Una de las escenas del musical «Priscilla, reina del desierto»
Una de las escenas del musical «Priscilla, reina del desierto» - abc

La sonrisa del musical Priscilla

El actor gallego Christian Escuredo da el salto al panorama nacional y protagoniza junto a Mariano Peña y Jaime Zatarain el musical de éxito de la temporada en Madrid

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La sonrisa más expresiva del musical del momento lleva el nombre de Christian Escuredo. Y es que el formato de luz y color de un musical, «Priscilla, reina del desierto», que triunfa en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid tiene el nombre asociado de un gallego valdeorrés que despierta el interés de la crítica y del público por su interpretación de Felicia y Adam. Nada hay más distante en apariencia entre el desierto australiano y la frondosidad del valle de Valdeorras pero la contundencia en la interpretación, la ejecución milimétrica del baile y la afinación durante la interpretación de un variado repertorio musical han convertido al actor gallego en un ser más visible para los ojos del gran público y en un habitante natural de las antípodas.

Su aparición en el escenario es premonitoria. Comparece en escena aupado en una plataforma que desciende verticalmente, con el símbolo del dólar, y bailando como Madonna. Para el joven actor ya nada es igual desde el momento en que tras subirse el telón tiene la oportunidad de demostrar que el personaje ya es suyo y que los sueños de Felicia existen en diversos formatos.

Christian Escuredo confesó a ABC que se siente «afortunado» e identificado «como con todos los personajes que he interpretado». Fundamentalmente porque «yo siempre miro a los personajes con humanidad, hay que entenderlos» y con Adam y Felicia ha conseguido mantener esa relación empática: «Felicia es un bombón. Es como hacer malabares, es un personaje rico y ambicioso que que se te puede ir de las manos y que hay que saber manejarlo ya que es ácido y puede caer mal».

En realidad Felicia ama el espectáculo. Se monta en un autobús para ser más libre y crecer como artista...Más allá del vestuario y del color es portadora de «un amor de lealtad hacia sí misma». En ese camino de autobús comparte escenario con Mariano Peña y Jaime Zatarain. Las visiones distintas y complementarias forman un espectáculo único en una adaptación realizada por Miguel Antelo al servicio de los actores.

Sin embargo, y frente la interpretación inmediata que pudiera realizarse, Escuredo matiza que «Priscilla es un espectáculo pensado para poder empatizar con el espectador». Tampoco son muchas las diferencias con otras incursiones precursoras de su éxito madrileño. El actor dio vida a un soldado en «Sonrisas y Lágrimas» y a otro soldado en el musical gallego «Glass City». En ambas actuaciones el camino del actor fue el mismo «empaparme del personaje».

La carrera profesional tiene como marca diferenciadora el trabajo constante y la disciplina para alcanzar «la condición física adecuada y la preparación técnica exigida por el texto».

El recorrido de «Priscilla» continuará en Madrid en los próximos meses y el recorrido de Christian también. A igual que los protagonistas del musical, Escuredo, cogió su primer autobús e Soulecín (Valdeorras), lugar de resistencia y memoria, y continuó con paradas en la música, en series de ficción, en musicales para niños y en versiones contemporáneas del «Romeo y Julieta» más trasgresor. Ahora es el momento de disfrutar en uno de los teatros más emblemáticos de la capital española para participar en una versión audaz del conocido como «teatro-fiestra» y reconocerse libre para vivir el reconociendo del éxito.