ATENTADO EN PARÍS

Las vidas destrozadas por el fanatismo yihadista en París

Españoles, italianos o franceses. Abogados, ingenieros y arquitectos. Un viernes negro que acabó con la vida de 129 personas

LUCÍA M. CABANELAS Madrid - Actualizado: Guardado en: Internacional

Comenzaba el viernes 13 como un día más, una noche cualquiera para celebrar la llegada del fin de semana en la ciudad de la luz. Pero quedará en la memoria del mundo como un viernes negro, en el que la cadena de atentados de ocho yihadistas truncaron la vida de 129 personas. Los escenarios, de lo más diversos, no fueron escogidos al azar. Algunos bailaban a ritmo de rock en uno de los templos de la noche parisina, otros reían y charlaban en la calle. Había quienes preferían el fútbol y el choque, en forma de amistoso, de dos de las grandes potencias del Viejo Continente. Otros simplemente pasaban por ahí. Pero ninguno podía ni siquiera intuir que su vida estaba a punto de ser brutalmente interrumpida. Las ansias de los terroristas de herir el corazón galo comenzaron, paradójicamente, cuando el pitido del árbitro inauguró el partido y el balón echó a rodar en el círculo central del estadio de Saint-Denis.

Cuatro personas murieron en las inmediaciones del Estadio de Francia. Tres terroristas se inmolaron a las puertas del coliseo, después de que la seguridad del recinto frustrase su intención de activar las bombas en su interior; pero también lo hizo Manuel Dias, un portugués de 63 años que ocupaba sus días trasportando viajeros de un lugar a otro y que, por una aciaga casualidad del destino, caminaba por las inmediaciones de Saint-Denis.

Amina Ibnolmobarak
Amina Ibnolmobarak

El terror se trasladó hacia el sur. El canal de Saint-Martin, otrora mestizas y coloridas, dejaron de entender de diversidad y se tiñeron de rojo. Las víctimas, de al menos 12 nacionalidades diferentes, eran ahora iguales. El marroquí Amina Ibnolmobarak, de 28 años, estaba tomando algo con su esposa Maya en la terraza del bar Le Carrillon cuando los terroristas, equipados con kalashnikov, abrieron fuego contra ellos. Ella recibió tres disparos y es una de las 99 personas en estado crítico tras el ataque yihadista. Él, natural de Rabat y que solía responder al apodo de Benmarek, era arquitecto y profesor de la escuela ENSA Paris-Malaquais, donde se graduó en 2012 después de elaborar un estudio de arquitectura durante su peregrinación a La Meca.

Su antiguo profesor, Jean Attali, le rindió homenaje en Facebook: «Gracias a todos por vuestros pensamientos sinceros después de la tragedia que del asesinato de Amina Ibnolmobarak, un joven intelectual musulmán, que nos impresionó mucho con su estudio de posgrado en la peregrinación a La Meca: un testimonio de su fe, su sentido del trabajo en grandes asambleas populares, y un testimonio de su inteligencia y de la realización». Benmarek, abrazaba la misma fe que los yihadistas emplean para cometer crímenes pero, a diferencia de los terroristas, la entendía alejada de la violencia.

La prima del futbolista Lass Diarra

Una fatal casualidad quiso que Asta Diakite no estuviese entre las gradas del Estadio de Francia. Sobre el terreno de juego, el exjugador del Real Madrid Lass Diarra defendía los colores de la selección francesa, pero su prima no estaba entre el público que después de los atentados cantó La Marsellesa. Era otra de las 129 víctimas mortales que el peor ataque terrorista de la historia de Francia se cobró el pasado viernes. Diarra confirmó su muerte: «Ella era una guía, un apoyo y una hermana para mí».

