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Macondo

Macondo imágenes y vídeos

Un once de fábula

Vargas Llosa es el undécimo escritor en lengua españolaen conseguir el preciado galardón sueco. Once nombres propios, auténticos galácticos de la literatura

Iñárritu y Bardem, también rima con tándem

Iñárritu y Bardem, también rima con tándem

Por fin el Festival nos descubrió al director Iñárritu sin el guionista Arriaga, y, en efecto, es otro Iñárritu, más oscuro si cabe, más humilde y tenebroso, más sin rodeos y que filma y narra a ras

E. RODRÍGUEZ MARCHANTE | CANNES Comentar

la ciudad imaginaria de Santa Cruz

Hacía años que una sesión plenaria no despertaba tanto interés en la ciudadanía de la capital. Empujados por la Plataforma contraria al planeamiento, asesorada por el abogado Felipe Campos, la sala

El bichosaurio

El bichosaurio

Muchos años después, el coronel Bicho Rodríguez habría de recordar la primera vez que conoció el hielo de la vida. Justo en ese

La izquierda de Macondo

La tragedia de Iberoamérica es la miseria, el pésimo reparto de la riqueza, el pistolerismo y la marginación. Se supone entonces

Seychelles Su nombre lo dice todo

Seychelles Su nombre lo dice todo

La literatura de viajes está plagada de nombres que han hecho fortuna. Tombuctú, Borobudur,Samarkanda, evocan aventuras; Shangrilá, El Dorado, Macondo, mitos imaginados; Copacabana, Bali, Acapulco

Nicaragua en su laberinto

Nicaragua en su laberinto

REUTERSLos bomberos apagan un coche incendiado durante la revuelta nocturna del lunes en ManaguaMANUEL M. CASCANTECORRESPONSALCIUDAD DE MÉXICO. Como en un Macondo bajo la estirpe de los Buendía, la de

MANUEL M. CASCANTE | CORRESPONSAL EN CIUDAD DE MÉXICO Comentar

El Gobernador que canta

F. M. DOMÍNGUEZTOLEDO. Jimmy -que mató a su mujer «porque era muy mala»- y su hijo Teodoro -que da clases en Oklahoma pero que está de año sabático- llegan en una moto con sidecar a un pueblo

El Gobernador que canta

El Gobernador que canta

F. M. DOMÍNGUEZTOLEDO. Jimmy -que mató a su mujer «porque era muy mala»- y su hijo Teodoro -que da clases en Oklahoma pero que está de año sabático- llegan en una moto con sidecar a un pueblo

Los huesos

Cada vez que se habla de memoria histórica me acuerdo de Rebeca, la niña que apareció en Macondo con los huesos de sus padres en

MÓNICA F. ACEYTUNO Comentar

Cultura Macondo, Madrid, Atenas

M. FRANCISCO REINANo se preocupen que no les voy a hablar de una nueva película de Woody Allen pese al título de la crónica, que bien podría recordar el de la itinerante última película del excéntrico

M. FRANCISCO REINA Comentar
Bin Laden en Macondo

Bin Laden en Macondo

Uno, ingenuamente creía que en cuanto a la Alianza de Civilizaciones ya lo había visto y revisto todo con las imágenes del mulá huyendo en la vespino por las serranías de Afganistán, como un Curro

MANUEL DE LA FUENTE Comentar

No es Macondo, pero se parece

Leo en los diarios que en mi partido se está planteando una reestructuración organizativa de futuro que pasa por superar la actual, basada en una distribución comarcal, por otra de carácter

Zeta de... ¿zopenco?

