adavalorem

Sumar profesionalidad

La firma respalda el desarrollo de negocios e inversiones y asesora en transacciones empresariales

Simeón Vadillo y Ana Fernándezson los socios directores de Advalorem, una firma independiente que interviene en el desarrollo de negocios, tutela inversiones compartidas, aporta asesoramiento técnico en transacciones empresariales y ofrece una amplia oferta de formación ejecutiva. Con su sede central en Madrid y oficina en Valladolid, estudian la posibilidad de instalarse también en Dubai, ciudad que consideran centro neurálgico en sus relaciones con India, Pakistán y Emiratos Árabes.

Su funcionamiento interno sirve de ejemplo de gestión para sus clientes y colaboradores. Esta consultoría financiera y de negocio cuenta con un equipo profesional de once personas formado por economistas, abogados y expertos fiscales -que incrementan con colaboradores especializados en función de las necesidades de cada operación-y están enclavados en un bussines center que externaliza los servicios comunes no esenciales para el ejercicio de su actividad. En cierto modo, de la mano de las nuevas tecnologías, la oficina la llevan «puesta».

Su apuesta pasa por el acompañamiento profesional a empresarios e inversores para optimizar las opciones de negocio. «La red de contactos de Advalorem contiene un cierto número de inversores extranjeros buscando oportunidades, junto con proyectos empresariales que necesitan financiación privada», aseguran los responsables de la firma, al tiempo que apuntan a la construcción, la industria fitosanitaria, el sector servicios vinculado al turismo e incluso las bodegas como principales atractivos para indios, pakistaníes, japoneses, rusos...

El mejor momento para invertir

«Lo compran todo», explica Ana Fernández, que se muestra segura de que a nivel inmobiliario se ha tocado suelo -«otra cosa es que rebotemos»- y empieza a haber un horizonte de recuperación muy a largo plazo. Así, convencida de que la mejoría «va para largo», no duda de que éste es un momento delicioso para invertir: «La bolsa nos gusta lo justo y los activos financieros, tampoco nos atraen. Optamos por la economía real, sin riesgo tecnológico ni de obsolescencia...».

En su búsqueda y valoración de oportunidades de inversión muchos clientes acaban por ser socios en proyectos conjuntos. No son «business angels» ni apuestan por las «startups», su prioridad es «la rentabilidad más razonable de acuerdo con los estándares que nos fijamos, ganar dinero». Constatan que en Castilla y León «hay mucho dinero» y consideran que lo que hace falta es «canalizarlo hacia la inversión».

Movilizar ahorros

Simeón Vadillo diferencia entre los empresarios que buscan las oportunidades y los que las dejan pasar. Son conscientes de que la clave para movilizar esos «ahorros» es la correcta valoración del riesgo y ahí el papel de profesionales como Advalorem es vital.

En su análisis de la estructura económica regional, los socios directores de la firma consideran el pequeño tamaño de las empresas un obstáculo para su competitividad y viabilidad a largo plazo. Tampoco el emprendimiento «a la española» es la salida. «Aquí encontramos gente que se queda en el paro y monta un negocio para no quedarse en casa, pero la solución no es el autoempleo ni los autónomos». A su juicio, «hay que ayudar a las empresas a ser más grandes» y consideran imprescindible que desde la administración se bajen los impuestos y se incentive la unión empresarial desde el punto fiscal.

Advalorem trabaja M&A -fusiones y adquisiciones- y la asistencia en compraventa de empresas. «Hacemos de todo, desde el principio de la transacción -con la conveniencia y el estudio de sinergias, etc- hasta la valoración del rango donde mover el precio y en la firma ante notario».

En general, detectan que «hay poca cultura de que vale la pena pagar ese proceso de profesionalización para situarse de cara a la compra y a la venta», pero también subrayan que «ser un buen empresario no es ser un buen inversor». Bromean incluso con la diferencia entre el precio sentimental de una empresa y el real, y recuerdan que minimizar el riesgo con un valor técnico cuesta y hay que pagarlo.

Dinero, haberlo haylo

Otro de sus puntos fuertes es la «tutorización» en la búsqueda de financiación. «Hay dinero, pero hay que saber conseguirlo», resume Ana Fernández, que insiste en las nuevas condiciones de los mercados y advierte de que «los bancos no son amigos». «Hay que demostrar que eres solvente para devolver ese dinero con un plan de negocio y de viabilidad, y en función del valor de tu riesgo se fijará el precio», concreta. Sin ese apoyo técnico externo, las pymes están «condenadas» en esta nueva época.

La formación es la última pata de actividad de Advalorem. Su oferta de cursos se personaliza y busca sacar partido a años de experiencia y contacto diario con la práctica, a la cercanía a la realidad del mercado. «Es formación selecta y cara», reconoce Vadillo, pero «formamos para enseñar y dar solidez».

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