CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Trump tiene preparadas sanciones contra el petróleo de Venezuela

El crudo venezolano ya no es estratégico para Estados Unidos

Imagen de promoción de la empresa estatal Petróleos de Venezuela S. A.
EMILI J. BLASCO - Actualizado: Guardado en: Internacional

La elección de la asamblea constituyente chavista –convocada vulnerando la legalidad, sustentada sobre el corporativismo (sin pleno sufragio universal) y elegida con evidentes muestras de fraude– está provocando un salto cualitativo en las sanciones de Estados Unidos contra el régimen venezolano. Este lunes la Casa Blanca ha anunciado la inclusión del presidente Nicolás Maduro en la lista de sancionados por el Tesoro, pero Donald Trump ya ha anticipado que también habrá «fuertes medidas económicas».

Además de ampliar la lista de altos cargos cuyas posibles fortunas se vean afectadas en el extranjero, la Administración Trump tiene en el objetivo a PDVSA, la petrolera estatal que dirigentes del chavismo ha venido utilizando como medio de financiación partidista, enriquecimiento personal y lavado de dinero del narcotráfico y de otros negocios ilícitos.

Hace unas semanas la Casa Blanca ordenó a varios departamentos y agencias gubernamentales la concreción de un abanico de medidas contra PDVSA, incluido un plan para la sustitución del petróleo venezolano que llega a Estados Unidos, de acuerdo con fuentes que han participado en los preparativos.

La aplicación de un embargo sobre hidrocarburos, que puede ir desde la prohibición de que EE.UU. venda a PDVSA los productos derivados del petróleo que habitualmente le compra hasta cesar la importación de crudo venezolano por parte de las refinerías estadounidenses, dependerá de la contundencia con que Trump quiera responder al proceso dictatorial que vive la nación caribeña.

Un embargo que es posible

Hubo un tiempo en que el petróleo venezolano era esencial para Estados Unidos, pero hoy ya no lo es. Aunque prohibir su importación sería la medida más drástica, y de momento no parece que vaya a adoptarse de modo inmediato, eso es algo que hoy EE.UU. puede permitirse.

—Cada vez menos petróleo. Hace veinte años Venezuela colocaba en Estados Unidos casi 1,8 millones de barriles diarios de petróleo; hoy la cifra está en torno a los 700.000, lo que apenas supone el 7,5% de las importacionesestadounidenses de crudo. Además, desde la revolución del fracking la producción propia de EE.UU. se ha disparado y el país está al borde de la suficiencia energética.

—Trump quiere vender reservas. La crisis venezolana le viene como anillo al dedo a la nueva Administración estadounidense. En mayo se filtró que Trump desea liberar petróleo de la reserva estratégica, con el fin de enjugar el déficit presupuestario. A lo largo de los próximos años podrían venderse 270 millones de barriles, de los 688 millones que EE.UU. tiene reservados. Con ello podría sustituir el petróleo que llega de Venezuela y justificar la oportunidad de la reducción de las reservas ante posibles críticas opositoras. La venta de reservas evitaría que un embargo a Venezuela aumentara el precio de la gasolina

—Reducidos daños a empresas estadounidenses. El principal importador de petróleo venezolano es la propia PDVSA, a través de Citgo, la sociedad que tiene en EE.UU. Las compañías estadounidenses que también utilizan el pesado crudo de Venezuela para sus refinerías del Golfo de México están presionando contra el embargo, pero algunas han comenzado a procesar más crudo ligero, como es el caso de Valero Energy y Marathon Petroleum, para quedar menos expuestas si se aplica ese medida extrema.

—Venezuela necesita más a EE.UU. que al revés. A pesar de ser un país eminentemente petrolero, Venezuela tiene que comprar productos refinados, que básicamente adquiere en el mercado estadounidense. Así, importa de EE.UU. cerca de 90.000 barriles diarios de naftas para mezclar con su crudo extrapesado, diésel y gasolina para vehículos, MTBE para lograr el octanaje de las gasolinas y aceite lubricante. Venezuela requiere además de tecnología e inversión extranjeras y podría verse afectada si, entre sus medidas, Washington incluye la prohibición de inversiones de compañías estadounidenses de servicios.

Sanciones a PDVSA

Antes de tener que llegar a un embargo, la Administración Trump puede atacar directamente a PDVSA:

—Ya ha sancionado a algunos de sus directivos, como su jefe de finanzas, Simón Zerpa Delgado, y su antecesor en el puesto, Carlos Erick Malpica Flores, alegando haber usado sus cargos para corrupción a gran escala.

—Ahora podría argumentar lo mismo para prohibir a la compañía utilizar el sistema bancario estadounidense o incluso usar el dólar en sus operaciones.

—Si sanciones tan directas encuentran oposición interna, Washington también ha estudiado un posible boicot indirecto al petróleo venezolano: la Agencia de Protección Medioambiental podría poner reparos al atraco de buques de PDVSA, alegando que su falta de limpieza, denunciada internacionalmente, supone un riesgo de contaminación de los puertos estadounidenses.

Consecuencias

Cualquier medida contra el sector petrolero de Venezuela, por sí sola, perjudicará enormemente al Gobierno de Venezuela, ya en serias dificultades presupuestarias.

—Declarar a PDVSA responsable de lavado de dinero y corrupción, prohibiéndole utilizar el dólar en sus operaciones, la convertiría prácticamente en una compañía proscrita, con dificultad para acuerdos internacionales y movimiento de capital.

—Si EE.UU. prohíbe la venta de derivados de petróleo a Venezuela, obligaría a PDVSA a adquirirlos en lugares más distantes, lo que supondría su encarecimiento.

—Si lo que se prohíbe es la importación de crudo venezolano a EE.UU., PDVSA va a tener complicado vender esos 700.000 barriles/día a otros países (de su producción total de 1,9 millones de barriles/día esa porción es casi la única vendida a precio de mercado). Además, las refinerías de Citgo, adecuadas a las características del petróleo de PDVSA, tendrían que comprar petróleo pesado a otros productores, afectando a la eficiencia del proceso y encareciendo el producto final.

—Sin poder manejar dólares o sin poder obtenerlos mediante la venta de crudo a EE.UU. (operación en la que PDVSA obtiene la mayor parte de sus divisas), Venezuela estaría abocada a dejar de pagar la deuda.

¿Se verá perjudicado el pueblo venezolano? El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha reconocido que sanciones económicas contra Venezuela afectarán al pueblo, pero también ha advertido que los venezolanos ya están sufriendo una situación a cuya solución debieran contribuir las sanciones.

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