El presidente de los Estados Unidos, Emmanuel Macron, y la canciller alemana Angela Merkel (2ª I) hablan mientras el presidente estadounidense Donald Trump (C) llega junto al primer ministro griego, Alexis Tsipras, para una foto de familia durante la cumbre de la OTAN

Trump abronca a los aliados de la OTAN por no pagar lo que deben

El presidente norteamericano reprende a «23 de los 28 estados miembros» por no dedicar el 2 por ciento del PIB a gastos de Defensa

Corresponsal en BruselasActualizado:

Había una gran expectación por ver las reacciones del presidente norteamericano Donald Trump y este no ha decepcionado, a nadie. En el discurso que pronunció en la inauguración de la nueva sede de la OTAN fue tan irreverente como su propia caricatura y reprochó en términos poco diplomáticos a 22 países que «no gasten lo suficiente» en defensa, porque ello sería a su juicio «injusto para los contribuyentes norteamericanos». El escenario era propicio para recordarle precisamente de qué se trata la defensa colectiva y el secretario general de la organización, Jens Stoltemberg, le había preparado un momento en el que todas las evocaciones llevaban a los atentados de Nueva York («su propia ciudad») y la activación por primera vez en la historia del artículo 5 del Tratado de Washington que implica que un ataque a uno de los aliados significa que todos son atacados. Pero pese a todo Trump no tardó en volver a sus propios postulados acusando expresamente a «22 países que no pagan lo que deben». Y mientras los demás jefes de Estado o de Gobierno se miraban incrédulos ante las duras alusiones, Trump redondeaba su duscurso señalando el edificio de la nueva sede que estaban inaugurando para decir: «muy bonito, pero no les digo lo que ha costado».

De un magnate del negocio inmobiliario se podía esperar este comentario refiriéndose a un edificio que es verdad que ha costado más del doble de lo presupuestado y que lleva casi tres años de retraso en su construcción. Y aún ayer se inauguró sin que se hayan terminado las instalaciones, entre otras cosas porque los requisitos de seguridad han ido aumentando exponencialmente desde que se proyectó y aún irán incrementándose probablemente a la vista del desarrollo de las amenazas.

Sin embargo, la cantinela del 2% del PIB para defensa y el tono casi impertinente con el que lo mencionó, era algo que los aliados hubieran preferido ahorrase. «Los miembros de la OTAN -dijo Trump- deben contribuir por fin su cuota justa y cumplir sus obligaciones financieras. Pero 23 de 28 miembros de la OTAN todavía no están pagando lo que deben y deberían estar pagando por su defensa. Muchas de estas naciones deben enormes cantidades de dinero por años pasados y no han pagado y no es justo para los contribuyentes norteamericanos». De nada ha servido que en las reuniones preparatorias se hubiera pactado para complacerle y para enviar una señal política de cohesión que la OTAN se implicará como tal en la lucha contra Daesh y que en lo que se refiere a las contribuciones a la defensa común, también se medirían otro tipo de aportaciones y no solamente las estrictamente contables. En las operaciones contra el Daesh en las que Estados Unidos tiene, por cierto, un papel bastante marginal, la OTAN no desplegará ninguna operación terrestre pero va a coordinar con sus aviones «Awaks» las operaciones aéreas de los europeos y según fuentes de la Alianza, en concreto España aportará, al menos durante un tiempo, el apoyo en materia de avituallamiento en vuelo para los cazabombarderos que operan en la región.

Aunque Trump hizo menciones al papel de la OTAN como garante de la estabilidad global, se felicitó por su implicación en la lucha contra el terrorismo, llamó «perdedores» a los terroristas y pidió un minuto de silencio por las víctimas de Manchester, sin embargo, lo que va a quedar de esta reunión serán los reproches a los aliados y la exaltación de sus propias gestiones en Arabia Saudí.

Aunque era un a reunión informal, los jefes de Estado y de Gobierno de los 28 países aliados (Montenegro será el numero 29 en los próximos días, pero formalmente aún no tiene su bandera en la nuieva sede) aprobaron un paquete de medidas para implicar directamente a la Alianza en la coalición internacional contra Daesh en Siria e Irak, además de la creación de un nuevo dispositivo para mejorar el intercambio de información sobre combatientes extranjeros. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. ha defendido que la entrada de la OTAN en la coalición global contra Daesh «enviará un mensaje político fuerte del compromiso de la OTAN en la lucha contra el terrorismo y mejorará la coordinación en el seno de la coalición» aunque también ha reiterado que «la OTAN no se implicará en operaciones de combate».

Trump había compartyido la ceremonia con la canciller alemana Angela Merkel, ya que lo quer se estaba descubriendo eran dos monumentos signifivcados en la hisgtoria de la organización: un vestigio del muro de Berlin y otro de una de lastorres gemelas de Nueva York, pero otras razones el norteamericano ha preferido tener una deferencia con el nuevo presidente francés Emmanuel Macron, con quien almorzó aparte. Normalmente, los viajes de un presidente francés a Bruselas se hacen en tren de alta velocidad, pero Macron ha preferido en esta primera ocasión hacerlo en avión, tal vez para resaltar este hecho y para poder epatar de alguna manera a los demás aparcándolo al lado del «Air Force One». El encuentro de esos dos presidentes inesperados y su aparente familiaridad augura una época cuanto menos interesante en las relaciones entre dos aliados poco comunes. Mientras, Merkel ha estado alejada del centro de esta reunión, más preocupada por sus delicadas relaciones con Turquía.