Volver a jugar con el ordenador Spectrum
Imagen de archivo de un ordenador Spectrum - abc
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Volver a jugar con el ordenador Spectrum

El Museo de Informática de la Universidad Politécnica de Valencia alberga auténticas reliquias de la informática de las décadas 70, 80, y 90

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El Museo de Informática de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), que alberga auténticas reliquias de la informática de las décadas 70, 80, y 90 ofrece también la posibilidad de jugar con antiguos ordenadores Spectrum para mostrar la evolución de la informática.

El director del Museo, Xavier Molero, ha indicado a EFE que las visitas guiadas que ofrecen a sus visitantes sirven para ponerlos en contacto "con el impacto que la informática tiene en la sociedad en temas importantes como el reciclaje, el medio ambiente, los derechos humanos o el papel de la mujer en la tecnología informática".

El Museo de Informática, que pertenece a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática (ETSINF) de la UPV, exhibe algunos de los primeros ordenadores domésticos, como el ZX Spectrum, el Commodore 64, el Amstrad CPC-464 o el Apple Ile, que se conservan en las vitrinas del museo junto a otros dispositivos y videojuegos, distribuidos a lo largo de todo el espacio arquitectónico del edificio 1E de la UPV.

El museo ofrece una sala denominada "Museo en vivo", en la que los visitantes pueden jugar y programar ordenadores reales de hace más de treinta años con sistemas como el Basic, el más común en aquellos principios de la informática doméstica.

Uno de los colaboradores del Museo, Jorge González, explica que la idea de esta sala es "no tener las máquinas exclusivamente en unas vitrinas, de manera estática", sino ponerlas en marcha, que funcionen y que los visitantes puedan ver cómo se hacen los programas "o incluso cómo se hacían los juegos de esta primera etapa de los ordenadores domésticos".

El fondo museográfico ha sido enriquecido por un gran número de donantes, que han contribuido a ampliar el patrimonio del museo.

El museo analiza la pieza donada y estudia su importancia así como su contribución a los fondos museísticos. "En caso de que algo resulte interesante lo adquirimos y, si no, lo llevamos a un punto de reciclaje", asegura Molero.