Parte del submarino Kursk, que fue recuperado años después
Parte del submarino Kursk, que fue recuperado años después

Scorpion, Pacocha, Kursk... el cementerio de los submarinos

En las últimas cinco décadas al menos una decena de sumergibles, algunos de ellos equipados con armas nucleares, no pudieron volver a la superficie. Recordamos algunas de sus trágicas historias

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En agosto de 2000 Rusia y el mundo fue golpeado por la noticia urgente de la tragedia del submarino nuclear cazaportaaviones K-141 Kursk. Botado en 1994, era el orgullo de la Armada rusa. El 14 de agosto trascendía a los medios de comunicación que el sumergible tenía problemas, aunque la realidad es que estos habían comenzado dos días antes. El hermetismo de las autoridades rusas prefirió no informar entonces del incidente.

El Kursk, capitaneado por Guennadi Liachin, se encontraba de maniobras en el mar de Barents en el mayor operativo naval desplegado por Rusia desde la desintegración de la URSS. Su misión era probar los torpedos Shkval, que quería vender a China.

Sobre las causas de su hundimiento existen al menos dos versiones. La oficial es que a las 11,28 horas del 12 de agosto se producía una explosión abordo debido a la inflamación del combustible de un torpedo, que desencadenó otras explosiones, que afectaron al sexto, séptimo y octavo compartimento del sumergible, según una de las notas que se recuperó de uno de los hombres que logró alcanzar la propa. En esta parte se situaron los únicos supervivientes de las explosiones, que perecieron seis días después asfixiados, tras declararse un incendio en esa zona, según las investigaciones posteriores. En total murieron 118 personas.

La otra versión, mantenida por el historiador y capitán de la Armada rusa, Vitali Dotsenko, autor del libro «¿Pero quíén mató al Kursk?», era que el submarino había sido alcanzado por un torpedo norteamericano Mark-48, como «advertencia» de EE.UU. para que Rusia no vendiera sus torpedos a China.

Además del dolor, la polémica rodeó el accidente del Kursk, al ver los familiares de los tripulantes del submarino que el Gobierno ruso era incapaz de rescatarlos ni admitía la ayuda de otros gobiernos. Tuvieron que pasar varios días para que se sumara a las labores de rescate equipos británicos y noruegos, pero ya fue demasiado tarde.

El hundimiento del Kursk ha sido uno de los más trágicos y mediáticos, pero no el único.

La URSS, la más afectada

En la lista de accidentes en tiempos de paz, el país que más incidentes sufrió en su flota de sumergibles fue la antigua Unión Soviética. Entre ellos destaca el hundimiento el 12 de abril de 1970 del submarino K-8, de la clase Noviembre (calificación de la OTAN sobre los primeros submarinos de propulsión nuclear de la URSS) , que se hundió en el Golfo de Vizcaya con todo su armamento nuclear a causa de un incendio.

El submarino sufrió varios altercados. En 1960 se produjo la ruptura de un tubo del generador de vapor,causando la pérdida de refrigerante. La tripulación intentó por todos los medios evitar el colapso y fusión del núcleo del reactor debido al fuerte incremento de la temperatura,pero grandes cantidades de gas radiactivo se filtraron contaminando todo el submarino.

En 1970 sufrió un incendio que provocó el hundimiento del mismo. A 120 metros de profundidad,un cortocircuito inundó de llamas el submarino y se ordenó a la tripulación el desalojo total. Finalmente la tripulación se quedó en el buque ya que llegó otro que lo remolcaría,pero en la travesía el submarino soviético se hundió con 52 personas a bordo y un total de 24 torpedos nucleares.

Submarino K-8
Submarino K-8-WIKIPEDIA

Antes que él, había desaparecido el submarino K-219, de propulsión diésel eléctrica de la clase Golf II. El 24 de febrero de 1968 y tras haber realizado con éxito diversas operaciones de combate, el submarino zarpó para realizar inmersiones de prueba de las que reportó informes positivos. Tras ello comenzó a patrullar y nunca más se recibió comunicación suya.

Tras una semana sin noticias, el cuartel naval soviético declaró al submarino desaparecido y organizó su búsqueda pero nunca fue localizado, por lo que se dio por perdido junto con toda su tripulación. Con la ayuda de la triangulación SOSUS, los recursos de inteligencia de los Estados Unidos, fueron capaces de localizarlo a 4.900 metros de profundidad. Años después se pudo recuperar una parte del mismo.