Apenas nos quedaba el Diccionario, pero ya ni eso. Tras hacer trizas buena parte de lo que creíamos importante (el concepto de nación, el peso y la relevancia del país en el exterior, por citar sólo

El nieto del viento

POR ANTONIO ASTORGABryan Habana es el antílope humano más veloz del mundo. Heredero del legendario ala negro springbok Chester Williams, el domingo mareó a los pumas argentinos con su elegante zancada

'Gabo' vuelve a Macondo

'Gabo' vuelve a Macondo

El escritor colombiano Gabriel García Márquez ha regresado a Aracataca, su pueblo natal, después de 25 años de ausencia, y lo hizo en el 'tren amarillo' que aparece en sus obras y que recorría la zona

Cultura. Un Siglo de Soledad

Después de una procelosa travesía, desde las tragedias históricas que marcarían a la Generación del 98 con las pérdidas de las últimas colonias españolas -aunque otorgasen esplendor a las letras

Por M. Francisco Reina Comentar

Colombia festeja al escritor

Hace ocho años parecía que el Premio Nobel de la Literatura 1982, Gabriel García Márquez, se estaba muriendo. En septiembre de 1999, el diario estadounidense «Los Angeles Times», lanzó la noticia

POR ALEJANDRA DE VEGOECHEA. BOGOTA. Comentar

Lluvia

MANUEL DE LA FUENTEPrimero se lo expliqué en plan borgiano y memorioso. Mira, le dije, la lluvia es algo que siempre sucede en el pasado. Ante su cara de incredulidad cambié de tercio y me puse

DE VETUSTA A MACONDO

«LA heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no había más ruido que el rumor

Aracataca no será Macondo

TEXTO: ALEJANDRA VENGOECHEA CORRESPONSALBOGOTÁ. Son 53.000 habitantes que no tienen ni hospital, ni agua potable, ni suficientes escuelas. Más de 2.000 niños están sin estudios y cerca de 1.500

ALEJANDRA VENGOECHEA CORRESPONSAL BOGOTÁ. Comentar

Macondo se queda en la ficción...

El pueblo de Macondo, en el que se desarrolla la novela 'Cien años de soledad' de Gabriel García Márquez seguirá existiendo sólo en la ficción después de que este domingo fracasase la consulta

El Ayuntamiento (sólo) dispone

San Juan de Alicante ha puesto en marcha un pionero proyecto de Presupuestos Participativos, a imagen y semejanza del «Proyecto de Porto Alegre», con el que todo ciudadano podrá decidir directamente cómo se gestionan los presupuestos del gasto público ALICANTE. El Macondo literario de García Márquez, Porto Alegre de Brasil y San Juan de Alicante son tres destinos con un nexo común: la participación ciudadana en la gestión del gasto público. A pesar de la aparente arbitrariedad, la realidad confirma una iniciativa que comenzó hace 16 años en la ciudad de Porto Alegre y que se ha incorporado en el municipio alicantino, previa «prueba piloto» con pueblo ficticio (Macondo) incluido. El germen de los Presupuestos Participativos surgió en 1989 en la mencionada ciudad brasileña, donde, debido a un acelerado crecimiento de la población, se generó una gran inestabilidad que dejó a un tercio de la población sin las infraestructuras urbanas básicas, como el alcantarillado o el agua potable. Fue entonces cuando el Ayuntamiento de Porto Alegre decidió poner en marcha un pionero sistema de participación ciudadana, consistente en que todo ciudadano censado y mayor de 16 años podía, a través de una serie de asambleas que se realizaban, decidir cómo se gestionaba el presupuesto del gasto público. El proyecto implicaba la participación activa del ciudadano y le concienciaba de su responsabilidad social. Los resultados fueron inmejorables, tanto que muchos municipios de todo el mundo adoptaron este modelo de gestión. Implicación ciudadana En la Comunidad Valenciana, el pionero ha sido el Ayuntamiento de San Juan, que cuenta con la colaboración de la ex asesora del «Proyecto Porto Alegre», Leslie Toledo. La iniciativa surgió en las pasadas elecciones, cuando EU acogió como uno de los pilares de su programa un proyecto de máxima participación ciudadana. La Concejalía, asumida por Marisol Moreno y creada para tal fin, comenzó a trabajar en 2004 con un grupo motor que impulsó al resto de la ciudadanía. Para explicar el mecanismo, este grupo contextualizó un pueblo ficticio, Macondo, que «explicase los planeamientos para conjugar democracia directa y participativa». San Juan se dividió en cuatro partes para realizar las asambleas, en las que los ediles tendrán voz, pero no voto. La participación es generosa: el propio Consistorio se muestra, en palabras de Moreno, «ilusionado por poder conjugar democracia participativa y directa», aunque admite que se trata de «un proyecto difícil y lento», pero «por el que apostamos». El pasado viernes se inició la experiencia con una pegada de carteles que indican a qué zona pertenece cada ciudadano, para que éste acuda a las asambleas y decida qué se ha de hacer para convertir San Juan en una ciudad soñada. En una utopía cada vez más cercana.

