suceso

Imputados un sacerdote y un catequista tras hacer 13 exorcismos a una menor

Investigan un posible delito de lesiones sobre una niña burgalesa

El sacerdote, ayer en un confesioanario
El sacerdote, ayer en un confesioanario - f.heras
maría gajate - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Silencio, expectación, tranquilidad, sorpresa... Una mezcla de sentimientos reinaban en la tarde de ayer en la Catedral de Valladolid. Esa misma mañana se había conocido que uno de los sacerdotes de la Diócesis ha sido citado a declarar en calidad de imputado a raíz de haber realizado hasta trece exorcismos a una niña burgalesa. En el juzgado se investiga si durante esta práctica se pudo incurrir en un delito de lesiones, de acuerdo con la denuncia que los de la menor -que ya ha cumplido 18 años- habrían presentado hace unos meses ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Burgos. A los pies de la seo las palabras eran cautas y en defensa de esta práctica.

Los hechos se remontan a 2012. En la Diócesis de Valladolid explican que los padres estaban «desesperados». Hay veces que «con una conversación basta» cuando alguien reclama esos servicios pero en otros casos no concluye ahí la historia. Fuentes próximas al caso explican que la menor podría haber sufrido un trastorno de personalidad. Había tenido episodios traumáticos anteriormente. Psiquiatras, autolesiones... Incluso llegó a tirarse por la ventana, algo que la dejó en silla de ruedas. Después de eso tampoco se repuso y era muy exigente «consigo misma». «Sin saber ya que más hacer», los padres, presuntamente de la mano de este catequista -quien también ha sido citado a declarar como imputado-, llevaron a la niña a Valladolid para que se le practicara un exorcismo, entendiendo que estaba «poseída» -el de la capital pucelana era entonces el único que realizaba estos ritos en Castilla y León- y que ésta era la solución a sus problemas.

Se le realizaron un total de trece sesiones en Las Salesas (en Valladolid capital), algo que la Diócesis considera un número normal. Agua bendita, rezos... Se desconoce con exactitud que se realiza en ellas. Tras las mismas, aseguran fuentes eclesiásticas que ella «estaba bien», pero después «volvió a estar mal». La tutela pasó a manos de la Junta de Castilla y León y tras una temporada en Zamora, ahora ha regresado a Burgos, donde puede ser visitada por los padres.

Se investiga si se produjeron lesiones a la menor. Sin haberse precisado exactamente la forma, se cree que se podrían relacionar con momentos en los que ella «reacciona» ante la oración. Aseguran que ante el agua bendita «a veces se revuelven» y hay que «sujetarles».

De momento la imputación del sacerdote y el catequista no implica indicios sino que su declaración se realice en sede judicial con la asistencia de un abogado. Fuentes de la Diócesis explicaron que esta cita ha sorprendido al sacerdote exorcista, pero que éste se encuentra tranquilo ante lo que entiende que es «un derecho de los fieles».

Toda la actualidad en portada

comentarios