COSAS MÍAS

El PP necesita un coach

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El PP necesita un coach… y la derecha sociológica, un psicólogo. Ganar unas elecciones con casi todos los medios en contra, con el PSOE, extrema izquierda y nacionalismos aliados en el populismo antirrecortes y con algunos de los tuyos jaleando a Ciudadanos, es, depende de cómo se mire, una proeza. Más si tenemos en cuenta que el partido ganador de las municipales ha vencido después en las generales tras 7 de las 8 municipales celebradas en los últimos veintidós años. Si después de esa victoria, te presentas como el gran derrotado y el discurso te lo hacen un socialismo que ha cosechado el peor resultado de su historia y una extrema izquierda que sería rechazada en muchos países democráticos, es que lo tuyo es un problema de coach más que de comunicación o de analista electoral de cabecera.

Además, una parte de la derecha sociológica necesita de un psicólogo para enfrentarse a un panorama que alguien me resumió de la siguiente manera ayer: «Tres años diciendo que Rajoy es el anticristo y hoy, acojonados y llorando…». Para tratarles esa tendencia autodestructiva que ha llevado a lo esperable, a esos Gobiernos con la extrema izquierda, como el que viene en el Ayuntamiento de Madrid. Pero ése es otro asunto que, con psicólogo o sin él, tendrá que asumir la derecha enfadada que se ha llevado a Carmena y compañía de premio electoral.

Los coach que tan de moda se han puesto te entrenan, cuentan, para tener confianza en ti mismo, para explotar lo mejor de ti y para generar confianza en los demás. En otras palabras, para no presentarse como una piltrafa política sumida en la peor derrota de su historia y merecedora de todos los males que es lo que parece el PP en las últimas horas. Los coach deben de enseñarte también de dónde vienes, y supongo que, si un Athletic de Bilbao gana la liga un año, por ejemplo, un coach le explicará que lo normal es quedar más bien séptimo y que la depresión por no lograr una segunda liga no tiene sentido alguno. Y lo normal en el sistema político español es para el PP perder gobiernos en favor de los pactos del PSOE con extremistas y nacionalistas, si no gana por mayoría absoluta, cuando lo normal es igualmente la escasez de mayorías absolutas. Lo anormal para la derecha es lo de 2011, casi tan anormal como que el Athletic gane la liga.

También es asunto para el coach que el líder del partido con el escándalo más grande de corrupción entre manos, Pedro Sánchez, te explique que debes irte por la corrupción, y que los medios de comunicación le compren ese discurso. Y que presuma de disponerse a liderar el cambio con la extrema izquierda y a partir del peor resultado histórico del PSOE. Si lo anterior funciona, es por incomparecencia del PP, y no me refiero a la mediática, sino a la autoafirmativa. De confianza y de convicción.

Las mayorías absolutas como las de 2011 son excepcionales, y más para la derecha. Cultura política, rasgos sociológicos, actitudes intelectuales y de los medios de comunicación son estructuralmente desfavorables a la derecha política. Que puede ganar, y suele ganar, por mayorías ajustadas. Ese es el panorama normal al que volvemos. Y para que el PP revalide su triunfo del domingo en las generales necesitará confianza, además de liderazgo y presencia mediática. Los votantes no pueden creer a quien no cree en sí mismo.