayores de Madrid y España

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Lo primero, beber todo lo posible

Para doblegar la voluntad de los novatos y que estos acepten en mayor o menor medida la que se les viene encima, el consumo de alcohol se convierte en obligatorio. Una de las novatadas más recurrentes es dar de beber cantidades ingentes de alcohol a los nuevos. El método del embudo, tan rudimentario como peligroso, se utiliza para ingerir mucha bebida en poco tiempo. Conviene recordar que el consumo de alcohol en cantidades tan contundentes puede provocar lo que se conoce como «Blackout». Una pérdida de memoria parcial que, a la larga, puede traer problemas severos.

Novatos convertidos en «Cenicientas»... y en ceniceros

Convertir a los novatos en las «Cenicientas» del Colegio Mayor es otra de las novatadas más habituales. Los nuevos dan de comer a los veteranos, realizan labores de limpieza y hasta ejercen de cenicero cuando los «mayores» fuman. En ocasiones, no solo recogen de manera sumisa la ceniza, sino que tienen que soportar como los veteranos apagan sus cigarros sobre ellos.

Beber vinagre, otro clásico

Dentro de las «torturas» a las que someten a los novatos está la de beber vinagre. En muchos de los colegios mayores de Madrid y de España es toda una costumbre someter el estómago y el sentido del gusto de los recién llegados a los más duros desafíos.

Como un spa... Pero a mala idea

Las duchas de agua fría a altas horas de la madrugada podría ser una práctica más propia de un cuartel que de un Colegio Mayor. Los nuevos no pueden bajar la guardia ni por la noche porque, de madrugada, puede que le vayan a recoger a su habituación para someterle al frío agua de la ducha. Los más «ingeniosos» intercalan el agua fría con agua casi hirviendo. Como en un spa pero con mucha peor idea.

Estropicios capilares de todo tipo

Poner a prueba el sentido del ridículo de los nuevos es otro de los denominadores comunes de las novatadas. Cortes de pelo imposibles o incómodas depilaciones son otras de las «torturas» que tienen que superar los recién llegados para ganarse la aceptación de los veteranos. Solo así podrán tener una estancia más o menos tranquila una vez hayan terminado las novatadas.

Tartazo al novato

Exponer al recién llegado a humillación pública es, como hemos dicho, una costumbre. Pasear por la vía pública a los novatos con todo tipo de indumentarias es también otro clásico, al igual que darles un tartazo en plena calle. En Madrid, es muy habitual llevarles a la Puerta del Sol para que los viandantes puedan, por 1 euro, probar suerte a lanzarle la tarta al recién llegado. Cualquier sitio público es válido para esta práctica.

El habitual «pringue»

Esta es una costumbre muy extendida por toda España. Dar el «paseíllo» a los nuevos para que los veteranos lancen sobre ellos huevos, harina y todo tipo de sustancias pringosas en un clásico entre las novatadas. Es una peculiar forma de que los ya residentes en el colegio puedan poner cara a los nuevos inquilinos.

La escobilla, como cepillo de dientes

Las novatadas ponen a prueba el sentido del gusto y del ridículo de los recién llegados. Pero el catálogo de novatadas también guarda «torturas» con las que conocer cuánto de escrupulosos son los nuevos inquilinos del Colegio Mayor. Una de las más habituales es obligar a los novatos a frotarse los dientes con las escobillas de los urinarios.

El «juego» del semáforo

Esta novatada reune características de todas las anteriores. Pone a prueba el sentido del ridículo del recién llegado e implica, por lo general, una dolorosa depilación. Este juego del semáforo consiste en pintar un testículo del novato de color rojo y otro de color verde con el que simular un semáforo. Los invitados a este «juego» caminarán o permanecerán quietos en función de lo que marque el semáforo.

Arrastrar el trasero en ropa interior

Otra de las dolorosas tradiciones de los colegios mayores es arrastrar el trasero por los aledaños del colegio en ropa interior. Muchas de las novatadas tienen en común que se realizan con poca ropa y a la vista de mucha gente. También es habitual colocar una fruta en la entrepierna o el ombligo de los novatos para que los (también recién llegados) del otro sexo coman la fruta en cuestión. Con la excusa de conocer gente y romper el hielo, este tipo de pruebas son de lo más recurrentes.

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