Víctimas españolas

Juan Alberto González Garrido
Juan Alberto González Garrido

Un abogado, un musulmán o una mexicana. Todos en París, vinculados para siempre a la ciudad de la luz por amor, diversión o curiosidad. Uno de los españoles fallecidos, Juan Alberto González Garrido, de 29 años, protagonizó una de las macabras coincidencias ocurridas el viernes 13. Hace cuatro años apareció en el programa «Españoles por el mundo», donde ensalzaba la integración y la riqueza de una ciudad tan cosmopolita como Marsella. La suerte quiso que el madrileño, en ese momento residente en la capital francesa, asistieses al concierto de Eagles of Death Metal en la sala Bataclan junto a su esposa. «Escuché los disparos y todos nos tiramos al suelo. Nosotros estábamos por el centro. Antes de los disparos, Juan Alberto estaba delante de mí, por lo que al tirarnos al suelo, mi cabeza quedó cerca de sus piernas, instintivamente, yo trataba de cubrirme la cabeza (...) Me intentó proteger, estoy segura», relataba en una carta Ángela Reina sobre los últimos minutos de su marido.

Fue la primera víctima española confirmada, pero no la única. Michelle Gil Jaimes, mexicana de ascendencia española y con ambas nacionalidades, fue asesinada en el restaurante La Belle Équipe. Se trata de la segunda víctima española que contaba con doble nacionalidad, después de que las autoridades francesas hayan comunicado a España los datos de otro fallecido que contaba también con la gala. El novio de la veracruzana, un italiano residente en París, se despidió de su prometida a través de Facebook: «Te amo mi amor, descansa en paz».

Michelle Gil Jaimes, mexicana con nacionalidad española
Michelle Gil Jaimes, mexicana con nacionalidad española

Gil Jaimes, de 27 años, se encontraba con una amiga y compatriota, Nohemi González, estudiante de intercambio y de 23 años, que también pereció en el tiroteó en la calle Charonne. «Estoy muy triste por la noticia de la muerte de la estudiante Nohemí González de la Universidad Estatal de Long Beach», confesaba en un comunicado la presidenta del centro, Jane Close Conoley. «Nuestra universidad está junto a los casi 80 estudiantes de intercambio de Francia en esta tragedia». La madre de González, criticaba las ganas de venganza, y lamentaba la situación: «Nunca pensé que mi hija encontraría la muerte en París».

Un niño de 5 años sobrevive al infierno

El azar quiso que en esa misma sala que vio morir a 89 personas, un niño de 5 años sobreviviese. No sucedió lo mismo con su madre, Elsa Veronique Delplace San Martín y su abuela, Patricia San Martín, sobrina del embajador chileno en México, que perecieron en el asalto yihadista.

Elsa Veronique Delplace San Martín
Elsa Veronique Delplace San Martín

La suerte también dio una segunda oportunidad a la banda de rock que tocaba desde el escenario, pero no a Nick Alexander, responsable de la venta del «merchandising» del grupo. Su exnovia, Helen Wilson, estaba en el Bataclan junto a él y dijo que habían permanecido en el suelo cuando los atacantes comenzaron a disparar. A Wilson la hirieron en ambas piernas, pero lo más doloroso fue ver cómo disparaban a Alexander delante de ella.

«Estaba de espaldas a mí, y yo no podía ver lo que pasaba y trataba de seguir hablando y luego intenté hacerle la respiración boca a boca... pero de repente ya no podía respirar más y yo lo sostuve en mis brazos y le dije que lo amaba. Él era el amor de mi vida», ha contado Wilson.

Su novia, Polina Buckley, se despidió de él a través de Twitter.

Falsas muertes

La muerte tiene también un particular sentido del humor. Todavía hay doce víctimas sin identificar pero Alberto Pardo no es una de ellas. El gallego fue dado por muerto después de que las autoridades francesas encontrasen su DNI, uno cuyo robo había denunciado hace tres años, junto al cadáver de una de los asesinados. La familia del gallego desmentía su muerte, y lo situaba en Estrasburgo, lejos del lugar donde se produjo la matanza. Él se lo tomaba con gracia: «Yo me veo a mi mismo en estos momentos y diría que estoy vivo... pero si seguís escribiendo cosas tan bonitas sobre mí tal vez tenga que morirme».

