Una joven manipulando el tradicional cuenco colocado en los pinos para recoger su resina
Una joven manipulando el tradicional cuenco colocado en los pinos para recoger su resina - ical
economía

España podría crear 15.000 empleos con la resina de los pinos

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Durante siglos, la resina de los pinos españoles fue una actividad económica más, una fuente de empleo y de rentas en las áreas en las que más abundaban las masas forestales de las especies mejor preparadas para ser resinadas.

La dureza del trabajo, las largas jornadas que exigía para que dejara unos ingresos mínimos, el desarrollo industrial y la extensión de materias base alternativas a la resina, hicieron que esta actividad tradicional entrara en un acelerado declive a mediados del siglo pasado.

A finales de los años 70, el laboreo de la resina prácticamente había desaparecido en nuestro país. Sin embargo, la crisis económica hizo volver la mirada sobre las posibilidades que ofrece el resinado, fundamentalmente como fuente complementaria de ingresos para familias de las áreas rurales. En los últimos años ha empezado a repuntar en provincias históricamente resineras, tanto en Castilla y León como en Catilla-La Mancha, y Aragón se ha sumado a esta dinámica.

En la provincia de Teruel se ha vuelto a experimentar para poner en producción resinera los bosques de pino de rodeno, variedad muy extendida en montes de esta zona de España y que presenta condiciones óptimas para la obtención de esta materia prima.

Según los estudios técnico-económicos que esgrime el Gobierno aragonés, España podría producir anualmente casi 100.000 toneladas de resina al año, lo que permitiría crear unos 15.000 puestos de trabajo, 7.000 de ellos «directamente vinculados a la explotación o extracción de reside en el monte». España importa anualmente 50.000 toneladas de resina; Europa en su conjunto, 280.000 toneladas. El mercado europeo solo produce el 1% de la resina que necesita su industria.

Proyecto experimental

El Ejecutivo aragonés participa en una serie de proyectos experimentales para determinar la viabilidad de esta actividad productiva. El primer estudio se realizó el año pasado, de marzo a noviembre. Se llevó a cabo en montes de utilidad pública de los términos municipales turolenses de Albarracín, Bezas, Rubiales y Tormón. Estas pruebas, que abarcaron a un total de 2.000 pinos, fueron llevadas a cabo sobre el terremo por la empresa Rodemax, con la colaboración de los ayuntamientos de la zona y la financiación del Fondo de Inversiones de Teruel (Fite). Previamente, la Administración autonómica y el grupo gestor de los fondos europeos Leader en la comarca de Albarracín pusieron en marcha un curso de formación para 15 alumnos, que fue impartido por resineros de la provincia de Cuenca.

El resultado del primer trabajo de campo, el realizado entre marzo y noviembre del año pasado, ha arrojado resultados esperanzadores. Según fuentes de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente del Gobierno aragonés, esta prueba piloto «ha arrojado unos resultados que rozan el umbral de la rentabilidad».

Ha certificado producciones de entre 1,7 y 1,9 kilos de resina por árbol y temporada. Según las mismas fuentes, esta producción pude ser rentable con los actuales precios de la resina, que ronda el euro por kilo.

«Los resultados de la prueba permiten ser optimistas para desarrollar una actividad complementaria a otras durante siete u ocho meses al año», afirma el jefe de la Sección de Montes del Gobierno aragonés en Teruel y coordinador de este proyecto, Emilio Pérez Aguilar.

Nueva iniciativa empresarial

De hecho, tras la campaña experimental llevada a cabo el año pasado, la empresa Rodemax ha proyectado poner en producción resinera entre 2.000 y 3.000 pinos en la provincia de Teruel, en la zona de la Sierra de Albarracín. El Gobierno aragonés ya ha mostrado su disposición a facilitar este proyecto, que ahora necesita formalizarse con acuerdos concretos entre la empresa y los ayuntamientos a los que pertenecen los pinares.

La empresa prevé firmar contratos para cinco años, el periodo necesario para completar la explotación del tronco del pino de la variedad rodeno.

Además de las posibilidades empresariales que se abren con este proyecto, desde el Gobierno aragonés se destaca que el resinado puede constituir una fuente de ingresos extra para profesionales agropecuarios de las zonas en las que hay pinos susceptibles de ser puestos en producción. Según Emilio Pérez Aguilar, «la explotación de una mata de aproximadamente 3.500 pinos puede dejar limpios 1.000 euros en una familia y, además, es un trabajo al que una persona no tiene por qué dedicarle todo el día». «Es una actividad para sumarla a otras y completar unos recursos familiares interesantes para estas comarcas», afirma este técnico de la Administración autonómica.