Una mina hecha lago de aguas excelentes
Vistas del lago que cubre la antigua mina - abc

Una mina hecha lago de aguas excelentes

En tan sólo cuatro años, la antigua escombrera de As Pontes de García Rodríguez pasó de ser la mayor explotación de cielo abierto de España a convertirse en el lago artificial más grande. Sus aguas son las mejores para el consumo humano y el baño

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La antigua mina de lignito de As Pontes de García Rodríguez (La coruña) pasó de ser la explotación minera a cielo a abierto más grande de España a convertirse en el lago artificial de mayores dimensiones de toda la Península y, según los expertos, uno de los más importantes de Europa. Sus aguas avalan tal afirmación. Y es que reúnen la mejor calificación para el consumo humano, para el baño y para el desarrollo de la fauna que en él habita, según la regulación exigida por el Estado en los diferentes Reales Decretos.

En concreto, la calidad requerida de las aguas superficiales, susceptibles de ser destinadas al consumo humano, se rige por el Real Decreto 1541/1994, que califica las aguas en tres grupos: A1, A2 y A3, según el grado de tratamiento que necesitan para su potabilización. En base a los valores registrados, las aguas del lago de As Pontes son de categoría A1. Esto se traduce en que las aguas tienen la mejor aptitud prepotable. Por ello, basta con un simple tratamiento físico de filtración y desinfección para que puedan ser consumidas.

Asimismo, en el margen cercano al núcleo urbano de As Pontes existe una zona habilitada para el baño de 430 metros de longitud —que alcanza los 24 grados en los meses de verano—, cuyas aguas están catalogadas de «excelentes» al cumplir los requisitos exigidos en materia de salubridad a tenor del Real Decreto 1341/2007.

Otro factor a tener en cuenta en este hábitat es la existencia de las condiciones necesarias para el potencial desarrollo de la fauna y flora en su entorno. La cuestión está regulada oficialmente en el Anexo III del Real Decreto 927/1988, que fija los requerimientos para que las aguas sean aptas para acoger peces. Según esa norma, las condiciones del lago de As Pontes son idóneas, hasta el punto de que le otorga la calificación de «aguas salmonícolas», es decir, las mejores para estos animales.

Como 200 campos de fútbol

Todo el proceso de reconversión de la vieja mina en lago se obró en apenas cuatro años. La explotación minera, dirigida por Endesa, echaba el cierre en diciembre de 2007 —aunque continúa la actividad en la central térmica de la firma— tras tres décadas de intensa labor extractiva.

En este tiempo, la compañía energética fue apilando miles de toneladas de escombros que extrajo de la mina, hasta formar una gigantesca montaña artificial de 160 metros de altura, que escondía en su interior 813 millones de metros cúbicos de arcillas, piedras y cenizas. Las labores mineras derivaron en un gran hueco de casi 18 kilómetros de perímetro, con 5 kilómetros de longitud y hasta 2,2 de anchura, y 205 metros de profundidad. Fue en enero de 2008 cuando Endesa llevó a cabo la mayor rehabilitación ambiental realizada en España. Tras las labores de recuperación de este hueco minero, la escombrera se convirtió en un vergel de tamaño equivalente a 200 campos de fútbol.

Como resultado de esta metamorfosis, en As Pontes luce, desde mayo de 2012, una vasta lámina de agua de color azul intenso, 30.000 metros cuadrados de playa artificial, dos islas y zonas de bosque en la antigua escombrera, con más de 600.000 árboles y grandes pastizales. Un terreno en el que habitan, tras la colonización espontánea, 180 especies distintas de vertebrados, apuntan fuentes de Endesa. La fauna fue llegando de modo natural, resultado de una implantación vegetal exitosa. Actualmente, en la zona conviven numerosas especies animales entre las que se encuentran lobos, zorros, corzos, ciervos, jabalíes, nutrias, jinetas o comadrejas. Asimismo, algunas de las aves localizadas en la zona son difíciles de ver en España.