Thresher, inmersión de prueba

Estados Unidos también ha perdido algunos de sus sumergibles, como el conocido como Thresher, de propulsión nuclear. Botado el 9 de julio de 1960, tras realizar las pruebas de mar correspondientes, se sometió a una reparación y a finales de 1963 zarpó con la misión de que sus prestaciones fuesen verificadas. Tenía una eslora de 85 metros,una manga de 9,8 metros y un desplazamiento de 3.420 toneladas inmerso. Constaba de un reactor nuclear S5W y dos turbinas de vapor.

Acompañado del buque de rescate Skylark, el submarino comunicó que se sumergía hasta la profundidad de pruebas. Esta era de 400 metros, dato que sabemos en la actualidad pero que en su momento era dato secreto. Durante los siguientes minutos, el submarino fue comunicando las profundidades que iba alcanzando hasta que dejó de transmitir. La última supuesta escucha que se recibió fue minutos después donde el oficial encargado dijo haber oído «inmersión de prueba», luego el silbido y el desgarro del metal.

Noticia aparecida en el New York Times sobre la desaparición del Thresher
Noticia aparecida en el New York Times sobre la desaparición del Thresher

En informe de la comisión se dijo que es posible que existiese un defecto en una conducción de agua de mar del Thresher en la sala de máquinas que, en esas profundidades y debido a la presión, originó una violenta entrada de agua que puso fuera de servicio los circuitos eléctricos y provocó que el submarino detuviese su marcha y empezase a hundirse. Murieron 129 personas.

Años más tarde, correría la misma suerte el submarino nuclear Scorpion de la clase Skipjack, también de la Marina de Estados Unidos. Fue botado en 1959 y se declaró perdido el 22 de mayo de 1968 tras su hundimiento. Tenía una eslora de 76,8 metros,una manga de 9,7 metros y un desplazamiento en inmersión de 3.600 toneladas. Como sistema de propulsión tenía un reactor nuclear S5W,2 turbinas Westinghouse y una hélice, según la revista especializada «Ingeniería naval».

A finales de 1967, el Scorpion partió de Virginia en un despliegue por el Mediterráneo. Durante la travesía sufrió varias averías mecánicas en los sistemas de refrigeración y un incendio de origen eléctrico. En una de sus emersiones, dos de los tripulantes dejaron el submarino en la base naval de Rota por diversos problemas y éste siguió su camino para observar las actividades navales soviéticas antes de volver a Virginia. Por causas inusuales, el submarino intentó comunicarse con Rota por radio aunque sólo pudo ponerse en contacto con Grecia, que recibió mensajes del Scorpion. Seis días más tarde, desde Virginia se informó que el submarino nunca regresó.

Las consecuencias del hundimiento aun son desconocidas, pero en el suceso perecieron 99 personas. Algunas personalidades sugirieron que la acción hostil por parte de un submarino soviético causó la pérdida del Scorpion. El submarino permanece a 740 km al suroeste de las Islas Azores,en el Océano Atlántico.

El triste final de un submarino de la IIGM

La historia del submarino Pacocha es menos trágica, aunque también se perdieron vidas humanas. El origen de este sumergible, botado en 1944, se remonta a la II Guerra Mundial. Entonces, bajo la bandera de Estados Unidos, el USS Atule, como se le conocía entonces, combatió contra Japón y hundió al submarino Iawu Toyo. Según el periódico peruano «El comercio», ganó cuatro Estrellas de Batalla por su participación en la guerra. La Armada de EE.UU. lo puso fuera de servicio en 1970, y cuatro años después fue comprado por la Marina de Perú, junto a su gemelo el BAP La Pedrera.

imagen del Pacocha, a las órdenes ya de la Marina peruana
imagen del Pacocha, a las órdenes ya de la Marina peruana-WIKIPEDIA

Destinado a labores de entrenamiento y patrullaje, se da la paradoja de que el 26 de agosto de 1988 chocó contra un atunero japonés que, como él, entraba al puerto del Callao. En cuestión de minutos la nave se hundió. De las 52 personas que formaban la tripulación murieron ocho. La Marina peruana reflotó el submarino en julio de 1989.