El fichaje de Bale por el Real Madrid… ¿una buena inversión?
Gareth Bale el día de su presentación - abc
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El fichaje de Bale por el Real Madrid… ¿una buena inversión?

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Hace unas semanas el Real Madrid hizo oficial el fichaje del jugador galés Gareth Bale por casi 100 millones de euros. Como suele ser habitual en estos casos, la noticia desencadenó un torbellino de opiniones en los aficionados al fútbol. Entre los más contumaces, la controversia se desarrolló, como siempre, al hilo de razonamientos claramente escorados por el arrebato hacia unos u otros colores. Pero lo verdaderamente sorprendente fue que la operación Bale suscitó polémica incluso entre personas legas en cuestiones balompédicas. Tampoco faltaron al debate las voces de algún sobrevenido sanedrín de la ética y la deontología, por más que la transacción se ha llevado a cabo en condiciones de libre mercado y entre entidades absolutamente privadas. Pero, dejando a un lado esta interesante y divertida burbuja de veredictos populares sobre el «Casus Bale» (en versión «Casus Belli»), lo que en este espacio quisiéramos considerar es la valoración como negocio de un desembolso que supone aproximadamente el 20% del presupuesto anual de ingresos de una empresa. Vamos a ello.

Empecemos por reconocer que con los elementos de juicio disponibles, es imposible llegar a una conclusión sobre el retorno efectivo del negocio Bale. Lo que tal vez sí podamos y debamos hacer es un ejercicio de traslación al análisis hipotético que el Real Madrid llevó a cabo a la hora de enfrentar la decisión de inversión, posiblemente con ayuda de expertos en valoración ajenos al club. Y sin duda todo ello servirá para desmontar algunos aforismos aparecidos en publicaciones y medios en estas semanas:

- El primero de ellos es el calificativo de «inversión ruinosa» disperso en muchos blogs, editoriales y tertulias, construido sobre un sofisma tan tonto como el de refutar la viabilidad de cualquier negocio con dispendio elevado. Y es que nunca el desembolso inicial de una inversión determina su bondad; y ello, en el mundo del fútbol, en la industria o en los servicios, en España, en Japón o en Abu Dhabi.

- Lo que seguramente el Real Madrid habrá cuantificado asimismo es el binomio rentabilidad-riesgo de la transacción. Como obligan los más elementales principios de valoración de negocios. Y es que obviamente la inversión de 100 mill de euros en Gareth Bale no es comparable a su equivalente monetario en Bonos del Tesoro Alemán: éstos activos arrojan una rentabilidad (flujos) seguramente menor a la del jugador, si bien combinada con un riesgo prácticamente nulo. En términos futbolísticos, bien se podría decir que los bonos o letras del tesoro alemán no van a darnos ni muchos goles ni muchos títulos, pero no se lesionan casi nunca y su valor en el mercado es tan líquido como notable.

- No caben muchas dudas tampoco sobre el hecho de que el Real Madrid habrá efectuado una estimación de los flujos de caja que el jugador –como activo- puede proporcionar. Analizando y anualizando los ingresos (de todo tipo -merchandising, derechos de imagen, etc-) y los gastos (ficha, primas, salario en especie, etc) relacionados con el jugador. Y añadiendo a todo ello un estudio en detalle del correspondiente impacto fiscal para sus arcas.

- A mayor abundamiento, todo lo anterior se habrá evaluado considerando diferentes escenarios: no es lo mismo que el Real Madrid obtenga todos los títulos en los que está compitiendo o que se deje alguno por el camino, etc.

- En alguno de los escenarios también se habrá hecho una estimación de cuál es el valor residual del activo Gareth Bale dentro de tres o cuatro años, cuantificando el precio al que eventualmente podría traspasarse el jugador en el mercado.

Lo que ha hecho el Real Madrid en definitiva es lo que todo buen empresario o inversor hace siempre a la hora de evaluar una transacción, máxime si ésta puede representar un desembolso relevante. Para ello, partiendo de una situación determinada de una empresa y de su negocio.

1. Se plantean los flujos de caja futuros (positivos-negativos) a recibir por el negocio o activo.

2. Se establece un horizonte temporal (el más común es de cinco años) y se proyectan los flujos netos estimados.

3. Se determina cómo puede ser el valor residual del negocio/activo –si procede- al término del horizonte temporal considerado.

4. Se consideran diferentes escenarios (optimista, neutro y pesimista).

5. Se mide el riesgo asociado al negocio/activo que se pretende comprar.

6. Se analizan las alternativas de financiación.

7. Se descuentan a valor presente los flujos de fondos de los próximos años a una tasa que considere tanto el coste de la deuda como el coste de capital (tasa ponderada con el riesgo del negocio)

8. Con todo ello habremos determinado el rango de valor de la operación, y después…solo queda negociar inteligentemente el mejor precio posible.

Así pues, no conocemos todos los datos, pero probablemente este proceso o alguno muy similar es el que ha abordado el Real Madrid a la hora de plantearse el fichaje de un jugador como Gareth Bale. Las charlas de sobremesa y sus simpáticos tribunales sumarísimos sobre casi cualquier cosa forman la parte de la sal de la vida, pero, desde luego, si están pensando en invertir en algo, desde Advalorem les aconsejamos que evalúen la operación de la forma aquí descrita. Y si no pueden o no llegan, déjense ayudar por expertos que lo hagan.