Internacional

Los venezolanos ya le han perdido el miedo al régimen

Pese a las amenazas de violencia, hay más terror a que todo siga igual en el país

Cola de venezolanos junto a un cajero automático, este viernes en Caracas
Cola de venezolanos junto a un cajero automático, este viernes en Caracas - Reuters

«Si hacemos cola para todo, para comer, mañana haré cola con gusto para votar. A las seis de la mañana estaré allí. Y que pase lo que tenga que pasar. Hay que echarlos. Ellos no quieren soltarlo. El coroto. No sé lo que harán. Pero o nos vamos al fondo o se acomoda esto. Porque lo que hay ahora no es vida». Esta reflexión de un obrero de la construcción en pleno centro de Caracas refleja bien la actitud de esa gran mayoría que se prevé vote este domingo por la oposición y contra el chavismo en las elecciones legislativas venezolanas. Hay casi tanto terror a la continuidad de la agonía como al enfrentamiento sangriento. Quizás porque el derramamiento de sangre en Venezuela es ya intensa y trágica cotidianidad.

Son las primeras elecciones de la era chavista en la que los sondeos excluyen la posibilidad de una victoria oficialista. Eso pese a todas las irregularidades y los ventajismos denunciados por observadores internos y externos. No hay fraude que pueda ocultar una diferencia de más de 30 o 40 puntos. El régimen no ha autorizado más observadores electorales que los de sus simpatizantes ideológicos de Unasur. No habrá fiscalización y seguimiento real externo del proceso del ejercicio del voto y el recuento.

¿Saldrán los colectivos chavistas para hacer frente a una oposición desarmada que intentará cerrar los colegios a su hora?

Todos los sondeos dan como vencedora a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) frente al Gran Polo Patriótico (GPP) de Nicolás Maduro y el oficialismo chavista que gobierna Venezuela desde que llegó al poder Hugo Chávez Frías en febrero de 1999. Casi 17 años después, Venezuela es un país destruido en su economía, sus infraestructuras y su tejido social y productivo. Es una sociedad profundamente dividida en la que campa el odio, la desmoralización, el desprecio a la ley, el delito generalizado e impune y la inseguridad han alcanzado niveles terroríficos con más muertes violentas que muchas regiones técnicamente en guerra.

Las incógnitas son muchas. Los temores inmensos. Hay quienes descartan que haya una salida pacífica a una situación en la que el régimen por boca del presidente Nicolás Maduro ha advertido con amenazas que responderá a un revés en las urnas con su salida a la calle para una defensa armada de la revolución. No se sabe por tanto si dejarán votar en paz hasta el final las milicias y colectivos armados del chavismo. Más aun, no se sabe si respetarán esta vez el cierre de colegios a su hora. Sin prolongar su apertura por la fuerza para transportar a las urnas en coacción masiva y bajo supervisión a quienes no lo hayan hecho. Así se produjeron vuelcos significativos y, según se asegura, decisivos para la victoria chavista en las últimas elecciones presidenciales entre Maduro y Henrique Capriles.

¿Saldrán esos temidos colectivos chavistas que cuentan con armamento de guerra para hacer frente a una oposición desarmada que intentará cerrar los colegios a la hora estipulada? ¿Habrá una reacción del ejército o de parte del mismo para obligar a Nicolás Maduro a respetar los resultados? Algunas fuentes dicen que es el momento para que el ejército se separe y reniegue del compromiso con un chavismo que se hunde en el fracaso, el rechazo y el oprobio por el colapso de la economía, el desabastecimiento y la violencia. Que encontraría simpatías tanto en la oposición como en el exterior para que sean olvidados muchos de sus «pecados» en estos 17 años de máximo protagonismo. Muchos otros dudan de que el ejército, que tiene gran parte de la cúpula implicada en los inmensos negocios ilegales del régimen, desde el cambio de moneda, el contrabando de bienes, incluida la gasolina y el narcotráfico, sea capaz de semejante golpe liberador.

Vigilar al vecino

Nadie duda de que hoy la coacción será de nuevo masiva. Que las estructuras organizativas del chavismo actuarán a pleno rendimiento para impedir al menos que la victoria de la oposición integrada en la MUD sea masiva y pueda alcanzar o acercarse a una mayoría cualificada. Ha demostrado ser muy eficaz el sistema del «Uno por diez» en el que cada militante tiene responsabilidad del control del voto de diez personas de su entorno laboral o de vivienda a las que controla, recoge y vigila mientras votan. Aunque muchas voces dicen estos días en Caracas que la dramática situación de este pasado año ha quebrado tanto las estructuras del chavismo como los miedos a desobedecer. Que hay mucho más miedo a que todo siga igual. El pulso comenzó a las seis de la mañana. En las próxima horas y días se sabrá si Venezuela avanza hacia una solución pacífica a su tragedia o esta adquiere aun peores dimensiones en la violencia.

Toda la actualidad en portada

comentarios