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FAUNA MARINA

Tiburones que nadan en las aguas de Canarias y que tal vez desconocías

Desde especies amenazadas que tienen un particular refugio en las Islas, como el angelote, hasta incluso el hollywoodiense tiburón blanco, que también transita aguas de la región por más que verlo sea un imposible

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Tiburón ballena

Un tiburón ballena, con sus característicos topos blancos- WIKIPEDIA

El tiburón ballena es una especie de aguas más cálidas que las del Archipiélago, sin embargo, ya en los primeros años de la década de los noventa del pasado siglo se vio por primera vez en la porción del Atlántico que rodea Canarias. La razón parece ser el progresivo incremento de la temperatura del océano, lo que ha hecho que desde entonces haya sido observado no pocas veces en las Islas, fundamentalmente en aguas próximas a La Palma, La Gomera y El Hierro.

El tiburón ballena adulto es inmenso, alrededor de 12 metros de longitud, y se alimenta fundamentalmente de fitoplancton por medio de un mecanismo de filtración del agua.

Tiburón peregrino

Dos buceadores observan un impresionante tiburón peregrino- Chris Gotschalk

El peregrino fue recientemente el objeto de una investigación que permitió rastrear su viaje desde las costas de Escocia hasta las de Canarias, un viaje que los científicos calificaron de «épico»: nada menos que 3.700 kilómetros para reproducirse en aguas próximas al litoral de las Islas.

Se trata de una de las especies de tiburón más enigmáticas que existen y es además el segundo pez más grande del mundo, tras el tiburón ballena, pues alcanza hasta alrededor de diez metros de longitud. Les gusta la superficie, de ahí que sean fáciles de observar, pues además son muy tolerantes con los barcos de turistas que acuden a verlos. Se alimentan de plancton, invertebrados y pequeños peces.

Marrajo

Un marrajo en el momento de su captura- WIKIPEDIA

El marrajo es una de las especies de tiburones más habituales en Canarias. En 2013 incluso ocurrió algo nada común: un niño pescó uno de casi un metro en playa de San Juan, al sur de Tenerife. Eso sí, este era un ejemplar de poco tiempo, pues los marrajos pueden llegar a medir entre tres y medio y cuatro metros.

Se alimenta de peces como la caballa, el arenque o la sardina, por citar solo algunos ejemplos, pero su presa favorita es el paz espada, del cual es uno de sus grandes depredadores. A diferencia del tiburón ballena o del tiburón peregrino, esta sí es una especie agresiva, es un gran cazador, y no tiene precisamente buenas pulgas. En jornadas de pesca deportiva no sorprende que algún marrajo llegue a saltar al interior de la barca, lo que sirve para ejemplificar su fortaleza.

Solrayo o Monstruo de Malpelo

Un ejemplar del misterioso tiburón solrayo, también visto en Canarias- ABC

Las aguas del Archipiélago son aguas con muchos misterios, y uno de ellos es la presencia, documentada, del tiburón solrayo o Monstruo de Malpelo, rebautizado como «sarda». En 2011, la prestigiosa revista «National Geographic» publicaba un artículo sobre las apariciones del solrayo en las aguas que rodean a la más pequeña y occidental de las siete principales islas Canarias: El Hierro.

Se trata de una especie poco conocida; no en vano, no fue hasta 1999 cuando se avistó por vez primera en la isla colombiana de Malpelo, de ahí su nombre. Está por estudiar, de hecho, si existe una población estable de monstruos de Malpelo en la reserva marina del mar de Las Calmas. En edad adulta pueden llegar a medir hasta cuatro metros. Se alimenta de peces, crustáceos y cefalópodos.

Angelote

Un tiburón ángel, o angelote, en aguas de Gran Canaria- EFE

El tiburón ángel, o angelote, es una especie rara pero habitual en las aguas de Canarias. Es una especie amenazada, debido a la pesca intensiva, y tiene en la región uno de sus últimos reductos, de ahí la importancia de su protección y la alegría que los avistamientos producen en la comunidad científica. Las hembras de angelote pueden rozar los dos metros y medio en la edad adulta y los machos, casi dos.

Durante el pasado verano, el angelote, o más bien sus crías, fueron noticia por los mordiscos (quizá cabría decir mordisquitos) a algunos bañistas de la playa de Las Teresitas, en Santa Cruz de Tenerife. Las crías, de unos 20 centímetros, moran los fondos arenosos de determinadas playas durante todo el año (se pasan enterradas la mayor parte del día), pero el incremento de bañistas durante el período estival, y sus consecuentes pisotones, enfadan siempre a algunas crías, que se refugian cerca de las orillas para evitar depredadores. Es en este punto donde hay que insistir en que las mordeduras de crías de angelote no son en absoluto peligrosas, y su tratamiento se reduce a la aplicación de un antiséptico y a continuar con la jornada de playa, y eso en el rarísimo caso de que usted sea uno de los «agraciados». Más que una mala noticia, es una buena, pues garantiza la continuidad de una especie amenazada.

El angelote adulto se alimenta de peces como el lenguado y de invertebrados e incluso rayas.

Cornuda

La característica cabeza en forma de «T», la «bandera» de la cornuda o tiburón martillo- EFE

El pez martillo, el tiburón martillo o la cornuda, con su característica cabeza en forma de «T», tiene una presencia altamente documentada en las costas del Archipiélago. En 2013, de hecho, se observaron crías en el entorno de la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria, y a una de ellas, desorientada, se ayudó a devolverla a mar abierto. Son una de las fotografías habituales de los buceadores y es muy tolerante a las diferencias de temperaturas de aguas.

Se alimenta, fundamentalmente, de pequeños peces, crustáceos y moluscos.

Tiburón blanco

Un ejemplar de tiburón blanco en aguas de Sudáfrica- WIKIPEDIA

Pues sí, el jaquetón o tiburón blanco también nada en aguas de Canarias, aunque hay que añadir puntualizaciones. El animal que tan mala fama lleva a sus espaldas, o más bien a sus aletas, desde la fascinante película de Steven Spielberg también tiene en las islas de Cabo Verde y Canarias una de sus zonas, aunque ni mucho menos en agrupaciones tan numerosas como en otros puntos. De hecho, su avistamiento es casi un imposible, más allá de algún que otro célebre montaje fotográfico que incluso fue capaz de colarse en algún que otro medio de comunicación local. Pero sí, definitivamente, también nadan en las aguas del Archipiélago.

La base de la dieta de los adultos está basada en grandes mamíferos marinos y su longitud está entre los cuatro y los cinco metros y medio, tamaño este último que suelen alcanzar más las hembras que los machos, pues estos son generalmente más pequeños.

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