Bárbara Amorós: «En Top Chef todos hemos trabajado muy por debajo de nuestro nivel»
Bárbara Amorós, durante la entrevista concedida a ABC - ROBER SOLSONA
GASTRONOMÍA

Bárbara Amorós: «En Top Chef todos hemos trabajado muy por debajo de nuestro nivel»

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Bárbara Amorós nos cita en el bar que regenta Ricard Camarena en el Mercado Central de Valencia. La elección del lugar es significativa, puesto que este edifico modernista fue escenario de una de las primeras pruebas que tuvo que superar la cocinera valenciana para mantener su puesto como concursante en Top Chef.

El desafío de ese día –limpiar y despiezar un bonito de tamaño descomunal- puso de relieve las desavenencias entre los participantes del espacio de Antena 3 y Bárbara, cuya personalidad parlanchina y emocional ha sido objeto de continuas críticas por parte de sus compañeros. “Me han achacado el ponerme nerviosa en las pruebas de equipo, pero aunque también le ocurría a Miguel y a Hung Fai, parece que el único estrés que molestaba era el mío", se defiende.

Una vez eliminada de la carrera para convertirse en el primer Top Chef español, Amorós habla con libertad de lo que ha supuesto para ella esta intensa experiencia televisiva, en la que ha sido sin duda la concursante más polémica. “Creo que el problema es que mostré mis debilidades demasiado pronto. Les dije que había estado en lo más alto de la cocina [estudió en Le Cordon Bleu de París y trabajó como asesora en la apertura de varios restaurantes, como el del Oceanográfico de Valencia], pero que después tuve a mi hijo y decidí impartir talleres de cocina y crear mi empresa de catering. Ellos me tomaron como a una ama de casa. Infravaloraron mis capacidades, a pesar de que estoy muy viajada y he hecho muchas cosas, como ser jefe de cocina en un catering en Madrid durante diez años o trabajar de estilista gastronómica para publicidad y cine”.

Bárbara decidió presentarse al concurso para promocionar su nombre y su empresa de catering -Bárbara Te Cocina- a la que la crisis ha afectado notablemente. El paso por la televisión ha empezado a dar sus frutos: “más llamadas”, “potenciales proyectos”... aunque por el momento nada en firme.

Jornadas maratonianas

A toro pasado –el programa se grabó en agosto, un tercio del tiempo que llevó la grabación de Master Chef-, Bárbara recuerda con una sonrisa estas vivencias, aunque reconoce que fueron muy duras en lo personal, y extenuantes en lo profesional. Eran jornadas maratonianas, “había días que solo dormíamos tres horas”. Todo era cocinar, grabar entrevistas y volver al hotel para dormir. Estas circunstancias, sumadas a la presión del tiempo y de las cámaras, explican en su opinión que los nervios afloraran a menudo y se magnificaran los odios y las relaciones personales. “Me ha pasado de todo, muchas cosas que no se han emitido, como cuando me abrí la cabeza en el Ramses [el restaurante de Ricard Camarena en Madrid, donde se celebró una de las pruebas] o cuando tuve que cocinar con una bolsa de hielos en la cabeza porque había perdido tres kilos y estaba muy débil”.

Las críticas hacia Bárbara han movido una corriente de "solidaridad" en las redes sociales acompañada de ataques contra otros concursantes como Begoña Rodrigo, que ha llegado a recibir amenazas. "Creo que mis compañeros no estaban concienciados de que estamos en televisión y que al meterse conmigo estaban echando piedras contra su tejado. Tampoco pensaban en mi familia ni en mi hijo de siete años, al que no le he podido dejar ver el programa. Como profesionales son muy grandes, pero se les fue de madre el tema personal. Ellos me han hecho fuerte".

Una opinión generalizada entre los concursantes es que en Top Chef todos han trabajado por debajo de sus posibilidades. “Te bloqueas hasta limites insospechados. Conforme se acaba el tiempo empiezas a darte cuenta de todos tus errores. En la vida real todos hubiéramos sacado platos mucho mejores de los que hacíamos”. Con todo, el programa ha aportado mucho aprendizaje. “Aunque sé que mi mayor fallo ha estado en la presentación de los platos, Top Chef me ha ayudado a recuperar mi creatividad –explica-. Además he conocido muchas técnicas nuevas, como la osmosis y el vacío, con las que se puede hacer cosas increíbles. Lo que más me gustó fue la prueba del trampantojo con Diego Guerrero. Me pareció muy divertido y me ha abierto todo un mundo de posibilidades creativas”.

De los concursantes que pasan este miércoles a la semifinal, Jesús Almagro y Begoña Rodrigo son sus favoritos. “Él por quien es y ella por ser mujer, porque tenemos mucho mérito, sobre todo las que trabajan con horarios de restaurante”. Al igual que Begoña, la presencia de Bárbara también tiene un elemento reivindicativo. “Empecé en la cocina en una época con mucho machismo, todo funcionaba por castas y cuando alguien ascendía a jefe de cocina se convertía en un miserable. En ese contexto, progresar era muy difícil para las mujeres”.