También Jorge Alonso de Celada, otro español dado por muerto, ha telefoneado el pasado domingo a su mujer para decirle que se encuentra bien, según han confirmado a Efe fuentes familiares.

Valentin Ribet
Valentin Ribet

No corrió la misma suerte Valentin Ribet, de 26 años y abogado criminalista en el bufete Hogan Lovells que, paradójicamente, fue víctima de los criminales a los que, si se lo hubiesen solicitado, podría haber defendido ante un tribunal. Graduado por la London School of Economics, murió también en la sala Bataclan. Su empresa ha querido mostrar sus condolencias, asegurando que era «un talentoso abogado, extremadamente agradable y una maravillosa persona en la oficina».

La francesa Elodie Breuil, de 23 años, había viajado desde Bolonia para asistir al concierto con un grupo de amigos. Uno, hablando anónimamente a la revista «Time», dijo que él se separó de ella y los demás cuando comenzó el tiroteo. Relató que había corrido hacia la salida con otro asistente al concierto, pero el hombre no llegó a la puerta del Boulevard Voltaire, 50; recibió un disparo y se desplomó. Una vez fuera, el amigo de Breuil se reunió con algunos miembros de su grupo, pero faltaban Elodie y otro joven. «¿Te imaginas? Un día, no eres más que un adolescente feliz, jugando a videojuegos. Y después estás tendido en un charco de sangre con cadáveres a tu alrededor», contaba el hermano de Elodie, Alexis.

Ludovic Boumbas perdió la vida salvando a una amiga en La Belle Équipe
Ludovic Boumbas perdió la vida salvando a una amiga en La Belle Équipe

En un momento de caos y pánico, pocos saben reaccionar. Ludovic Boumba, de 40 años, había salido esa noche para celebrar el cumpleaños de un amigo cuando los terroristas llegaron en un Seat León negro a la calle Charonne. No se lo pensó dos evces cuando vio a los yihadistas desenfundar los kalshnikov, y se arrojó sobre una amiga, a la que cubrió de las balas con su propio cuerpo. Es otra de las víctimas del restaurante La Belle Équipe, que pagó su valentía y abnegación con su vida.

Isobel Bowdery, de 22 años, se salvó milagrosamente haciéndose la muerta. «Nunca piensas que te va a suceder a ti. Solo era un viernes por la noche en un concierto de rock». Así contaba Bowdery, natural de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) su historia en Facebook. «El ambiente era feliz y todo el mundo estaba bailando. Luego, cuando entraron a través de la entrada principal y comenzaron los disparos, ingenuamente creímos que todo formaba parte del espectáculo. Pero no, era real. No fue solo un ataque terrorista, fue una masacre. Decenas de personas fueron asesinadas frente a mí. Charcos de sangre coparon el piso. Los gritos de chicos que sostenían los cadáveres de sus novias traspasaron la sala de conciertos». Tratando de evitar la trágica suerte de otros asistentes en la sala Bataclan, decidió mantenerse extremadamente quieta, pasar desapercibida ante la muerte. «Conmocionada y sola, fingí estar muerta durante más de una hora, tendida entre las personas que podían ver a sus seres queridos sin vida. Conteniendo el aliento, tratando de no moverme, no llorar... Las personas que acudieron allí lo hicieron por las mismas razones que yo: divertirse una noche de viernes. Eran inocentes», comentaba la joven en Facebook.

La embarazada a la que salvaron de la ventana

No es la única persona que salió con vida del que terminó siendo un infernal concierto. Un vídeo, compartido en las redes sociales, mostraba a una mujer encaramada al alféizar de una de las ventanas de la sala mientras gritaba: «Estoy embarazada». Para muchos, la imagen guardaba un tétrico parecido con las del atentado del 11-S al otro lado del charco, cuando la gente, desesperada por huir, saltaba por las ventanas de las Torres Gemelas. Afortunadamente, una silueta anónima acudía en su ayuda, sostiéndola por los brazos y rescatándola de una caída que habría torcido su destino. Gracias a la ayuda de ese héroe, la joven parisina volvía al lugar donde otras 89 personas morían. Y salía con vida.

