Trump se desliga del compromiso con la creación de un Estado palestino

El presidente de EE.UU., en presencia de Netanyahu, ha pedido a los palestinos que dejen atrás su odio hacia los israelíes aprendido «desde pequeños»

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Donald Trump confirmó hoy un cambio importante en la política de EE.UU. sobre Oriente Medio que se presumía desde su victoria electoral: la Casa Blanca ya no apuesta por la llamada «solución de los dos estados» como la base para el final del conflicto entre Israel y Palestina.

«Considero la solución de dos estados y la de un estado. Me gustará la que les guste a las dos partes», aseguró ayer en Washington, en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Era la primera visita del mandatario israelí al nuevo presidente de EE.UU., un encuentro que marcará las bases de las relaciones entre ambos países y que promete acabar con las tensiones que Netanyahu mantuvo durante los dos mandatos del antecesor de Trump, Barack Obama.

«Puedo trabajar con cualquiera de ellas», dijo Trump sobre las dos opciones. «Por un tiempo pensé que la de los dos estados podría ser la más fácil. Pero, sinceramente, si Bibi [Trump se refirió al primer ministro israelí con su mote familiar durante todo el encuentro con los medios] y los palestinos, si Israel y los palestinos están contentos, yo estoy feliz con la que a ellos les parezca la mejor».

La declaración ambigua de Trump sobre los dos Estados es un cambio de rumbo en la política de EE.UU. sobre el conflicto

La declaración es un cambio de rumbo en la política de EE.UU. sobre el conflicto. Bill Clinton fue el primer presidente en defender la solución de los dos estados. Lo hizo al final de su segundo y último mandato, en enero de 2001, apenas dos semanas antes de dejar la Casa Blanca, cuando aseguró que nunca se conseguiría la paz en la región «sin un estado palestino soberano y viable». George W. Bush siguió esa misma línea y la consolidó como parte de la política exterior estadounidense en Oriente Medio. Su sucesor, Obama, fue un firme defensor y trató, sin éxito, de avanzar en un proceso de paz basado en esa solución sin conseguir grandes avances.

Para Netanyahu, ese cambio de posición de Washington es una gran noticia. El primer ministro israelí lleva defendiendo desde hace mucho tiempo, como recordó ayer, que hay que ir más allá de lo que él llamó «las etiquetas» y hablar de la «sustancia». Insistió en su exigencia de que no habrá ninguna solución al conflicto si Palestina no reconoce el estado de Israel y si la seguridad de Cisjordania no sigue en manos israelíes.

Nuevas ideas para la paz

«Tenemos que buscar nuevas formas, nuevas ideas sobre cómo impulsar la paz. Y yo creo que la gran oportunidad para la paz viene de un enfoque regional que implique a nuestros nuevos aliados árabes para buscar la paz en general y también la paz con los palestinos», añadió Netanyahu.

Esa es una estrategia que ha defendido Netanyahu hace tiempo y que ya ha puesto en marcha Washington. Se trata de buscar un mayor apoyo de países árabes sunís -como Jordania, Egipto o Arabia Saudí- hacia Israel para después avanzar en una negociación más fructífera con Palestina. Al frente de esos esfuerzos está Jared Kushner, el yerno de Trump, casado con su hija Ivanka, y en quien el presidente tiene una fe ciega sobre su capacidad de alcanzar un gran acuerdo sobre este conflicto.

«Va a ser un acuerdo mejor que lo que nadie en esta sala pueda imaginar», aseguró ayer Trump en su estilo hiperbólico.

Ambos líderes, a los que les une una amistad antigua, compartieron alabanzas y piropos. Netanyahu llegó a decir que «no hay nadie que apoye más al pueblo judío y al Estado judío que Donald Trump».

Trump ha dicho en varias ocasiones que seguir con los asentamientos «no es bueno para la paz»

La posición de Trump sobre Israel, sin embargo, no es tan agresiva como se podría esperar nada más ganar las elecciones, cuando eligió para embajador en Israel a un defensor de los asentamientos israelíes en Palestina y a un defensor del traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, algo que ya había defendido en campaña. Hace dos semanas, después de una reunión con el Rey Abdalá II de Jordania, expresó en un comunicado que los asentamientos israelíes en territorio palestino «podrían no ayudar a conseguir» la paz. La semana pasada, en una entrevista con el diario ‘Israel Hayom’ dijo que no creía que seguir con los asentamientos fuera «bueno para la paz» y reconoció que el traslado de la embajada «no es una decisión fácil».

Frenar los asentamientos

Ayer, recomendó a Netanyahu el freno de nuevos asentamientos y «flexibilidad» en las negociaciones. «Como en cualquier buena negociación, ambas partes tienen que hacer concesiones», dijo antes de interpelar directamente a su homólogo con una sonrisa: «Lo sabes, ¿verdad?».

Netanyahu alabó los esfuerzos de Trump contra Irán, aunque el presidente de EE.UU. todavía no ha indicado cuál será su estrategia sobre el acuerdo nuclear firmado con Teherán por el anterior Gobierno. «Mi administración trabajará para prevenir y asegurarse de que Irán nunca, nuca desarrolle un arma nuclear», dijo sin dar más detalles.