La Junta vincula los casos de tularemia con la pesca del cangrejo en Palencia
El cangrejo de río es el responsable del contagio de la turalemia a los humanos - ical
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La Junta vincula los casos de tularemia con la pesca del cangrejo en Palencia

El crustáceo de río actuaría como transmisor de la enfermedad entre los cadáveres de topillos, conejos o liebres y las personas que los manipulan

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Como ya ocurrió en 2007, la manipulación del cangrejo de río, tan propia de estas fechas en algunas zonas de Castilla y León por su apreciado valor gastronómico, vuelve a estar detrás de algunos de los afectados por la enfermedad de la tularemia. La Junta ha confirmado este lunes que al menos tres de los cinco casos de tularemia declarados en Palencia guardan relación con el crustáceo de agua dulce, a la espera de lo que dicten las pruebas clínicas que se practican a otros siete pacientes que tienen síntomas de tener la bacteria Francisella Tularensis.

Y como ya ocurrió hace siete años, la plaga de topillos que asola Tierra de Campos, y sobre todo Palencia, vuelve a situarse en el origen de la transmisión a humanos de la tularemia. En este sentido, el cangrejo de río actuaría como mero transmisor de la enfermedad entre los cadáveres de topillos, conejos o liebres afectados por la tularemia y las personas que los manipulan. Hay que tener en cuenta que, en la época estival y con caudales de agua escasos, los cangrejos alcanzan las riberas de las aguas donde habitan, entrando en contacto con cadáveres de vertebrados infectados por la bacteria de la tularemia.

A partir de ese momento, el contagio de la enfermedad a quienes practican la pesca del cangrejo está servido, bien mediante el contacto directo con el caparazón del crustáceo o bien al extraer el intestino cuando todavía están vivos. En ningún caso es posible el contagio cuando el cangrejo está convenientemente cocinado, toda vez que la bacteria no resiste a las temperaturas de cocción habituales.

«Podrían ser muchos más»

Pero no sólo la pesca o manipulación del cangrejo de río están detrás de los casos de tularemia detectados en los últimos días. La organización agraria Asaja Palencia ha vuelto a denunciar este lunes que, mientras la Junta no reconoce la plaga de topillos, «los agricultores ponemos las pérdidas económicas y los enfermos, que podrían ser muchos más en los próximos días porque resulta imposible no entrar en contacto con los topillos que atascan aspersores, llenan los sifones y campan a sus anchas por el campo», según ha explicado su presidente provincial, Honorato Meneses. Y es que en zonas de alta concentración de topillos, como es el caso actual del suroeste de la provincia de Palencia, la inhalación del polvo propio de las labores agrícolas es suficiente para que la tularemia llegue al hombre.

Las diferentes vías de contagio de la tularemia provocan cuadros clínicos diferentes en los afectados, aunque con un denominador común: un cuadro de fiebre, dolores y malestar. La jefa del servicio territorial de Sanidad de la Junta de Castilla y León en Palencia, Carmen Andrés, ha explicado que «en los 12 casos detectados tenemos de todo, formas úlceroganglionales que evidencian el contacto directo y formas con una mayor afectación al aparato respiratorio».

A la espera de la evolución de los enfermos, las organizaciones agrarias alertan de que la tularemia en humanos no es una cuestión menor. Algunos de los 140 palentinos afectados en 2007 todavía presentan secuelas de haber padecido la enfermedad, por lo que reclaman a la Junta de Castilla y León medidas urgentes ante un problema que traspasa ya el ámbito de los daños a la agricultura para adentrarse en el de lo sanitario, Tanto Asaja como UPA y COAG advierten de que «estamos ante un problema de salud pública que puede empeorar cuando llegue el otoño y los topillos tengan alimento».