cultura

La calle de Fuencarral dice adiós a sus cines

El cierre de Roxy A, Roxy B y Paz deja en solitario al Proyecciones, como único recuerdo de épocas de mayor gloria para las salas de la capital

ignacio serrano - Actualizado: Guardado en: Actualidad

La dureza de la crisis también ha llegado a la calle de Fuencarral, donde ya no se podrá disfrutar del encanto de un paseo para elegir la película de la tarde, debido al cierre de todas sus salas de proyección. ¿Todas? No, queda una irreductible sala, la Proyecciones, pero su tiempo de permanencia es difícil de predecir, a tenor de la gravedad de la situación en el sector.

Tras el adiós de cines tan emblemáticos de la capital como el Bilbao, el Fuencarral o los minicines que había en el número 126, ahora los responsables de otras tres salas de la misma calle han anunciado que sus proyectores se pararán para siempre muy pronto.

Uno de ellos es el Cine Paz, que estaba esperando a que el Pleno municipal aprobase el cambio de uso urbanístico para ser reconvertido en centro comercial. Esta sala, que está ubicada en el número 125, todavía ofrece la posibilidad de una sesión de despedida, pues aún permanece abierta. El Cine Roxy A, que también será transformado en un espacio comercial, hace ya tiempo que se despidió de sus clientes pues lleva meses cerrado por reformas.

Su sala hermana, la Roxy B, parecía destinada a correr mejor suerte. Pero sus dueños, la distribuidora cinematográfica Alta Films, han anunciado que tampoco podrá seguir adelante debido a la mala situación económica de la empresa.

En respuesta a esta triste pérdida de refugios para los cinéfilos en la capital, este mismo mes se organizará un acto reivindicativo en la calle Fuencarral, con la participación de diferentes representantes del mundo de la cultura, que denunciarán la transformación de las salas transformadas en centros comerciales.

Un efecto más de la crisis

Ante las críticas por la pérdida de lugares culturales tan emblemáticos, el portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Enrique Núñez, ha contestado que es la «situación económica» y no otra causa la que está motivando la paulatina desaparición de cines en la capital.

Así, el propio mercado es el que dicta la necesidad de conversión de estos inmuebles hacia otros usos, como tiendas o teatros especializados en musicales. Estos «movimientos» ya ocurrieron años atrás en zonas como Gran Vía, donde la propia «dinámica económica», dijo Núñez, hizo que la mayoría de los cines se convirtieran en teatros musicales. «Es la dinámica económica en la que vivimos, siendo los propietarios de los establecimientos los que deciden lo que consideran más oportuno y conveniente», dijo.

Además, Núñez aseguró en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, que el Ayuntamiento se limita a aplicar lo establecido en el Plan General de Ordenación Urbana de 1997: «No marcamos directrices de si abrimos cines o no, eso depende de la iniciativa privada». En ese sentido recordó que han sido «los propios propietarios los que han solicitado el cambio de uso de los negocios».

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