Vehículos militares norteamericanos en el norte de Siria
Vehículos militares norteamericanos en el norte de Siria - REUTERS

Trump despliega a los Marines en Siria para el asalto final a Raqqa

El Pentágono dobla sus efectivos, de 500 a 1.000, para luchar en alianza con los kurdos

JERUSALÉNActualizado:

En pequeñas unidades y sin hacer casi ruido, Estados Unidos ha desplegado en Siria en los últimos días a Rangers y Marines para preparar el asalto final a Raqqa, capital del califato en suelo sirio. En total, 400 nuevos hombres se suman a los 500 efectivos de las fuerzas especiales que desde hace meses ya trabajan con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), alianza de grupos locales liderada por los kurdos, principal apoyo de Washington sobre el terreno. El portavoz de la coalición internacional, coronel John Dorrian, confirmó que el despliegue culminó "hace unos pocos días" y que "tendrá carácter temporal". La prioridad es aislar la capital del califato, cortar todas las vías de escape posibles a los yihadistas y esta operación de cerco, según Dorrian, “va muy bien” y podría completarse “en pocas semanas”. Una vez que se consiga, “podremos tomar la decisión de avanzar”, señaló el mando estadounidense a Reuters. Una fuente kurda reveló a esta misma agencia que esperan la llegada de más soldados de EEUU “en los próximos días”.

Los Marines de la 11ª Unidad Expedicionaria se encargarán de desplegar una batería de artillería en un puesto avanzado a 30 kilómetros de Raqqa, mientras que el papel de los Rangers consistirá en evitar los choques entre sus aliados kurdos y el Ejército de Turquía en Manbij, ciudad del norte del país liberada de manos del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y de la que el Gobierno de Ankara exige la salida de los milicianos kurdos. Las Unidades de Protección Kurdas (YPG), el brazo armado del Partido de la Unión Democrática (PYD), formación hermana del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Siria, son la columna vertebral de las FDS. Ellos han sido hasta ahora la principal fuerza de choque contra el EI y han golpeado sin descanso al califato, pero las autoridades turcas insisten en que no están dispuestas a permitir una región autónoma kurda fuerte al otro lado de la frontera y menos a manos de una formación hermana del PKK, con quien están en guerra abierta. Los turcos quieren además tener un papel importante en la liberación de Raqqa, pero hasta el momento la apuesta clara de Washington son las fuerzas kurdas, a quienes entrena y arma para la lucha contra los yihadistas. Para las FDS los turcos son “una fuerza ocupante” y exigen su inmediata retirada de Siria.

Donald Trump prometió “empezar a ganar guerras de nuevo” y, tras la era de Barack Obama, marcada por la retirada de las fuerzas de Irak y Afganistán, el nuevo presidente parece que ha colocado la caída del califato en el primer lugar de su lista. En el frente iraquí de Mosul hay desplegados 5.000 soldados estadounidenses y en Siria son 900 hasta el momento, pero la cifra podría aumentar con el paso de las semanas. Rusia ha robado el protagonismo a Estados Unidos en la zona, sobre todo en el conflicto sirio, y Trump aspira a volver a tener un papel importante en la región.