El Colegio Jesús y María de Valladolid es uno de los centros educativos de la Comunidad que ya está desarrollando actuaciones que detecten y potencien el talento de sus alumnos
El Colegio Jesús y María de Valladolid es uno de los centros educativos de la Comunidad que ya está desarrollando actuaciones que detecten y potencien el talento de sus alumnos - heras
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Educar el talento para no perder ningún «Picasso»

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Los alumnos de Secundaria del Colegio Jesús y María de Valladolid se han enfrentado en una semana a dos retos en sus aulas: la creación de la ciudad del futuro y la elaboración de una propuesta de viaje a la civilización maya. Durante esa semana no han tenido clase de sus asignaturas habituales, pero dentro de esos trabajos que realizaban en equipo estaban imbricadas todas las materias que deben cursar y todos los contenidos curriculares y el desarrollo de las competencias básicas que deben adquirir de esas materias: usaban matemáticas o lengua para ello.

Se trata de una de las actividades que ha comenzado a desarrollar este colegio como una forma de detección y potenciación de las altas capacidades y el talento de sus alumnos y ha sido expuesto en el VI Encuentro de Orientadores «Gestionando el talento» celebrado a finales del pasado mes de marzo en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. El objetivo no era otro que poner en común con docentes y orientadores las nuevas fórmulas y metodologías que se están empleando para identificar lo mejor de los alumnos y potenciar sus habilidades, aptitudes y capacidades.

María del Carmen Pérez López, coordinadora del Gabinete de Innovación Educativa de la UEMC y de este encuentro, resalta la importancia de detectar y trabajar estos talentos desde las edades tempranas del niño, «lo antes posible, y gestionarlo en el aula, por lo que es importante el papel y la formación de los docentes».

Para ello, esta Universidad reunió algunas de las experiencias que se están llevando a cabo ya en centros educativos de Castilla y León, como la del Colegio Jesús y María vallisoletano, el centrado en las «inteligencias múltiples» del neuropsicólogo Howard Gardner que desarrolla el Colegio Sagrada Familia Hijas de Jesús de Valladolid o el proyecto «Talentia for the World» del Liceo Castilla de Burgos, provincia donde también se encuentra el proyeco UBUTalent.

Para Pérez López, estos ejemplos demuestran «un cambio de paradigma porque hasta ahora se ha medido el cociente intelectual y ahora se empiezan a valorar otras capacidades como la creatividad o la innovación». Así lo refleja también un reciente dictamen -de finales de 2012- del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema «Liberar el potencial de los niños y los jóvenes con gran capacidad intelectual dentro de la Unión Europea», en el que el CESE «recomienda que la Comisión Europea y los Estados miembros apoyen la realización de estudios e investigaciones adicionales y adopten unas medidas adecuadas que favorezcan la atención a la diversidad de todas las personas en general, incluyendo programas capaces de movilizar el potencial de los niños y los jóvenes con alta capacidad, de forma que pueda aprovecharse en los ámbitos más variados», con objetivos ambiciosos: «facilitar el empleo y la empleabilidad en el marco de la Unión Europea y, en un contexto de crisis económica, potenciar la valoración de los conocimientos especializados y evitar el éxodo de personas capacitadas hacia otras zonas del mundo».

En el caso del Colegio Jesús y María, Eduardo Herranz Calle, su director y presidente de la Asociación Edutalento (edutalento.org) -que nace de la inquietud de la Escuela Vedruna de Valladolid (constituida por el Colegio Ave María y el Colegio Jesús y María), para dar respuesta adecuada a la educación del talento no sólo desde el punto de vista académico sino también humano-, explica que llevan unos cuatro años trabajando en la forma de dar esa respuesta, partiendo de que la Atención a la Diversidad se ha centrado especialmente en el trabajo con alumnos con necesidades educativas especiales y en los de compensatoria, pero «habíamos constatado que teníamos abandonados a los alumnos que podían dar más académicamente».

