Ciudadanos y dirigentes políticos reclaman este viernes la reforma de la ley electoral de Canarias
Ciudadanos y dirigentes políticos reclaman este viernes la reforma de la ley electoral de Canarias - efe
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Miles de canarios deploran el sistema electoral que los acerca más a Tanzania que a Europa

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Desde que se conocieron los resultados electorales, su traducción a escaños en el Parlamento de Canarias y los miles de votos que no lograron representación alguna en la Cámara por aplicación de una ley electoral como mínimo, peculiar, el malestar entre los ciudadanos residentes en Canarias no ha hecho más que crecer.

El punto de inflexión de este cada vez menos sordo descontento ciudadano quedó retratado en una multitudinaria protesta en las dos capitales canarias que sacó este viernes a la calle a miles personas, pero que no secundaron ni Coalición Canaria (CC), el partido que el 24-M resultó tercera fuerza en número de votos y al que dicha ley asigna más diputados en el Parlamento, 18, ni sorprendentemente el PSOE, con 18.000 votos más que CC, pero que logra 15 diputados.

Por el contrario, destacados dirigentes canarios de formaciones como el PP, Podemos, Nueva Canarias (NC), Ciudadanos (C's), UPyD, IU Canarias o Unidos por Gran Canaria se sumaron a la movilización sin cortapisas.

«Canarias cuenta con un sistema electoral que no cumple con los estándares de calidad democrática mínimos reconocidos por los organismos internacionales», aseguran desde Demócratas para el Cambio, los promotores de la iniciativa para cambiar una ley que no contabiliza igual el voto de los que habitan en islas poco pobladas que el de quienes viven en las más habitadas.

Para el foro cívico, el sistema electoral canario, «es, con diferencia, el menos proporcional, más restrictivo y de mayor desigualdad de valor de voto de cuantos están vigentes en España. Entre 65 sistemas electorales estudiados por el joven graduado en Derecho y Ciencias Políticas madrileño, Carlos Fernández Esquer, Canarias ocupa el puesto 64, el segundo peor en calidad democrática, sólo empeorado por Tanzania», recalcan.

A diferencia de otras citas electorales, el auge de las redes sociales ha evidenciado "el hartazgo de los efectos perversos" del actual sistema electoral del Archipiélago. Tal es así, que la campaña de Demócratas para el Cambio, denominada "El voto de cada canario no cuenta igual", abierta en la plataforma change.org, que recaba firmas a favor de la reforma electoral, sumó en una semana después del 24-M más de 25.000 nuevas firmas y sigue subiendo.

Para hacerse una idea de los citados "efectos perversos", basta comprobar, por ejemplo, cómo alrededor de 5.000 votantes de una única isla poco poblada como La Gomera se convierten en tres diputados en el Parlamento autonómico, mientras que unos 55.000 votos de canarios residentes en distintas islas, caso de C's, se quedan sin un sólo escaño porque las papeletas no se contabilizan de la misma forma en todas las islas, recuerda este foro ciudadano sin ánimo de lucro que comenzó su andadura en 2007.

La distorsión que produce esta ley sobre la representatividad de las minorías y de las mayorías en Canarias hizo también, según el foro cívico, que "147.000 votos provenientes de las dos islas más pobladas, Tenerife y Gran Canaria, no hayan sido tenidos en cuenta por las barreras electorales" de la ley. Lo que significa, que un 16% de los votos contantes y sonantes fueron "desechados, tirados a la basura".

La ley electoral canaria no únicamente establece topes, sino una fórmula "sui géneris" claramente superada por los acontecimientos llamada triple paridad. En cuanto a los topes, la ley electoral permite que sólo accedan al Parlamento aquellos partidos que obtienen más del 6% de los votos en toda Canarias o más del 30% en una isla en particular. De modo que 10.000 habitantes de El Hierro eligen a tres diputados, cuando los casi 900.000 de Gran Canaria o Tenerife sólo eligen a 15, en cada uno de los dos casos.

Como consecuencia de la triple paridad, el sistema electoral divide Canarias en siete circunscripciones (una por isla) y distribuye los 60 escaños del Parlamento siguiendo un triple reparto: la provincia de Santa Cruz de Tenerife y la de Las Palmas tienen 30 diputados cada una, Gran Canaria cuenta con los mismos representantes que Tenerife (15 cada una) y las cinco islas menos pobladas disponen del mismo número de escaños en la Cámara (30) que la suma de las dos capitalinas (30).

Esta telaraña de barreras implica que en una comunidad de 2,2 millones de habitantes, los 1,8 millones de personas que viven en Gran Canaria y Tenerife eligen a tantos diputados como los 400.000 ciudadanos que suman La Palma, El Hierro, La Gomera, Lanzarote y Fuerteventura. "Se violenta así la democracia, es decir, en Canarias no decide la mayoría", concluye Demócratas para el Cambio.