DEPORTE FEMENINO

Estefanía Juan: Puntos de peso para España

Estefanía Juan lidera junto a Lidia Valentín la expedición femenina de halterofilia en el Mundial de Kazajistán

Estefanía Juan, una de las grandes de la halterofilia española femenina, posa en la sala de pesas del Consejo Superor de Deportes
Estefanía Juan, una de las grandes de la halterofilia española femenina, posa en la sala de pesas del Consejo Superor de Deportes - JOSÉ RAMÓN LADRA

No todo campeonato del mundo tiene el mismo peso. Siempre es grandioso para el deportista brillar, colgarse una medalla y, obviamente, subir al podio y hacerlo cuanto más alto mejor. Pero hay Mundiales con una proyección directa en tono olímpico. Esos tienen un aura especial. En Almaty (Kazajistán), la expedición nacional de halterofilia -seis mujeres y ocho hombres- busca el espacio de España en los Juegos de Río 2016. El tiempo pasa volando, ya se sabe, y la cita kazaja es clasificatoria para los honores olímpicos. Estefanía Juan Tello (Alzira, Valencia, 17/8/1981) es una de las grandes de este deporte junto a Lidia Valentín. La experimentada haltera sabe qué es ganar un Mundial (Finlandia,1998) o ser campeona de Europa (en tres ocasiones: 1997, 2006 Y 2007) o rodearse de preseas de plata o bronce en esas mismas citas, pero hasta la fecha se le han escurrido los Juegos Olímpicos. Río es un sueño para la valenciana. Para ello, España debe sumar los puntos necesarios al menos para asegurarse dos plazas en féminas; entonces podría competir por esa segunda plaza. Lidia es fija.

Estefanía marca con claridad cuál es su rol y qué debe hacer la expedición en Almaty: «En este ciclo, el equipo creo que está mejor a nivel general respecto al anterior. Primero hay que competir, pero diría que si las cosas salen bien, y para ello hemos entrenado, queremos clasificar un mínimo de dos chicas. Respecto a las medallas, la que tiene más posibilidades de coger medalla es Lidia. Pero aunque es un deporte individual, vamos como equipo, hemos hecho piña, porque lo principal es coger los máximos puntos y clasificar el máximo número de personas. En chicos, hay un equipo bastante fuerte. En el cliclo anterior, eran más jóvenes, ahora han madurado y crecido como deportistas y se nota. Pueden conseguir una buena clasificación por equipos».

Acuden a Kazajistán seis mujeres, entre las que está Alba Sánchez a sus 16 años, y ocho hombres. Se forjaron la clasificación para el Mundial en la Copa de España, que se disputó en Coruña. Ahora en la cita de Almaty, cuatro de las chicas podrán puntuar, mientras que en chicos podrán sumar para el equipo nacional seis de los ocho.

La haltera alzireña, de 33 años, con una mirada brillante, firme y clara en su discurso, con la cercanía de siempre, aguarda su debut -el 9 de noviembre-. Está ilusionada con el conjunto, pero también consigo misma: «Estamos ante un campeonato del mundo y clasificatorio para los Juegos de Río 2016. Van a estar los mejores. Te dices a ti misma: ‘He ido a muchos Mundiales, pero nunca son iguales y debes -yo al menos lo hago- tomártelo como algo nuevo; motivarte cada día y decir aunque esté cansada tengo que venirme arriba y tengo que dar el 120%’».

¿Se ve ella con una medalla en la categoría de -48 kilogramos? «Creo que no -dice mientras sonríe-. Imposible. Si me lo dice hace diez años, diría que es posible. Hoy soy realista. Una catástrofe tendría que pasar. Entonces podía estar entre las cinco mejores del mundo y pelear por una medalla. Pero ahora está difícil. Mi objetivo es sumar puntos para el equipo».

El premio de los Juegos

La deportista del Proyecto FER, que impulsa la Fundación Trinidad Alfonso, tiene en todo caso una ensoñación y se pregunta así misma por qué no. «Llevo soñando con los Juegos desde 2000. Lo que quiero es estar por fin y poder retirarme tranquila», subraya, aunque sin dejar de pensar en hacer el máximo de intentos válidos y puntuar para España.

El recorrido de Estefanía es largo y exitoso y reflexiona sobre el conocimiento respecto a su deporte u otras disciplinas minoritarias: «Ahora con las nuevas tecnologías y las redes sociales se puede conocer mucho más lo que hacemos en deportes minoritarios frente a lo que pasaba cuando yo empecé. Había logros que se desconocen. Nos vienen muy bien las redes. Un ejemplo fue cómo se conoció cada paso de Carolina Marín en el Mundial de bádminton».

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