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Diez cosas típicas que llevarse de recuerdo de Alicante

Elementos con trasfondo cultural, gastronómico o artesanal que harán que una visita a la provincia no caiga en el olvido

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Un par de zapatos

El producto casi por excelencia de la provincia de Alicante. Motor económico de la región, el calzado alicantino, especialmente el ilicitano, se sitúa como uno de los más prestigiosos a nivel internacional. De deporte, de aventura o de gala, sea cual sea el formato, un par de zapatos representa como pocas cosas el espíritu de esta tierra.

A lo largo y ancho de la provincia pueden encontrarse gran variedad de diseños y estilos propios fabricados artesanalmente. Un sello de intachable calidad que hará que, pese a ser un producto cotidiano que puede encontrarse casi en cualquier parte, valga la pena comprar zapatos en Alicante.

Juguetes

Un hotel temático, un museo, fábricas y empresas que viven a la sombra de un producto y muchos, muchos niños que se divierten con ellos. El juguete supone el sustento de toda una zona de la provincia de Alicante, que lo fabrica de manera artesanal y que se saca de la chistera muchas de las creaciones que entretienen a niños de todas partes de España.

Para los más pequeños no habrá discusión posible. Ningún regalo o recuerdo de la provincia podrá igualar la ilusión con que se recibe un juguete, fuente de creatividad e imaginación desbordada. Un regalo atemporal que tendrá a su público expectante pasen los años que pasen.

Turrón de Jijona

Un dulce souvenir, un inolvidable sabor. En Jijona, cuna de este inconfundible producto alicantino, miman cada almendra para dotar al turrón local del gusto que lo hace único. Alejado de los homogéneos e industrializados turrones de las grandes cadenas de supermercados, la artesanía y el buen hacer jijonencos convierten a su creación en un referente de la tierra.

Opuesto a los sabores artificiales y las nuevas recetas ajenas a la tradición, el turrón de Jijona basa su secreto en la almendra y la miel, a los que da forma y textura de manera artesanal. Un regalo que representa una forma de vida en la provincia y que se ha convertido en un clásico que puede encontrarse en cualquier hogar.

Palma blanca

Un pequeño ramo se ha convertido, con el paso de los años y el peso de la tradición, en uno de los elementos más representativos no sólo de Elche, sino de toda la provincia. El «palmito» que lucen todos los que forman parte de las procesiones ilicitanas del Domingo de Ramos es ya un demandado souvenir para todos aquellos que visitan la región.

Un recuerdo que trasciende la religiosidad y que abarca un terreno cultural y territorial. Una pieza decorativa que evoca la pasión con que se viven esos días año tras año y que invita a repetir la visita a la ciudad y darle uso a la palma.

Abanico

Abanico de recuerdo de otra región española.- ABC

Visitar la provincia de Alicante en según qué fechas puede hacer que un abanico, más que un recuerdo o un regalo, se convierta en una necesidad. Un pequeño y manejable producto artesanal con el que refrescar el ambiente a pequeña distancia y que puede salvar a más de uno de un caluroso apuro. «Alicante is not Sevilla», no caigan en la flamenca con el traje rojo de motas blancas, pero tampoco huyan de los palmitos.

Su cotidianidad les ha convertido en algo más a lo que sacar provecho. El clásico abanico quedó obsoleto tiempo ha, y en cualquier tienda de souvenirs pueden verse todo tipo de colores, dibujos o inscripciones que, además de recordar una agradable visita a tierras alicantinas, puedan descolgarse de la pared para mover el aire en una sofocante velada.

Una botella de vino

La provincia de Alicante cuenta, entre sus muchos haberes, con una denominación de origen propia para sus vinos. Con un gran prestigio y unas últimas añadas que rozan la excelencia, la producción vitivinícola provincial avanza de manera imparable en su carrera por la calidad. Tanto es así, que desde hace ya algún tiempo el vino se ha convertido en uno de los más demandados artículos.

Con producciones y estilos muy distintos, desde Pinoso hasta la Marina Alta, los vinos alicantinos son, en cualquiera de sus tipologías, tanto un acompañamiento perfecto para cualquier comida como un detalle de grato recuerdo de la región. Una bebida con una vasta tradición enológica detrás, con más de 80 años de denominación de origen y con un sabor que se convierte en un acertado regalo.

Dama de Elche

Una gran carga histórica detrás de una representativa figura. La Dama de Elche, pese a no encontrarse desde hace mucho tiempo en el lugar por el que es conocida, sigue representando, con su sobria fachada, el pasado, presente y futuro de la ciudad ilicitana. Un busto íbero de piedra caliza, el original, cuya escultura se data entre los siglos V y IV a. C.

Un rostro asociado inseparablemente a una ciudad y a una provincia que han sabido aprovechar su reconocible imagen para crear todo tipo de artículos de recuerdo. Figuras, llaveros, camisetas o chapas para no olvidar una visita a Elche y a la provincia de Alicante y, además, recordar a los menos avezados el lugar de origen original de la Dama.

Paella

Más allá de la controversia que, para los más puristas, genera la lista de ingredientes de la supuesta receta original de la paella, en Alicante pueden degustarse algunos de los más sabrosos arroces de todo el territorio nacional. Muchas son las variedades, desde el pescado para una comida con tintes marineros hasta la carne de caza para crear un plato con sabor a montaña, pero sólo uno debe ser su recipiente.

El contenedor puede ser tan importante como el contenido. Arroz con cosas, cosas con arroz, pero siempre en una paella original. Los mismos ingredientes en otro utensilio de cocina sabrán de forma diferente; una evidencia casi científica. Para tan noble cometido, nada como hacerse con una paella. Un nuevo miembro en la familia del armario de la cocina que evocará el sabor que un día contuvo y hará que, con más o menos acierto, podamos intentar igualarlo de forma casera un día cualquiera.

Un libro de Miguel Hernández

Pocas cosas representan el amor por la tierra alicantina más que los versos de Miguel Hernández. Lo que es seguro es que ni imanes para la nevera ni camisetas o llaveros lo hacen. Un souvenir que seguramente no podrá encontrarse en un quiosco a pie de playa o en una tienda «typical spanish», pero que sin duda supondrá un nexo de unión más fuerte con Alicante que cualquier producto que de ahí pueda extraerse.

El literato, símbolo de la Orihuela que le vio nacer y de toda la provincia, se movió a caballo entre ser un epígono de la generación del 27 o una avanzadilla de la generación del 36. Quizá esa indefinición sea símbolo de singularidad, de un estilo personal e intransferible que representa como pocas cosas a Alicante. Un libro que sería un literario recuerdo más allá de lo previsible.

Uva

En la trastienda de los afamados vinos alicantinos, en la sala de máquinas de su producción, en el origen de un producto de tamaña calidad, sólo puede encontrarse una materia prima a su mismo nivel. La uva de Alicante, con su cuna en las comarcas del Vinalopó, es quizá la representación frutal de la provincia. Variedades únicas que se encuentran en la zona y que dan una dulce medida de todo lo que llevan detrás.

Una denominación de origen propia con una fecha de recolección que marca su propio calendario. En Alicante hay uva cuando en ningún otro lugar se encuentran, y con un sabor difícilmente igualable. Un recuerdo que hará las delicias del que lo reciba, que tendrá entre sus manos un pedazo de esta tierra, y en su boca una muestra de su sabor.

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