Cataluña

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Dos pacientes denuncian la amputación de las extremidades por «mala praxis médica»

Día 13/02/2013 - 16.50h
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Una de ellas ha sido indemnizada con 800.000 euros por el Servicio Catalán de la Salud

Gloria acudió al hospital por un dolor abdominal agudo, provocado por un cálculo en la vía urinaria, y, según denuncia, tras "varias negligencias en su tratamiento y diagnóstico", acabó en solo 72 horas con la amputación de sus pies y manos. Su caso, denunciado por el Defensor del Paciente y que está aún en los tribunales, es similar al de Rosa Norma, que ha perdido también las falangues de pies y manos y está en una situación de incapacitación total tras, según dice, "una mala actuación médica para tratarle una simple extirpación de piedras en la vesícula". Ambas pacientes, amparadas por la citada asociación, han explicado esta mañana ante los medios su dramática experiencia que achacan a la "negligencia médica" y a la "actual situación de recortes" que se vive en la sanidad pública. La última ha sido indemnizada con 800.000 euros tras alcanzar un pacto con el Servicio Catalán de la Salud (CatSalud).

Gloria P., de nacionalidad colombiana, llegó a Badalona (Barcelona) hace cuatro años para reunirse con sus hijos y al cabo de solo tres años topó con la tragedia. Una simple piedra en el tracto urinario la ha dejado sin extremidades e incapacitada de por vida. Su odisea empezó el 16 de noviembre de 2010 cuando acudió a las urgencias del hospital de referencia de la zona con un fuerte dolor abdominal "tipo cólico", donde tras realizarle una radiografía, le diagnosticaron, según denuncia, que tenía "heces en el marco cólico" cuando en realidad, según afirman remitiendo a una ecografía posterior, "tenía un cálculo en el tracto urinario". "Deberían haberme realizado una ecografía antes de darme el alta porque hubieran visto lo que tenía, pero me dijeron que no las hacían hasta la mañana siguiente", declara a ABC. Una vez en casa, siguieron los dolores, y al cabo de 24 horas regresó de nuevo al centro "en situación de hipotensión por una grave infección urinaria (sepsis de origen urinario)". Finalmente, se le realizó la ecografía por orden de un segundo hospital, aunque ya era demasiado tarde y no hubo más remedio que amputarle las extremidades. En este caso, ocurrido en noviembre de 2010, no se ha llegado a un acuerdo y está previsto que se celebre el primer juicio en mayo, en el que la asociación pedirá una indemnización de 1,3 millones de euros -por no interferir en el proceso solo han señalado que el caso se dio en la provincia de Barcelona-. La mujer, Gloria P., ha explicado que la mala interpretación de una radiografía que se le practicó en el servicio de urgencias llevó al médico a determinar que sufría acumulación de heces y la mandó a su casa, por lo que no fue hasta un nuevo ingreso, al día siguiente, cuando el hospital le practicó la ecografía que determinó el alcance de la lesión y que provocó la derivación de la paciente a otro centro, donde estuvo ingresada durante cerca de medio año, hasta que no recibió el alta tras practicarle las amputaciones.

El caso de Rosa Norma, que ha acabado en pacto, es similar. Su hija Rosana ha explicado hoy los hechos, que se remontan a julio de 2011 en el Hospital de Sant Pau i Santa Tecla de Tarragona, cuando la mujer, Rosa Norma P.V., tenía 58 años. En el transcurso de una intervención quirúrgica "sencilla", y que se realizó por vía laparoscópica, se produjo la perforación del intestino, lo que obligó a los servicios médicos del centro a practicar otras dos operaciones adicionales en el transcurso de las horas siguientes, y que dejaron a la paciente ingresada en la UCI. El desarrollo de una infección, y la administración de un medicamento -noradrenalina- que permitiera mantener la tensión elevada de la mujer en los momentos más críticos, dio, según la familia de la víctima, paso a un proceso de necrosis que obligó a la amputación de las falanges y que obliga a la mujer a utilizar permanentemente una bolsa para expulsar las heces. Su hija ha explicado que las secuelas de la operación obligan a la familia a mantener una atención constante en la mujer, con el intestino muy afectado y una "operación pendiente" por la insuficiencia grave que tiene en un riñón. "¿De qué sirve el dinero que le han dado si la veo llorar todos los días?", se ha preguntado la joven, en una intervención en la que ha mostrado su indignación, rabia, dolor e impotencia por un caso que, a su juicio, no fue debidamente tratado y que a pesar de la indemnización económica nadie podrá recompensar nunca.

Los abogados José Aznar y Matilde Barrabés, del Defensor del Paciente y que han representado a las dos pacientes, han denunciado que con la reforma judicial del Gobierno estos dos casos hubiesen sido muy difíciles de llevar, ya que los pacientes hubieran tenido que abonar unos 6.500 euros en concepto de tasas en el inicio del proceso. Por ello, han reclamado al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que elimine esas tasas para estos supuestos y que les libere también de costas en caso de que no ganen el juicio, ya que pueden ascender a 100.000 euros.

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