Sede del Partido Socialista francés, en un barrio burgués de París
Sede del Partido Socialista francés, en un barrio burgués de París - J.P. QUIÑONERO

Los socialistas franceses venden su sede oficial para hacer frente a la crisis más grave de su historia

El Partido Socialista francés estudia un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), para consumar el despido de parte de los funcionarios permanentes que trabajan en sus oficinas centrales

PARÍSActualizado:

Tras el anuncio de la venta de su histórica sede, de 3.000 metros cuadrados, en un barrio ultra burgués, el PS estudia un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), para consumar el despido de un número importante de los 120 funcionarios permanentes que trabajan en sus oficinas centrales.

Con esta venta culmina simbólicamente la crisis más grave de la historia del socialismo francés, descabezado, sin líderes, iniciando un Vía Crucis que quizá no termine en su próximo congreso, el mes de febrero de 2018, cuando el PS nombre un nuevo líder y defina un proyecto político

Jean-François Debat, tesorero del PS, ha confirmado la venta de la sede del partido, en la rue Solferino, en el distrito VII de París, un barrio muy burgués, históricamente aristocrático, que los socialistas franceses pudieron comprar tras la victoria de François Mitterrand, el mes de mayo de 1981.

El hundimiento electoral del PS en las elecciones presidenciales y legislativas de mayo y junio pasado, tiene una dimensión económica catastrófica: hundido en la crisis más desastrosa de su historia, el socialismo francés no puede sostener su antiguo «tren de vida». Y se ve forzado a vender un edificio más que noble para pagar deudas y nóminas, a corto y medio plazo.

Hundido política y económicamente, el PS puede hacer un excelente negocio inmobiliario vendiendo su sede oficial, adquirida entre 1981 y 1986 por 53 millones de francos (poco más de 8 millones de euros). Varias agencias especializadas estiman que el PS puede hoy vender su sede social en unos 57 / 58 millones de euros, si consigue venderlo a un precio relativamente «bajo», entre los 18.000 y 19.000 euros el metro cuadrado.

Si los posibles compradores estuviesen dispuestos a pagar esa suma por un hotel particular de 3.000 metros cuadrados, el PS podría ganar unos 50 millones de euros, suficientes para «reflotar» la economía de un partido en estado de coma político y económico.

Según Jean-François Debat, tesorero del PS, los socialistas pondrán a la venta su sede social, esperando realizar la operación «con el mejor postor». Los eventuales compradores tendrían que invertir de 10 a 15 millones de euros, para renovar el edificio y transformarlo en vivienda o pisos, para revenderlo, dentro de un par de años, a un precio global de unos 70 millones de euros. Los pisos y residencias particulares, en el barrio donde se encuentra la sede oficial del PS, se venden hoy a unos 20.000 o 22.000 euros el metro cuadrado.

La realización de un excelente negocio inmobiliario, no impedirá que el PS se vea forzado a realizar un ERE, próximamente. Las cargas sociales y los sueldos de sus 120 funcionarios permanentes, en la sede central, en París, son superiores a los 12 millones de euros. Los esperados 57 millones de euros de la venta anunciada permitirán pagar deudas pendientes y afrontar un cargado calendario de facturas por pagar. La prudencia aconseja recortar los gastos generales del partido, comenzando por la nómina de funcionarios permanentes, para poder afrontar el incierto futuro con el «tesoro de guerra» de las plusvalías inmobiliarias.

La venta de su histórica permitirá sanear provisionalmente las cuentas del PS, pero no pondrá fin a su crisis de fondo. Benoît Hamon, candidato del PS, fue eliminado en la primera vuelta de las pasadas elecciones presidenciales, consiguiendo el peor resultado de la historia del socialista, relegado a un humillante cuarto puesto.

Semanas más tarde, la catastrófica derrota del PS en las elecciones legislativas del PS abrieron un hoyo sin fondo conocido. Jean-Christophe Cambadelis, primer secretario del PS, presentó su dimisión, dejando descabezado al partido.

Manuel Valls antigua figura carismática, ex primer ministro, se alejó irremediablemente del PS. Hamon creó un minúsculo partido de incierto futuro. Los socialistas históricos fueron barridos electoralmente. La burocracia socialista inició una penosa «reconstrucción», con una dirección colectiva, integrada por funcionarios insignificantes. Tras la venta de su sede oficial, el PS comenzará a organizar el congreso de la «refundación», a finales del mes de febrero del 2018.