Varias imágenes de perfiles de políticos en Twitter
Varias imágenes de perfiles de políticos en Twitter - abc
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Los malos usos de las redes sociales en política

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La polémica generada esta semana a raíz de la suspensión durante unas horas de la cuenta en Twitter del asesor del PP en el Ayuntamiento de Valencia Luis Salom tras una agria discusión con la periodista Ana Pastor, ha reabierto el debate sobre los buenos y malos usos de las redes sociales, además de las opciones de bloqueo.

Twitter ofrece la posibilidad dereportar por «spam», una variedad de conductas prohibidas que infringen las reglas de la plataforma y entre las que se encuentran abusar de las funciones de respuesta o mención a fin de publicar mensajes indeseados a los usuarios, una práctica muy habitual sobre todo con personajes conocidos.

Pero más allá de estas acciones por parte de los usuarios, es dentro de los partidos políticos donde más destacan una serie de malos usos de las redes sociales poco recomendables por el rechazo que puede generar en el ciudadano. Alejandro Comes, de la consultora valenciana SPQ (que se dedica a formar a políticos en el correcto manejo de sus perfiles) expone algunos de ellos:

1. Creación de perfiles falsos bajo nombres relacionados con políticos. Normalmente, se trata de cuentas de ironía y burla, algunas de ellas gestionadas incluso por formaciones de la oposición. Para Comes, no se trata de un ejercicio positivo debido a que la única finalidad aparente es ridiculizar, aunque aconseja al afectado «tomárselo con humor y ser partícipe de ese juego para que los usuarios no le den más importancia de la que tiene». Como ejemplo de buena reacción, cita a la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, quien participó en una de las bromas de su popular parodia Espeonza Aguirre.

2. Trolls. Se conoce así a los usuarios que se dedican a publicar mensajes provocadores o irrelevantes. En el contexto político, son aquellas personas que únicamente usan las redes sociales para molestar a miembros de la oposición utilizando, en la mayoría de los casos, la demagogia.

Comes apunta como consejo el bloqueo directo a estos perfiles «sin entrar en su juego para no generar más ataques que no suponen ningún provecho personal». Además, según el politólogo, los partidos deberían dejar de contar con este tipo de individuos o, en todo caso, explicar su función y tareas si se encuentran a sueldo en la formación.

3. Perfiles falsos creados únicamente para lanzar consignasdel partido. Con ellos se logra aumentar la repercusión, impacto y viralidad de los tuits del partido. En este tipo de mal uso se pueden incluir a aquellas personas que sólo se hacen eco de los tuits de su propia formación sin aportar valora añadido y que, según Comes, generan rechazo: «Las redes sociales han de ser personales y servir para crear debate de ideas y críticas de forma constructiva».

4. En cuanto a los propios políticos, la utilización incorrecta de estas plataformas resulta bastante elevado para el consultor. «No puede ser que los tuits de algunos responsables sean en tercera persona porque el perfil lo lleve su equipo, eso choca directamente con el ciudadano, que busca cercanía», indica. Entre los errores cita, asimismo, lanzar mensajes sin realizar interacción, enlazar siempre a la web del partido, tuitear mientras se está trabajando o seguir únicamente a gente de la misma formación sin mostrar interés por el resto. Aun así, para Comes el peor escenario es no estar presente en las redes o con la cuenta inactiva fuera de la campaña electoral.

Todas estas prácticas entorpecen, según el politólogo, la labor de los partidos y de los políticos que verdaderamente dedican «mucho tiempo y esfuerzo a su trabajo». Por este motivo, desde su consultoría les enseñan todas las posibilidades de las redes sociales para saber explotarlas. «Se trata de una herramienta fundamental de difusión de mensajes y como forma de permanecer en contacto con la sociedad, pero lo más importante es saber recopilar toda la información que los ciudadanos vierten sobre los partidos, el propio gobierno o los propios políticos y así confeccionar un programa electoral basado en propuestas reales», señala.

De hecho, pronostica que en las próximas campañas los grandes ejes serán la participación y la transparencia, por lo que las redes sociales servirán, señala Comes, «para estudiar las necesidades que demanda la gente, para movilizar a los afiliados y militantes y para analizar el comportamiento de los usuarios».

Entre los políticos que pueden servir de ejemplo positivo en su uso de perfiles, destaca al vicesecretario de Estudios y Programas del PP Esteban González Pons, el diputado socialista Eduardo Madina, los diputados de Izquierda Unida Gaspar Llamazares y Alberto Garzón y el diputado de UPyD Toni Cantó.

Por contra, en mala posición coloca al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al líder del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba o al portavoz de CiU en el Congreso Josep Antoni Duran i Lleida