A su juicio, «la escuela tiende a normalizar y hemos hecho un esfuerzo formidable y laudable por esa normalización, aunque normalizar a los que tienen dificultades es un mérito, pero no hacerlo con los de altas capacidades es una crueldad» y recuerda que «no se debe ignorar que entre esos alumnos con altas capacidades hay entre un 40 y un 50% de fracaso escolar y es un desperdicio social formidable porque estamos perdiendo a los mejores», debido a que, según los expertos, si esas altas capacidades no se trabajan, pueden llegar a desaparecer.

Ni «cerebritos» ni elitismos

Por ese motivo, y el claustro de este centro es un ejemplo, han hecho un esfuerzo en formarse y en romper prejuicios sobre estos alumnos para dar respuesta a esas necesidades educativas, con «cambios metodológicos radicales» como es el caso de los dos proyectos antes citados en Secundaria (en los que los alumnos son evaluados), y Herranz insiste en que no se trata de crear «un centro elitista que sólo atiende a los mejores, sino que se trata de ocuparnos de todos nuestros alumnos, también de los que presentan altas capacidades», como tampoco «se trata de crear cerebritos sino de desarrollar ciudadanos» y potenciar el talento de cada uno. De hecho, este centro concertado cuenta con un alto índice de alumnado inmigrante.

Colaboran también con el equipo de altas capacidades de la Universidad de Valladolid, y en particular con la profesora Marcela Palazuelo, y se ha creado el proyecto SICO, en el que atienden a alumnos de 13 colegios que cuentan con un diagnóstico de alta capacidad, porque, como señala Herranz, «el objetivo último de la educación tiene que ser la felicidad de la persona y nosotros entendemos que esa felicidad, ya que somos animales sociales, necesariamente debe ser en un contexto social, luego las cosas tienen que devolverse a la sociedad».

En este diagnóstico coincide el director de Educación Infantil y Primaria del Colegio Sagrada Familia Hijas de Jesús de Valladolid, Tomás Pascual: «quien no descubre sus talentos no va a ser feliz en la vida porque quizá acabe haciendo cosas que no le gusten». Y es que este colegio -un centro de inclusión en el que tienen un alto porcentaje de alumnos con necesidades educativas especiales- llevan más de un año trabajando en la aplicación de la teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner: el año pasado dedicándose a la formación del profesorado en ello y este curso aplicando esa teoría en las aulas, dentro de un proyecto educativo cooperativo (de trabajo en equipo) en el que se tiene en cuenta «que cada alumno es distinto y el profesor no trabaja en serie» y en el que «el protagonista es el alumno y el profesor se convierte en guía».

Abandonando la metodología tradicional de la clase magistral, en Infantil y Primaria aprovechan las circunstancias que la ciudad, el entorno o las efemérides les brindan para realizar proyectos interdisciplinares en los que los alumnos adquieren las competencias que deben tener, y en Secundaria utilizan las denominadas «paletas de inteligencias múltiples»: en las unidades didácticas que tienen que trabajar lo hacen incluyendo actividades por las que los alumnos trabajan esas nueve inteligencias.

¿El resultado? Según Pascual, ya se ha notado, porque «alumnos que estaban perdidos ahora participan, se implican y se sienten útiles y motivados; hacen más preguntas al profesor y éste, a su vez, debe trabajarlo», además de que los alumnos aprenden a trabajar en equipo, al tiempo que niega también que su proyecto busque el elitismo sino que «tenemos que conocer todos los talentos de nuestros alumnos y por medio de las inteligencias múltiples lo hacemos de un modo integral».

Resalta que su objetivo es que al finalizar los estudios, sus alumnos «sean autónomos, creativos y comprometidos» y su máxima es la atención de todos y cada uno de ellos, porque, como los otros docentes, también Pascual se pregunta «¿cuántos «Picassos» se habrán perdido porque no hemos sabido entenderlos, o cuántos talentos del deporte, de la música o de las matemáticas?». El reto es que esto no ocurra.