Al menos diez muertos y 27 heridos en un tiroteo en Múnich

El autor de la matanza en un centro comercial era un alemán-iraní de 18 años residente en la capital bávara, según ha informado la Policía, tras confirmar que el balance de víctimas mortales es de diez muertos, con el agresor incluido, quien se suicidó

BerlínActualizado:

Al menos diez muertos, entre los que según la Policía alemana se encuentra uno de los atacantes y 16 heridos tras producirse un tiroteo en un centro comercial, Olympia-Einkaufszentrum (se ha creado el hashtag #OEZ para seguirlo en Twitter), en el distrito muniqués de Moosach, al noroeste de la ciudad. La propia Policía ha confirmado que el autor del tiroteo, un joven alemán-iraní de 18 años, se ha suicidado. Según las recientes declaraciones de las fuerzas de seguridad, la pista terrorista queda definitivamente descartada, y se valora un posible acto de locura como motivación del agresor.

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Faltaban pocos minutos para las seis de la tarde cuando se produjeron los primeros disparos. El centro comercial Olimpia, en el norte de la ciudad de Múnich, es uno de los espacios públicos de la zona con aire acondicionado y eran muchos los clientes que pasaban allí la veraniega tarde de viernes cuando comenzaron los disparos en un restaurante de comida rápida. En cuanto la policía acordonó el gran edificio se pensó en un ataque de trasfondo yihadista, como el ocurrido esta misma semana también en Baviera, en el que un refugiado de 17 años atacó con un hacha y un cuchillo de cocina a los ocupantes de un vagón de un tren regional, pero en cuanto los testigos que habían logrado salir del centro comercial relataron lo que habían visto y oído, se abrió paso otra posibilidad.

Según testigos y según personal del centro comercial que citaba a compañeros que habían visto las grabaciones de las cámaras de seguridad, se trataba de tres atacantes y al menos uno de ellos habría proferido durante el ataque y durante la huida frases como «extranjeros de mierda» y «yo soy alemán». La policía, que ha descartado la participación de dos de ellos, sí confirmaba que «por el momento no ha sido hallada ninguna prueba de un posible trasfondo islamista del ataque». Si estos datos terminasen confirmándose, podríamos estar precisamente ante una venganza de tintes xenófobos, por el ataque en el tren regional, pero esa posibilidad no podrá fundamentarse hasta que no se conozca la identidad de los atacantes.

Al menos uno de ellos escapó por el tejado, un aparcamiento en el que fue captado por última vez por las cámaras de seguridad y por los helicópteros de la policía que sobrevolaban ya el edificio. Efectivos de las fuerzas especiales habían abordado el centro comercial en su búsqueda y tardaron varias horas en ir rescatando a docenas de personas que se habían escondido en baños y en trastiendas y que no salían por miedo a volver a encontrarse con los agresores. Hasta que el edificio no fue completamente rastreado la policía no ofreció una primera cifra provisional de 6 víctimas mortales y un número de heridos sin precisar, que más tarde sería elevado por medios de comunicación a 7. A esa hora ya se había decretado el estado de alerta en la ciudad y también en Baden Würtemberg. El presidente de Baviera reunió a un gabinete de crisis y las autoridades realizaron llamadas a la población pidiendo que nadie saliese a la calle porque varios hombres armados seguían a la fuga.

Más que ayudar, las redes sociales contribuyeron a lo largo de la tarde a crear más confusión. A través de Twitter se difundió la noticia de un segundo tiroteo en Karlplatz, en el centro de la ciudad, que nunca llegó a ser confirmado ni por la policía ni por los bomberos, pero que causó otra estampida en las inmediaciones de esa plaza con varios heridos. También se registraron escenas de pánico en Stachus.

Mientras tanto tenía lugar un gran despliegue policial en la ciudad a la búsqueda de los fugitivos. Agentes tomaban calles y plazas ordenando a los viandantes entrar en restaurantes o cafeterías hasta nueva orden. Muchos vecinos abrieron sus casas a desconocidos durante la espera y compartieron con ellos el goteo de informaciones que los portavoces de la policía iban ofreciendo.

La circulación de metro y autobuses fue interrumpida. En las pantallas de información de los vagones se pedía a los pasajeros que abandonasen el subterráneo ordenadamente, pero en varias estaciones se formaron tumultos. La estación central ha sido evacuada.

Este sábado se celebrará un gabinete de seguridad, ha añadido, y ha asegurado que la canciller Angela Merkel estará informada de forma permanente de los acontecimientos en la ciudad bávara. «Esto es un ataque inhumano, nuestros pensamientos están con las víctimas», ha añadido.