Aurélie de Peretti
Aurélie de Peretti

Cientos de personas acudieron al concierto de la banda californiana, ajenos al destino que a punto estaba de truncar sus vidas. Aurélie de Peretti, de 33 años, trabajaba en un resort de Saint-Tropez pero había decidido amortizar sus vacaciones viajando con un amigo a París para ver a los Eagles of Death Metal. Su hermana Delphine salió de otro concierto, en Londres, para tomar el aire y fumarse un cigarrillo. Fue en ese instante cuando se enteró de la masacre, y temió por la vida de su hermana. «Sabía que Aurélie estaba allí, porque había publicado en Facebook que quería ir a escuchar ese grupo», contaba a «Time». Comenzaron las llamadas frenéticas a su hermana, pero todas ellas quedaron sin respuesta; sus padres se habían ido a la cama temprano y ni siquiera habían oído hablar de los ataques. Delphine decidió actuar frente a la incertidumbre, cogió el primer tren a París a las 5 am del sábado. La Policía parisina ya había llamado a su familia para confirmar que Aurélie estaba muerta. «Nos dijeron que mi hermana había muerto pero no nos dejaban verla», aseguraba Delphine «The New York Times» desde el distrito 11. «Soy como un robot. No sé qué hacer a continuación. No he visto las noticias o dormido desde esa noche».

Antes de entrar en el Bataclan la noche del viernes, el francés Manu Pérez publicó una foto en Facebook de dos entradas para el concierto. «Merci Thomas!», escribió. A las 21.03 horas, el parisino, que había trabajado para Universal, publicaba una segunda imagen capturando la paz de la multitud y la banda en el escenario que precedía a la debacle. El sábado, el presidente de Universal Music Francia, Pascal Negre, tuiteó confirmando la muerte de Pérez.

Miko Jozic y Elif Dogan
Miko Jozic y Elif Dogan

Los nombres de las 89 personas que murieron en el 50 del Boulevar Voltaire no cesan. El ingeniero belga Miko Jozic, se había trasladado a París desde Lieja con su pareja desde hace cuatro meses Elif Dogan. Jozic deja una hija, Laureline, de 22 años. Su expareja, Ingrid, confesaba a «La Meuse»: «No queremos a hundirnos en la ira... pero, ¿cómo no hacerlo?. Es difícil permanecer calmados, en el vacío».

La italiana Valerie Solesin, los francesesFabrice Dubois, Halima y Houda Saadi o Cedric Mauduit. El violinista argelino Kheireddine Sahbi o el chileno Luis Felipe Zschoche Valle. Cedric Mauduit, Stéphane Albertini, Hugo Sarrade, Maxime Bouffard, Quentin Boulanger, Víctor Muñoz, Nicolas Classeau, Précilia Correia, «Dado», Thomas Ayad, Alban Denuit, Romain Didier, Guillaume Le Dramp, Thomas Duperron, Mathias Dymarski, Germain, Ferey, Grégory Fosse, Suzon Garrigues, David Perchirin, Véronique Geoffroy de Bourgies, Matthieu Giroud, Cédric Gomet, Thierry Hardouin, Mathieu Hoche, Djamila Houd, Pierre Innocenti, Hyacinthe Koma, Marie Lausch, Christophe Lellouche, Guillaume B. Decherf, Marion Petard-Lieffrig, Anna Petard-Lieffrig, Fanny Minot, Lamia Mondeguer, Marie Mosser, Quentin Mourier, Hélène Muyal, François-Xavier Prevost, Lola Salines, Nicolas Catinat. Son 117 de las víctimas identificadas. Nombres que ocho yihadistas, en nombre de Alá, han añadido a la lista negra de Francia. Una que ni el país galo ni el resto del mundo olvidará.

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