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Un tribunal de menores devolvió al niño de 9 años al escenario de las violaciones en Alemania

La juez casada con el presidente del Constitucional alemán devolvió al niño de 9 años al escenario de las violaciones.

Un periódico alemán publica la foto del violador de niños

CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

Christian L. es el hombre de 39 años que conmocionaba a Alemania la semana pasada, al conocerse que había estado alquilando al hijo de su pareja, con el consentimiento de la madre, para ser sometido a abusos sexuales. El diario «Bild» publica hoy la historia penal de este individuo, poniendo de manifiesto que los abusos al niño de 9 años durante al menos 24 meses de infierno pudieron ser evitados y que el sistema judicial alemán está muy lejos de proteger a la infancia de los pederastas. El escándalo ha cobrado, si cabe, mayor dimensión, por ser la juez que devolvió al niño a la custodia de la pareja Eva Voßkuhle, casada con el presidente del Tribunal Constitucional alemán.

En agosto de 2010, Christian L. fue condenado por un tribunal de Freiburg a cuatro años de prisión por un caso de abusos sexuales a menores y tráfico de pornografía infantil. En aquella ocasión había violado a una niña de 13 años y había grabado en vídeo la grabación para venderla. La hermanastra de la niña, de 3 años de edad, también aparecía desnuda en las imágenes, aunque en ese caso no pudo demostrarse ningún abuso. En su ordenador fueron encontrados más de 300 vídeos de pornografía infantil y más de mil fotos, material con el que traficaba en internet, un delito por el que ya había sido sentenciado en 2005. Este historial habría justificado una vigilancia sostenida, según denuncia la prensa alemana, pero nada impidió que la historia se repitiese, corregida y aumentada.

En la primavera de 2014 salió de la cárcel y poco después entabla relación con una madre soltera, Barrin T. Sobre él pesaba una orden judicial que le impide quedarse a solas con menores, pero nada impidió que en septiembre de 2016 se trasladase a vivir con ellos al sótano de una casa de Freiburg. Aquí comienza un enredo de procedimientos judiciales que no hacen más que prolongar el tiempo durante el que la pareja comerciaba con el pequeño en internet. La policía había alertado en marzo de 2017 sobre la situación de peligro para el niño, que en abril llegó a estar bajo custodia del departamento de menores, pero una jueza, y este es el mayor motivo de escándalo, devolvió al pequeño con su madre, con la orden de que Christian L. no se le acercase como única protección. Esta decisión fue tomada por un tribunal de familia al frente del cual estaba la magistrada Eva Voßkuhle.

Dado que esta orden de alejamiento no se cumplió y la madre consintió en que el pederasta siguiese tratando con el niño, hay una nueva condena en junio por violación de la condicional, que fue después recurrida. Durante todos esos meses en los que el caso entraba y salía de los tribunales, se prolongaron los abusos, fuente de ingresos para la pareja, hasta que una denuncia anónima los acusó de violación y proxenetismo, delitos que habían perpetrado durante al menos dos años ante las narices de las autoridades judiciales y de menores.

«Se trata del peor caso de abusos sexuales a un menor que han tenido que abordar nuestros investigadores hasta la fecha», describió el portavoz de la Oficina de Investigación Criminal (LKA) de Baden-Württemberg la semana pasada, al informar sobre la detención de la pareja y tratando de describir discretamente el material pornográfico al que se enfrentaban los investigadores. En respuesta a los anuncios en internet, había aparecido una serie de hombres interesados en la oferta, entre ellos un español de 32 años que ha sido detenido en España y trasladado posteriormente a Alemania, donde se encuentra en prisión preventiva.

En muchos de los vídeos confiscados constan las amenazas y maltratos que sufría el niño, junto a la advertencia de mantener la boca cerrada, así como la participación o presencia de la pareja en muchos de los abusos. Las policías de Francia, Italia, España y Suiza han participado en la búsqueda de los sospechosos. El último de ellos, un alemán de 43 años residente en Schleswig Holstein, identificado como Daniel V., llevaba en el equipaje todo un arsenal de parafernalia sadomasoquista cuando fue detenido en Karlsruhe, el otro extremo del mapa alemán, a donde se había trasladado en una especie de fin de semana turístico que pretendía pasar con el niño. En su reserva había precisado que deseaba dar rienda suelta a ciertas «fantasías de muerte».

«Este hombre ya había sido condenado antes por graves abusos sexuales a menores», ha confirmado el fiscal de Kiel, Axel Bieler, poniendo de manifiesto que quienes participan en estas redes no suelen ser en absoluto desconocidos para la policía. «Se trata de un especialista en telecomunicaciones que tras su liberación volvió a operar la red oscura». El caso ha despertado un debate sobre la necesidad de publicación de la identidad de los pederastas condenados por abusos, como único medio de protección para sus potenciales víctimas. Bild Zeitung, por su parte, ha publicado la fotografía de Christian L., llevando a la práctica de mantener el secreto sobre la identidad de la víctima, pero ofreciendo a la opinión pública todos los datos posibles sobre la identidad del criminal.