Un visitante lee las fichas históricas sobre el hotel
Un visitante lee las fichas históricas sobre el hotel - muñiz

Un hotel del siglo XVI que triunfa en el XXI

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Unas horas después de que el Hostal de los Reyes Católicos fuese elegido por los usuarios de la web Tripadvisor —uno de los portales de turismo más influyentes— como el mejor parador de España, el director del hotel más antiguo del mundo recorre con ABC los 28.000 metros cuadrados de este emblemático lugar. La visita arranca en el claustro de San Marcos, un imponente patio con una fuente central que da acceso a las 137 habitaciones de las que consta este parador. Fundado en 1499 por los Reyes Católicos, no es exagerado decir que el antiguo Hospital Real es el hotel más antiguo del mundo, y es que en sus orígenes aparece ya esta faceta hostelera. «El hostal se mandó construir a finales del siglo XV porque los peregrinos que llegaban a Santiago dormían en la Catedral y el templo se había convertido en un foco de infecciones. De ahí al origen del botafumeiro, que limpiaba el aire de malos olores», explica el director del hotel, Julio Castro.

Hospita, hostal... e inclusa

En ese primer momento, el conocido como Hospital Real constaba de tres plantas. En la tercera estaban las enfermerías donde ingresaban los paregrinos que en peor estado llegaban; en la segunda se daba alojamiento a los caminantes durante un máximo de tres días y la primera era una inclusa para niños expósitos de la que solo queda el recuerdo de una puerta en la entrada lateral que da al Obradoiro. «Durante más de dos siglos, las madres que no podían cuidar a sus hijos los llevaban al torno y tocaban la campanilla, siempre durante la noche para no ser vistas», detalla Castro.

Bajo un dosel de los años 50

Con capacidad para alojar a unos 220 huéspedes, el Hostal de los Reyes Católicos destaca por ser el más rentable de toda la red española, lo que permite a su dirección elevar el precio medio por encima de lo habitual. «Nuestros clientes pagan por alojarse en un hotel que es una obra de arte, para muchos, el Hostal es un destino en sí», afirma su director de camino a una de las habitaciones más representativas del establecimiento. Se trata de un dormitorio de categoría «superior» por su carga histórica, ya que durante muchos años fue la sede de la Secretaría y la Mayordomía del antiguo hospital. De esa época queda una gran puerta de hierro que guardaba la caja de caudales y que cuenta con tres cerraduras de perfil de llave distintos para evitar la malversación de fondos.

200 millones de la época

Al igual que todas las estancias de este Hostal, la cama cuenta con dosel y el mobiliario mantiene la esencia de los primeros años de este edificio como hotel. «Fue Franco el que mandó convertirlo en hotel del Estado en octubre de 1953 porque el año siguiente era Año Santo, por lo que la obra hubo que hacerla en nueve meses», apunta el director. La magnitud de la reconstrucción fue tal que 1.800 obreros trabajaron en turnos de mañana, tarde y noche durante los siete días de la semana para llegar a la inauguración del 24 de julio de 1954. El coste de la obra —que respetó todas las divisiones originarias— fue de 200 millones de pesetas en un momento en el que el presupuesto anual para la ciudad de Santiago era de solo 12 millones. Para acometer la obra en un período de tiempo tan limitado, los empleados trabajaron sin descanso con los exiguos recursos de mitad de siglo: carros con piedras tirados por bueyes y carretas de madera cargadas de piedra.

Habitaciones cinco estrellas

Las cinco estrellas que sitúan al Hostal de los Reyes Católicos entre los más lujosos de los 94 que conforman la red de Paradoresobligan a sus gerentes a extremar los cuidados. «Cada siete años remodelamos las habitaciones y retapizamos los muebles. Este año nos toca hacer una redecoración que se centrará en los baños y que empezaremos en noviembre, cuando se inicie la temporada baja», confirma Julio Castro. Desde las habitaciones ubicadas en la planta baja del hotel, los huéspedes pueden disfrutar de la piedra de la construcción del siglo XVI y de las vistas de un jardín oculto imposible de ver desde la calle. Los que se alojan arriba ven desde su ventana buena parte de la ciudad e incluso el Monte Pedroso. Para los que buscan silencio y alejarse del trasiego de viajeros queda la cuarta planta, el espacio más tranquilo de este gigantesco hotel.

28.000 metros cuadrados

Los 28.000 metros cuadrados con los que cuenta este establecimiento hotelero son una ventaja para sus viajeros y un inconveniente para la dirección del hotel. Los gastos por calentarlo se disparan por la piedra de sus muros y las dimensiones de sus salones. «El gasto de mantenimiento de un hotel como éste no tiene nada que ver con el gasto de mantenimiento de un hotel moderno. Nosotros tenemos un plan anual de mantenimiento y uno de inversiones y se analiza todo el hotel, la estructura, las calderas, las enfriadoras…», asegura el responsable del Hostal de los Reyes Católicos.

Mientras Castro comenta los pormenores de la gestión de un edificio de estas proporciones, un grupo de turistas —cámara en mano— acceden al hall. Llegan buscando información sobre la ruta que, desde 2010, recorre el parador compostelano y que a través de 79 fichas adentra a los visitantes en la historia de un edificio trufado de simbolismo y anécdotas. Nada más entrar en el primero de los claustros, la sorpresa de estos visitantes y la admiración con la que recorren el patio explica que este hotel lidere el podium de los más valorados de España. «Además de las buenas puntuaciones a través de Tripadvisor, a diario recibimos felicitaciones de alojados y visitantes en nuestro buzón de sugerencias», comenta Castro. La mayoría de ellas son de turistas extranjeros encandilados por el carisma de un hotel secular.