Robert Mueller y Donald Trump
Robert Mueller y Donald Trump - Afp

Trump ataca al fiscal especial Mueller para que deje la «trama rusa»

La acometida del presidente de Estados Unidos reabre las dudas sobre si lo despedirá

Corresponsal en WashingtonActualizado:

Donald Trump vuelve a la carga para torpedear la investigación de la trama rusa. Crecido por la expulsión de Andrew McCabe, quien fuera número dos de James Comey en el FBI y principal impulsor de las pesquisas contra él, el presidente se recreó este domingo repetidas veces en Twitter en el siguiente objetivo, el fiscal especial.

Aunque, al contrario que en otras ocasiones, sus acometidas tenían poco de improvisación y mucho de estrategia. Pocas horas después de que su abogado reclamara a Robert Mueller el cierre de la investigación, Trump cuestionaba en un duro mensaje la «limpieza» de su trabajo, que, asegura, «se basa en actividades fraudulentas».

Su argumento descansa en que McCabe cometió diversas irregularidades en el procedimiento de escuchas al impulsar la investigación como adjunto al director del FBI, una denuncia que coincide con el reciente informe que la mayoría republicana aprobó en el seno del Comité de Inteligencia del Senado.

En otros mensajes en la red social, Trump prosiguió con su labor de descrédito de Mueller y el equipo de investigadores encargado de probar si hoy el entonces candidato republicano actuó en connivencia electoral con el Gobierno de Vladimir Putin: «Trabaja con trece demócratas, muchos de ellos pro Hillary Clinton, y con ningún republicano». Pocas horas antes, su abogado, John Dowd, había hecho un llamamiento al Departamento de Justicia para dar carpetazo a la investigación. Nada casual.

Paso polémico

No es la primera vez que el entorno de Trump extrema su presión sobre el fiscal especial. La más sonora se produjo hace pocos meses, cuando el presidente planteó a sus colaboradores la necesidad de destituir a Mueller como responsable de una investigación impulsada por el adjunto al fiscal general, Rod Rosenstein.

Entonces, los letrados desaconsejaron una decisión que, a su juicio, se habría interpretado como un indicio aún mayor de obstrucción a la Justicia que el despido de Comey como director del FBI cuando investigaba los hechos, principal motivación del fiscal especial para intentar probar el posible delito. Claro que cualquier apelación a las formas chocaba ya con la visión de un Trump indignado también con su fiscal general, Jeff Sessions, a quien todavía reprocha haberse autoexcluido del caso por sus contactos previos con altos cargos rusos.

La nueva campaña contra Mueller, que reabre las dudas sobre si el ocupante del Despacho Oval se atreverá a despedirlo, volvió a despertar la indignación del núcleo principal de senadores republicanos. Para la mayoría, las palabras de Trump hacen «flaco favor» a una investigación sobre la interferencia rusa que tiene que dilucidarse de una forma u otra.

Algunos como Marco Rubio y Trey Gowdy arremetieron también contra el abogado del presidente, sugiriendo que actúa con su cliente «como si fuera culpable». Mientras, Lindsay Graham advirtió a Trump de que la destitución de Mueller «sería el final de su presidencia».