Militares de la UME instalando con urgencia barreras de contención para proteger cascos urbanos
Militares de la UME instalando con urgencia barreras de contención para proteger cascos urbanos - fabián simón
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El Ebro alcanza los ocho metros de altura a las puertas de Zaragoza y el nivel sigue subiendo

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El Ebro ya ha alcanzado los ocho metros de altura a las puertas de Zaragoza capital, a la altura en la que cruza por la A-2. Sin embargo, el río a su paso por el casco urbano zaragozano transita más bajo, a 5,28 metros según el registro que dejaba a las 9:00 horas de este domingo. Eso sí, el caudal sigue subiendo y la punta de la crecida se prevé que no llegue a la capital aragonesa hasta, al menos, la próxima madrugada. A primera hora de la mañana el Ebro ya llevaba a su paso por Zaragoza 2.060 metros cúbicos por segundo.

Antes de entrar en la capital, el Ebro tiene amplias superficies de terreno y áreas de ensanche que ayudan a extender y repartir el agua, lo que permite que el río atraviese el casco urbano con menos altura.

Zaragoza tiene activado el plan de emergencia, como el resto de municipios aragoneses ribereños del Ebro, después de haber obligado a desalojar a más de mil vecinos en las localidades de Boquiñeni y Pradilla de Ebro. No saben todavía cuándo podrán regresar a sus hogares. A ellos se añaden decenas de personas que han abandonado por precaución zonas residenciales en los últimos días en otros puntos de las riberas aragonesas del Ebro. Entre ellos, más de 80 ancianos desalojados de una residencia de tercera edad en los alrededores de Zaragoza capital.

La situación se está complicando porque, aunque algunas fuentes indican que en Boquiñeni y Pradilla empieza a descender el caudal, lo está haciendo con lentitud. Es uno de los problemas que está presentando la riada, según ha explicado el consejero aragonés de Medio Ambiente, Modesto Lobón: «La crecida está siendo mucho más lenta que otras y eso es perjudicial para todo».

En Zaragoza, por ejemplo, se calcula que los niveles extraordinarios de caudal se mantendrán durante un par de días. Eso, trasladado a los pueblos ribereños, es un riesgo añadido porque se teme que acaben cendiendo algunas motas que protegen a cascos urbanos.

El alcalde de Cabañas de Ebro, Nicolás Medrano, ha reconocido que en su municipio «la situación es crítica», porque una de las motas que protegen al casco urbano «está filtrando mucha agua». Aun con todo, no se ha planteado la evacuación de la localidad, si bien vecinos de avanzada edad se han trasladado voluntariamente a otras casas de familiares.

La Unidad Militar de Emergencias (UME), Bomberos, Protección Civil y equipos de maquinaria de diversas instituciones siguen afanándose en múltiples puntos de la ribera del Ebro por achicar agua, reforzar motas e instalar barreras de contención.

Pina de Ebro es otra de las localidades en alerta. Está situada aguas abajo de Zaragoza, en una zona que espera la punta de esta crecida para la tarde del lunes. Sin embargo, ya se han tenido que abrir compuertas para que el abundante caudal que les ha ido llegando por el Ebro se extendiera por campos y, así, se redujera la presión del río en puntos más peligrosos para el casco urbano.

La alcaldesa de Pina de Ebro, María Teresa martínez, ha reconocido que el pueblo está «amenazado».

Y mientras se sigue con atención la situación en los cascos urbanos, en la economía de las riberas del Ebro el desastre económico es absoluto: en Aragón se calcula que se han inundado ya 20.000 hectáreas, anegando campos de cultivo y arrasando explotaciones ganaderas, con la muerte de cientos e incluso, probablemente, miles de cabezas de ganado. Hasta que no se pueda acceder a esas zonas no se podrá conocer con exactitud el efecto de esta inundación, y para eso tendrán que pasar días. Han sido varias las granjas que quedaron a merced de las aguas.

En Zaragoza se han evacuado en las últimas jornadas varias urbanizaciones y una residencia de tercera edad. En las últimas horas, en el barrio zaragozano de Juslibol, los Bomberos ayudaron a los propietarios de una granja de vacuno a poner a salvo los animales.

En la capital aragonesa preocupan sobre todo los efectos de las filtraciones de agua por la elevación del nivel freático. Ya son numerosos los edificios que están viéndose afectados en sótanos por estos problemas.