«La fe ya no basta, como en el barroco, para dejarnos arrancar una muela, hay anestesia»

«La fe ya no basta, como en el barroco, para dejarnos arrancar una muela, hay anestesia»

Fernando Iwasaki publica «Neguijón», la historia del rastro de dolor dejado por un sacamuelas del XVII y también un inventario de saberes y supercherías de la época cervantina MADRID. El neguijón podría haber estado en el bestiario borgiano de criaturas míticas y fabulosas. Nadie logró jamás capturarlo, pero durante mucho tiempo provocó insufribles dolores a los hombres que, supuestamente, lo albergaban en la boca. Se les permitía incluso blasfemar para aliviarse del gusano que devoraba sus dientes. Estamos en el barroco español, un tiempo sin par de vitalismo, religiosidad y también superchería. Iwasaki nos propone un viaje a este meollo en «Neguijón» (Alfaguara), la historia de un sacamuelas del siglo XVII dispuesto a todo por dar caza al gusano de la caries, contada, por así decir, con instrumentos originales, tanto en el lenguaje como en la suculenta mezcla de humores. El escritor peruano y colaborador de ABC demuestra cómo «la mariposa iberoamericana del realismo mágico antes fue un gusano barroco español». -¿Propone un viaje fabuloso a la novela histórica? -Para mí existe lo real, la verdad y lo verosímil. Como narrador, la historia está para utilizarla, es una herramienta. La verdad no me parece imprescindible al escribir, pero lo verosímil sí. -El combate contra el dolor era distinto y con armas disparatadas. -Nuestra época ha vencido el dolor. Cualquiera puede ir a una farmacia, comprar analgésicos, pero no era así hace cincuenta años. Los tornos hacían mucho daño porque llegaban al nervio con tranquilidad. Pero hoy podemos permitirnos la licencia de no asociar el dolor a una escatología, no en su sentido inmundo sino por su connotación de trasmundo. En aquella época las creencias sublimaban el dolor porque asociaban tu sufrimiento a la salvación. Cristo había sufrido. -La «Imitatio Christi» -Exactamente. Todo estaba teñido de religiosidad en el barroco, más que de espiritualidad, porque a veces era muy poco pía. Las fronteras entre superchería, ciencia y religión no estaban delimitadas. Aquella literatura tiene cosas sublimes, como el Quijote pero también disparatadas como los volúmenes de la biblioteca del neguijón. Esta novela trata de reconstruir esa cultura barroca delirante, a través de los gusanos, el dolor y los libros. Había tres dolores con indulgencia para blasfemar: el de muelas, el de almorranas y el dolor de piedra. Curiosamente el dolor de parto no. Yo padecí dos, y he de decir que uno se despacha a gusto. -La presencia de los libros es muy importante. -Es una novela acompañada no de bibliografía sino de biblioteca, porque los libros que se citan, existían, como muchos de los personajes. -¿Por qué eligió los dientes? -Porque quería reflexionar sobre el dolor. Hay quien no tuvo un cólico nefrítico, o un parto. Pero los dientes... ¡Todos tenemos en la memoria esa experiencia terrible! El de las muelas es el sufrimiento universal. Cualquiera que esté abriendo la boca en este instante y sintiendo que un objeto metálico taladra sus muelas tiene que estar absolutamente sobrecogido. -¿Qué opina de la cirugía estética después de escribir «Neguijón»? -Ya no la veo como el capricho del siglo XXI, sino como una necesidad de nuestra época, porque el barroco era un mundo de gente baldada, remendada, malcosida, requemada, que padecía cosas que sólo se curaban con fuego. Las hemorroides se quemaban con cauterio de plomo derretido y vitriolo. -¿Está en la España barroca la raíz del realismo mágico? -Cuando un americano como yo lleva en España muchos años, toca las narices que te hablen de una ceremonia vudú en Colombia, y que digan «claro, son las cosas de Hispanoamérica, el realismo mágico...» Cuando oigo que en Almería muere alguien en un exorcismo, cuando veo que en la tele un astrólogo, un echador de cartas, un charlatán tienen más tiempo que un científico... -Tal vez un surrealismo mágico... -No es de una aldea como Macondo, sino de un edificio como éste, donde abunda el metacrilato. En «Neguijón» quería ofrecer cómo contempla hoy la mirada de un latinoamericano lo que fue el realismo mágico español del barroco. -Uslar Pietri habló de que los españoles llevamos a América nuestra intimidad con la muerte. ¿Está de acuerdo? -Creo que Uslar tiene razón. Basta ir por México un día de difuntos, para ver calaveritas de azucar o san pascualitos bailones. Allí se celebra y festeja la muerte. Yo, que vivo en Andalucía, doy fe que aquí se vive de una manera similar. Vivir en España me permite conocer mejor mi país. -El libro tiene un tono cervantino. -Es la época. No podemos proclamar que nos gusta el Quijote sin conocerla. Más de un personaje de mi novela vive en la locura de los libros. Había muchos que podrían haber sido Quijanos en la España barroca. Las crónicas de Indias, los libros de medicina, las místicas del infierno, todos esos libros influían en la mentalidad de los hombres y mujeres. Eso lo perderíamos si sólo nos quedamos con la idea del Quijote y los libros de caballerías. -Contra el dolor, muchos sólo blandían la fe. -Hemos reproducido en el libro los artilugios del sacamuelas barroco, es mejor que el lector contemple el descarnador y se lo imagine en sus encías. Hoy, por más que haya gente muy devota, todo el mundo prefiere anestesia, nadie piensa que con la fe basta para dejarse arrancar una muela. -Hay un gran humor también, un gran vitalismo en la narración. -Sí, aparte del dolor hay mucho humor, porque quise crear algunos personajes de punto de fuga a esas descripciones del sufrimiento. No crean que sólo hay angustia porque, a pesar del dolor, los españoles seguían con una actitud muy vitalista, risueños y con gran sentido el humor, aunque a veces fuera grueso. Mi novela es un homenaje a la vitalidad de aquellas criaturas. -Hay personajes reconocibles y una buena sorpresa... -Las mezclo con unos y con otros. Muchos han leído la novela en manuscrito, encantados de que haya trasuntos suyos por el XVI. Tortajada es trasunto de un amigo poeta que falleció, Vicente Tortajada; y el homenaje quiere ser muy grande, el lector lo descubrirá como una sorpresa.

