El profesor Vigués Andrés López, durante uno de sus viajes a Japón para impartir sus seminarios
El profesor Vigués Andrés López, durante uno de sus viajes a Japón para impartir sus seminarios - cedida

Economía gallega en Japón

Actualizado:

La historia de cómo llega un gallego a dar clases de economía en el país del sol naciente surge de la admiración de un seguidor que le contactó a través de su página web. Aunque su primera idea era preparar un curso online, la sorpresa al pedirle que se desplazase para que fuese presencial fue mayúscula. La experiencia de Andrés López, este vigués afincado en Madrid, ofreciendo el seminario en tres ciudades el pasado noviembre no pudo ser más satisfactoria, hasta el punto de que su «gira» le lleva en esta ocasión a duplicar el número de urbes en que las impartirá sus cursos en un viaje que rondará las dos semanas de duración.

A pesar de que originalmente sus seminarios estaban dirigidos a hispanohablantes residentes en el país asiático, López no descarta abrirse a los propios nativos, aunque reconoce que el idioma es «una barrera» incluso mayor que la cultural. «A veces se puede tener una percepción de que en otros países hay mayor cultura financiera que aquí, pero lo cierto es que es una materia pendiente en casi todas partes», subraya al ser preguntado sobre si entiende que los japoneses están mejor preparados de media en el manejo de su dinero que los españoles.

Los gallegos han tenido tradicionalmente fama de personas ahorradoras y, de hecho, un reciente estudio del Instituto para la protección familiar los colocaba a la cabeza del conjunto de españoles en esta materia, subrayando su «sensibilidad, coherencia y realismo en la gestión de los gastos». López apoya la teoría, e incluso indica que es una característica que los japoneses comparten, pero desmitifica a medias su importancia. «El ahorro sólo es la primera parte, porque hoy guardar el dinero el perderlo. La clave está en saber invertir».

Apuesta por un control del gasto, clasificarlo para saber cuál es prescindible y que cada persona se analice a sí misma para conocer los tipos de inversiones más adecuadas. Para esto, les recomienda que intenten aprovechar las actividades que más les gusta realizar para intentar aprovecharlas como oportunidades de negocio, incluso complementarias a otras actividades profesionales. Además, les invita enfocarse a internet como medio de establecimiento de su negocio por sus bajos costes y su posibilidad de conectarse al mundo mediante la red.

En contra de lo que pueda parecer, también desmiente que la crisis económica haya hecho crecer la demanda de este tipo de cursos, ya que «todo el mundo es reacio a gastar, pero lo cierto es que el gasto en formación no deja de ser una inversión de futuro». Sobre este punto, matiza que «la educación financiera debe estar presente siempre en nuestra vida, ya que siempre tendremos relación con el dinero. De lo contrario, estaríamos jugando a la ruleta rusa sin saber como se usa una pistola».

Explicaciones para niños

López atribuye buena parte de su éxito de los últimos años a la simplicidad de sus explicaciones, forjada en su otra faceta profesional, la educación a niños de Primaria. Esta condición le ha llevado a aprovechar recursos didácticos propios de las explicaciones a los pequeños para los profesionales, por ello es habitual verlo utilizando elementos visuales como gorros de cocinero mientras da sus clases. «La educación financiera no tiene que ser complicada. Mucha gente me dice que no la habían visto así antes».

Además, reivindica la necesidad de llevar a las aulas las cuestiones económicas desde la primera etapa formativa para conseguir incrementar en la sociedad la cultura en este aspecto y que los ciudadanos alcancen un mayor nivel de responsabilidad financiera. Sobre todo incide en la petición de despolitizar este tipo de educación y no dejarla en manos de grupos que puedan tener intereses lucrativos, como sucede actualmente con seminarios impartidos por entidades financieras en colegios e institutos. «Esto es como poner al zorro a cuidar de las gallinas», señala. Su objetivo es el de lograr que las nuevas generaciones «aprendan a manejar sus ahorros desde valores como la colaboración y el respeto con la sociedad».