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Claves para la excelencia

Los empresarios lamentan la mala imagen que proyectan y el exceso de normativa y apuestan por crecer y exportar

nucnhi prieto - Actualizado: Guardado en: Castilla y León

Afirmaciones como que el 43% de los españoles ve al empresariado de nuestro país como algo negativo, que para que un trabajador cobre un euro el empleador tiene que poner 1,71 euros y las constataciones en torno a la excesiva atomización del segmento empresarial dieron el pistoletazo de salida al I Foro de Excelencia Empresarial que, organizado por ABC y dirigido por los socios fundadores de la consultora Advalorem, se desarrolló en Salamanca -también recalará en el resto de las capitales de Castilla y León- ante un selecto grupo de empresarios de los más diversos sectores.

Bajo el formato de desayuno-coloquio y a partir de una radiografía de la situación actual, el empresariado salmantino fue «entrando en harina» ante la invitación que desde el diario se les había cursado con el objetivo de analizar cuál debe ser su papel, sin duda, clave para salir de la crisis.

Una vez que se constató -los estudios realizados así lo revelan- que en España sobran empresas pequeñas y faltan medianas, se abogó por el fomento de políticas de apoyo a las sociedades existentes al igual que se hace con los emprendedores. También en su contra, el empresariado español tiene la casi nula vocación exportadora y la baja rentabilidad de las compañías lo que hace que éstas sean poco sostenibles en el tiempo. Ante lo cual, no queda más remedio que crecer para ser más grandes, más productivos y más solventes, pero siempre a partir de una estrategia de negocio fuerte y clara.

De igual manera, los expertos de la firma consultora, Simeón Vadillo y Ana Fernández, recomiendan diversificar las fuentes de ingresos como fórmula para reducir el riesgo, así como apostar por la internacionalización -con China e India como países a tener en cuenta- para lo cual se hace imprescindible incorporar idiomas, especialmente, el inglés.

Concluida la exposición, las intervenciones no se hicieron esperar y así Mateo Sevilla, de la compañía de transportes y logística DHL, aludió a la imagen del empresario entre la ciudadanía y se mostró favorable a la flexibilización del mercado laboral y a que los salarios tengan un coste variable. Para Fernando Arce, del Centro de Transportes de Mercancías de Salamanca (Cetramesa), el problema «no es cuestión de números, sino de eficiencia», al tiempo que defendió la reducción de gastos por parte de las administraciones públicas, mientras que Juan Antonio Martín Mesonero, de instalaciones de telecomunicaciones Gazmar y máximo responsable de la patronal salmantina Confaes y de la Cámara de Comercio, cuestionó el papel de la Prensa haciendo hincapié en que antes de la crisis parecía que sólo las administraciones públicas creaban empleo y que ahora ese papel se les deja a los empresarios. Ante esa circunstancia, el delegado de ABC Castilla y León, José Luis Martín, expresó su opinión en el sentido de que, en general, las empresas han apostado muy poco por la comunicación y que, en ocasiones, al no saber vender el producto en cuestión, la imagen llega distorsionada.

David Díaz, de Chacinerías Díaz, se preguntó sobre si los empresarios lo están haciendo bien ante la reducción de márgenes que se están produciendo en los últimos años en la mayor parte de las sociedades. El director general de la Cámara de Comercio, Fernando Gómez, animó a las pequeñas y medianas empresas (pymes) a hacer una apuesta «más clara» ante las administraciones públicas y ante los medios de comunicación, mientras que Mateo Sevilla volvió a hacer uso de la palabra para insistir en que los empresarios ya han arrimado «suficientemente el hombro» y demandó a los políticos que no se les pidan «más esfuerzos». El sentir de los ciudadanos en relación a los empresarios no dejó de sobrevolar ni un solo momento en el Foro y así Fernando Rodríguez, del hotel Abadía de los Templarios, se quejó de que a todos se les había «metido en el mismo saco», mientras que Isidoro Alanís, de Global Exchange, multinacional española especializada en prestar servicios de cambio de moneda, exigió «responsabilidades a nuestras asociaciones», y apostó por concebir al empresario como «la persona que crea puestos de trabajo», por un despido más flexible, por «exigir al trabajador que produzca» y por «romper con negociaciones de convenios colectivos masivos».

La respuesta no se hizo esperar por parte de Martín Mesonero, quien aludió a la dejación de funciones en el pasado y culpó a los empresarios de no haber apoyado a las asociaciones y dijo que las agrupaciones son «lo que han querido los empresarios».

Jaime Boville, del complejo Hacienda Zorita, no dudó en aseverar que el empresario «está para ganar dinero» y para ello se mostró partidario de la comunicación en el interior de la empresa, es decir, «apostar por lo que estamos haciendo» y por la externa «porque lo que no se hace no existe», así como por invertir en «personas con valores de querer servir».

Exceso de normativa

El cambio de tercio llegó de la mano de José Luis Martín Aguado, de Kone Elevadores, y vicepresidente primero de la Cámara de Comercio, quien puso sobre la mesa el problema al que se enfrenta el empresariado a la hora de hacer frente a las normativas vigentes, dado que con frecuencia los requisitos que se exigen en el ámbito nacional no coinciden ni con el regional, ni con el local.

Del mismo modo, Ignacio Charro Sánchez-Marcos, del Edificio España, aludió a los costes energéticos, financieros y fiscales como obstáculos para el ejercicio de la actividad empresarial, si bien se mostró convencido de que «la crisis hará ser más competitivos».

Consciente de la ineficacia de mirar al pasado y con la mirada puesta en el futuro, Martín Mesonero se cuestionó sobre si los políticos, a los que prefirió llamar «administradores», están tomando las medidas adecuadas, las cuales, a su entender, están dando al traste con las pequeñas y medianas empresas «porque la carga de burocracia las hunde».

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