Jesús García Calero Comentar
Antonio Muñoz Molina: «El voto libre es el ácido contra la tentación totalitaria»

Antonio Muñoz Molina: «El voto libre es el ácido contra la tentación totalitaria»

En Antonio Muñoz Molina, el estilo es el hombre. Diez años después de ganar el Planeta con «El jinete polaco», el estilo y el hombre han revisado la obra para publicarla tal como la soñaron en un principio: «En la editorial donde empecé a publicar, Seix Barral, y con la que guardo una relación sentimental. Allí leí a Mendoza, Martín Santos, Goytisolo o Marsé y allí estaba la acción».<br>

Los rayos de Poseidón

Si Palma es en agosto la capital del Estado, y Menorca la del Gobierno, Ibiza sigue siendo la del desmadre. Ibiza continúa gozando el aura de la libertad, de la permisividad, de la promiscuidad y del relajo, que atrae por igual a hordas juveniles que a supermodelos<br>

Otros cien años de soledad

Otros cien años de soledad

El mítico Macondo no es territorio fértil para la inversión bibliófila. Ayer, el numeroso público que copaba las salas de la gaudiniana Casa Batlló quedó en silencio aguardando una puja que superara el precio de salida de las galeradas de «Cien años de soledad», cifradas en 95 millones. El vendedor esperó una llamada telefónica que no llegó. Más silencio. La obra de García Márquez volvía a su soledad.<br>

BARCELONA. Sergi Doria Comentar