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A propósito de los súper-poderes en economía y finanzas

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«Ya llegó el listo que todo lo sabe…» Con certeza es ésta una apreciación que muchos tenemos sobre determinadas individuos en nuestro ambiente profesional cercano. El prototipo de esta estirpe tan arraigada, se significa por exhibir invariablemente un excelso discernimiento sobre cualquier dilema o cuestión. En definitiva, destacan sobremanera sobre el resto porque… siempre lo saben «todo» sobre «absolutamente todo». Esta mega-erudición y su consiguiente jactancia fluye de sus cortezas cerebrales hacia los integrantes de sus círculos profesionales cercanos con independencia de la condición del receptor (atizan por igual a colaboradores, compañeros, proveedores, clientes…) o del canal de transmisión empleado (desde reuniones formales hasta simples coffe breaks) y desde luego sin la más mínima estacionalidad (sus neuronas son inalterables a fases del año o ciclos lunares). Es de destacar sin embargo que el verdadero apogeo, la versión más genuina de éstos Intelectos privilegiados tiene lugar cuando la materia versa sobre cualquier asunto relacionado con Economía, Finanzas o Inversiones.

En ese contexto, a los simples mortales solo nos resta rendirnos a la evidencia de sus súper-conocimientos, que son, sucintamente: olfato inversor cósmico, súper-inmunidad a coyunturas macroeconómicas adversas, visión de rayos-x de valoración instantánea de rentabilidades, súper-invulnerabilidad perso-profesional a las consecuencias de la actual y 11 crisis galácticas más seguidas que vinieran, vigor celeste de gestión de carteras patrimoniales, súper-velocidad de reacción financiera (en ocasiones, incluso capaz de igualar la de la luz), aliento helado instantáneo contra competidores, percepción estratégica empresarial láser y súper-explosión molecular de sapiencia en todo lo referente a transacciones mercantiles complejas.

Lo cierto es que este compendio de virtudes siderales tampoco son de extrañar a poco que cualquiera sobresalga sobre el secular promedio de competencias en asuntos económico-financieros que todo individuo tiene asegurado albergar en su córtex cerebral por el mero hecho de nacer en España. Esta garantía patria no se extiende obviamente a otras disciplinas como la Medicina, el Derecho, la Ingeniería, la Arquitectura, o la Mecánica, cuyos conocimientos se adquieren indefectiblemente a base de cursar determinados estudios, no viniendo aprehendidos de serie en ningún caso.

Existe sin embargo una peligrosa kryptonita capaz de debilitar todas esas fuerzas mencionados en el párrafo anterior: la realidad, la terca y tozuda realidad… que porfía con ellas en buena lid, devolviendo tantas veces evidencias aplastantes: estructuras de balance inadecuadas, financiaciones suicidas, inversiones ruinosas basadas en la intuición y carentes de cualquier rigor analítico, carteras patrimoniales conformadas por activos de riesgo espeluznante –algunos, bien populares no ha mucho tiempo atrás… y de cuyo nombre no quiero ahora acordarme-, dramáticas faltas de liquidez por ausencia de cualquier previsión de tesorería mínimamente académica…

Por nuestro desempeño profesional, en ADVALOREM conocemos de primera mano estas circunstancias tan consustanciales a las Pymes o a pequeños inversores del país. Y creemos firmemente que el único antídoto que puede ayudar a matizarlas es hacer un ejercicio de introspección –personal y/o empresarial-, con el ánimo de calibrar sinceramente y a la vista de las circunstancias, cuál es el verdadero acerbo intelectual con el que contamos a la hora de enfrentarnos a cualquier asunto de índole económica, financiera, bancaria, mercantil… Si usted llega a la conclusión de que es un elegido de los dioses y que la «S» brilla siempre en su dorso con total esplendor, solo nos queda darle nuestra más efusiva enhorabuena y desearle poco más que salud para disfrutar de la consecuente excelencia de sus finanzas personales o de sus negocios…

Pero si tras esa reflexión se auto-diagnostica como ser humano carente de súper-poderes, y que por ende alberga dudas razonables sobre asuntos económico-financieros, le recomendamos que intente desde ya disiparlas a través de acciones formativas específicas. Al respecto, desde ADVALOREM ponemos a su disposición nuestro portafolio de Programas en Economía & Finanzas que pueden ayudarle en ese camino. No tenemos visión cósmica ni contamos con la capacidad de inculcarla, pero estamos convencidos de que nuestro expertise profesional y nuestra metodología de enseñanza le pueden ayudar a descifrar y entender, de forma práctica, una gran mayoría de las cuestiones de Economía & Finanzas con las que encarar sus asuntos personales y profesionales.