Vídeo: Así era Amatrice y así ha quedado el pueblo. - ABC

Terremotos en Italia, una tragedia que se repite por la falta de prevención y la construcción deficiente

Tras el terrible seísmo de L’Aquila de 2009 no se han tomado las medidas necesarias

Corresponsal en RomaActualizado:

«Las viviendas están mal construidas, sin material antisísmico y con muy mal mantenimiento. Así, una casa te mata». Muy crudo y crítico se muestra el geólogo Mario Tozzi, investigador y conocido divulgador científico en televisión. Una vez más un terremoto devasta el corazón de Italia, como ocurrió en los Abruzos en 2009, cuando murieron 309 personas, sobre todo en su capital, L’ Aquila. El dato que conmociona al país, en estas horas trágicas, es la gran cantidad de casas y edificios que se han derrumbado como castillos de naipes, porque estaban mal construidos, sin ningún criterio antisísmico y muy mal mantenidos. Y no cabe hablar solo de casas muy antiguas, de siglos pasados, no adaptadas a los riesgos contemporáneos. El problema lo constituyen también las viviendas y edificios deficientes levantados en la segunda mitad del sigo XX e incluso ya en el siglo XXI porque no se tuvieron en cuenta los peligros de la zona: Todas las áreas de la cordillera de los Apeninos, el eje central de la península italiana, que recorre 1.400 kilómetros del norte al sur, son sísmicas y pertenecen a la misma región geológica.

Terremoto típico italiano

Así, para los expertos el desastre de ayer fue un terremoto típico italiano: «Devasta áreas marginales, pueblos situados en zonas montañosas muy difícil de acceder porque no hay carreteras o infraestructuras importantes. Y, sobre todo, golpea el modelo de construcción mal realizado y con mala manutención», afirma el geólogo Tuzzi. Los expertos recuerdan diversos terremotos que produjeron enormes desastres por mala construcción y falta de prevención. Por ejemplo, en 2002 ocurrió otra tragedia nacional: En San Giuliano de Puglia se derrumbaron varias casas y en una escuela, mal construida, murieron 27 niños y una maestra. Hace siete años, en L’Aquila no solo se desplomaron monumentos históricos, sino también modernos edificios. Aunque a veces, se han mantenido mejor las estructuras antiguas de pequeños pueblos del centro de Italia, porque los antiguos construían bien. Por ejemplo, en Santo Stefano di Sessanio, cerca de L’ Aquila, durante el terremoto de 2009 se cayó solamente la torre de la iglesia porque había sido restaurada con cemento armado. Igualmente, en otro célebre terremoto, en Irpinia (1980), que asoló la zona, el pueblo de Cerreto Sannita, de 4.000 habitantes, en Campania, quedó intacto porque estaba bien construido.

Los expertos subrayan que los terremotos no se pueden prever, pero sí es posible hacer prevención para disminuir los efectos de un terremoto. En este ultimo caso, con una magnitud de 6,0 no debería haber sido tan catastrófico: «En un país avanzado una sacudida sísmica de esa magnitud no causa esos derrumbes y número de víctimas», manifiesta el geólogo Tuzzi. El drama de Italia es que se han producido tragedias durante decenios, causadas por terremotos, y no se hace prevención, cuando los italianos no viven en una llanura sino en un territorio con especial riesgo sísmico: «Italia es un territorio geológicamente joven y, por tanto, sufre sacudidas estructurales de ajuste. Por eso me sorprende que no se haga casi nada para evitar que un terremoto de magnitud 6 pueda incluso destruir un hospital como ha ocurrido en Amatrice».

Menor coste

El terremoto que devastó ayer tres pueblos del centro de Italia deja abierta una cuestión muy importante: «Es necesario que Italia se ponga manos a la obra para hacer las gran construcción pública de la que tiene necesidad el país. Hay que restaurar los centros históricos y los pueblos de zonas de montaña. Algo que no se considera», concluye el investigador y geólogo Tuzzi. Los expertos consideran que esta obra de prevención costaría muchísimo menos a Italia, no solo en términos de vidas humanas, sino también desde el punto de vista económico. Curiosamente, en Italia se hace siempre el mismo discurso tras una tragedia: Es necesario hacer un censo con los pueblos situados en zonas sísmicas de mayor riesgo, comentan las autoridades y los expertos. Pero la realidad es que Italia tiene el récord europeo en aluviones, deslizamientos de tierras y terremotos y desde decenios nada ha cambiado en materia de prevención. Casi siempre se suele hablar de fatalismo y poco después se olvidan las tragedias. Hasta la próxima.

Pero, al mismo tiempo, es justo resaltar que en los momentos más dramáticos, surge la cara más bella de Italia: La de la solidaridad. La maquinaria organizativa, con Renzi en los lugares del desastre, ha sabido estar, en general, a la altura de las circunstancias, aunque, por las dificultades de un terreno montañoso, con algunas vías de comunicación cortadas, los servicios de socorro llegaron horas después de la primera sacudida. El país se ha volcado con las víctimas.