Mónica Oltra dialoga con el portavoz y parlamentario del PSPV, Antonio Torres, en los escaños del grupo socialista
Mónica Oltra dialoga con el portavoz y parlamentario del PSPV, Antonio Torres, en los escaños del grupo socialista - rober solsona
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Podemos y Compromís exigirán que Oltra presida un eventual tripartito con el PSPV

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Las cartas ya están boca arriba. La candidata autonómica de Compromís, Mónica Oltra, no ha cesado en su acercamiento a Podemos desde que su compañero de partido y líder del Bloc, Enric Morera, se apartó de la carrera por la Presidencia de la Generalitat. Un acercamiento que persigue un objetivo claro: crear una «pinza» entre las dos formaciones de izquierdas que les otorgue una posición de ventaja en una eventual negociación postelectoral con el PSPV de Ximo Puig.

Los movimientos de Oltra son vistos con recelo por la parte mayoritaria de la coalición, ya que temen que las intenciones de la mediática candidata acaben por dar al traste con las opciones de urdir un pacto que aleje al PP del Gobierno autonómico.

En el último encuentro entre Oltra y el candidato autonómico de Podemos, Antonio Montiel –quien ya trató de entrar en Compromís antes de su aventura con el partido de Pablo Iglesias–, éste habría aceptado la estrategia de su interlocutora. Esto es, que en el caso de que la suma de los escaños de Compromís y Podemos fuera superior a la obtenida por el PSPV de Ximo Puig –y entre los tres llegaran a la mayoría absoluta de la Cámara autonómica–, sería Oltra, y no Puig, la nueva jefa del Consell.

Fuentes de la formación de Pablo Iglesias en la Comunidad confirmaron ayer a este diario dichos movimientos, desvelados de manera implícita por la propia Oltra en sus últimas intervenciones públicas. Cuando se le preguntó por Montiel fue clara: «he coincidido con él a través de los movimientos sociales y tenemos una buena sintonía política en los temas que hemos tratado». Alto y claro.

Contra el bipartidismo

Oltra también exhibió sus preferencias a la hora de establecer una política de pactos y se decantó por Podemos y Esquerra Unida antes que con el PSPV, a quien no excluye de ese diálogo pero al que responsabiliza de, según ella, «el dañino bipartidismo que ha sufrido la sociedad valenciana».

En la dirección nacional del PSPV son conocedores de esta situación, y por ello Puig intentó que fuera Morera el candidato –con quien mantenía reuniones quincenales y se entendía a la perfección–. La «pinza» de Podemos y Compromís preocupa, y mucho, al líder de los socialistas valencianos, quien trata de pisar el acelerador con una campaña plagada de independientes y savia nueva que pueda enviar un mensaje renovador.

El enemigo en «casa»

El objetivo ya no es ganar al PPCV, cuestión que parece ahora casi imposible, sino ganar al dúo Podemos-Compromís, y ahí cada escaño cuenta. Y es que el socialismo valenciano tiene ahora al enemigo en su propia «casa». Los socialistas, además, pueden quedarse sin su tradicional socio a su izquierda en el arco parlamentario, Esquerra Unida, ya que su regresión en apoyos sociales la deja al borde de quedarse fuera de las Cortes.

El último sondeo facilitado por el PSPV, en cualquier caso, está ligeramente «hinchado» respecto a las expectativas reales, ya que fuentes de Blanquerías admiten que llegar al escaño 25 es el tope que se fijan en estos momentos, a la espera de conocer el rumbo que toma la bolsa de indecisos. Y es que en el sondeo que «Levante-EMV» atribuye al PSPV, los socialistas lograrían entre 26-28 escaños, frente a los 13 de Compromís y los 12-14 de Podemos. Es decir, que los propios socialistas admitirían que la suma de las otras dos fuerzas sería mayor que la propia. EU, según el mismo sondeo, quedaría fuera por poco de la Cámara autonómica valenciana.

Este panorama preelectoral resulta preocupante para el PSPV, ya que muchos de los votantes indecisos pueden ver un «desperdicio» depositar las esperanzas en el proyecto de Ximo Puig si finalmente no fuese el elegido para liderar un gobierno de coalición.

Segunda fuerza

Lo que sí ha alejado de momento el socialismo valenciano es la posibilidad de que bien Podemos o bien Compromís acabarán por ser la segunda fuerza mayoritaria en su detrimento. Los porcentajes de apoyo reflejados en las últimas encuestas hacen de esta cuestión casi una quimera porque no hay tiempo para que haya un vuelco.

Es más, la tendencia del PSPV es la de una cierta recuperación, mientras que Compromís estaría creciendo muy levemente y Podemos entraría en una bajada de apoyos significativa respecto a lo que se le atribuía hace algunos meses.

Este escenario podrá o no convertirse en realidad dependiendo de los escaños que sumen PP y Ciudadanos, que parecen alineados en la otra parte del arco parlamentario, pese a algunas declaraciones de Carolina Punset.