El candidato socialdemócrata alemán, Martin Schulz
El candidato socialdemócrata alemán, Martin Schulz - AFP

Schulz promete retirar las armas nucleares estadounidenses de Alemania

El candidato socialdemócrata hace campaña electoral contra Donald Trump

CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

Alemania entra en la “fase caliente” de su campaña electoral, en palabras del candidato socialdemócrata (SPD) Martin Schulz, que anoche prometió en un mitin celebrado en Trieste la retirada de las armas nucleares estadounidenses de suelo alemán. “Trabajaré como canciller federal de Alemania para que las armas nucleares sean retiradas, por su puesto también las estacionadas en Renania Palatinado”, dijo, en referencia a los alrededor de 20 misiles nucleares que EE.UU. mantiene en las bases de Büchel y Eifel de este estado federado alemán. Schulz prometió además liderar un proceso de desarme internacional afirmando que “no puede ser que la República Federal de Alemania este mirando de brazos cruzados y sin hacer ningún comentario la carrera armamentística que pretende Trump” y señalando concretamente que “más que nunca, el conflicto norcoreano nos muestra la necesidad de limitar la capacidad de armamento y del desarme nuclear”. A eso siguieron reiterados reproches a Angela Merkel por los 30.000 millones de presupuesto destinados a mejorar el Ejército alemán, en respuesta a la exigencia de EE.UU. de alcanzar el objetivo de gasto militar de la OTAN. “Rechazamos ese proceso de rearme”, se opuso Schulz, “ese dinero debería destinarse a mejorar las escuelas, al desarrollo rural y a las infraestructuras”.

Apelando al desarme nuclear y al tradicional pacifismo del electorado alemán, Schulz cree tocar una fibra sensible con la que espera remover el voto, en una situación en la que las encuestas conceden a los Cristianodemócratas (CDU) de Merkel el 29% de los votos, muy cómodamente por delante del 23% que obtiene su partido, pero en la que según un estudio Allensbach casi la mitad de los votantes declara que todavía no ha decidido cuál será su voto. Tras una legislatura de gran coalición en Berlín, en la que el SPD ha gobernado de la mano con la CDU, la campaña socialdemócrata lo tiene muy difícil para plantar cara a Merkel, por lo que la estrategia de Schulz parece ser fijar en el electorado una imagen en la que su candidatura lucha contra el enemigo político Donald Trump, al que se refirió durante el acto como un “representante de la política de la infamia” y “oportunista del miedo”. Acusó al presidente de EE.UU. de servirse de “cualquier intimidación” y dijo que “los tipos como Donald Trump representan una política en la que cualquier vileza está justificada” y suponen “una amenaza moral sobre la política como nunca antes había existido”.

Con la crisis del euro oficialmente clausurada por Bruselas y con la crisis de los refugiados dada por superada entre los grandes partidos alemanes, en un país en el que el Estado nada en dinero y en el que Merkel ha abierto campaña prometiendo “pleno empleo”, a los socialdemócratas no parece quedarles otro camino que orientar sus mensajes electorales hacia figuras del exterior, de modo que Schulz tuvo también palabras muy duras para el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, al que instó a no interferir en la política alemana.

Erdogan ha hecho un llamamiento a los ciudadanos de origen turco que viven en Alemania y tienen derecho a voto, que vienen a ser un millón de votantes, a no votar a los grandes partidos. “A todos mis compatriotas de Alemania les digo que no cometan errores y no voten a esa gente. Ni a los democristianos ni al SPD ni a Los Verdes. Todos ellos son enemigos de Turquía. Votad a otros partidos que no sean enemigos de Turquía”, pidió en unos comentarios a la prensa en los que definió además esta cuestión como “una lucha por el honor”. Excluidos estos partidos, Erdogan solamente deja al electorado de origen turco la posibilidad de votar al partido anti euro Alternativa para Alemania (AfD), con un 7% en las encuestas y que podría entrar por primera vez en el Bundestag en estas elecciones. Schulz no solamente considera esta intromisión en la campaña alemana como una injerencia, sino que además culpó a Erdogan y a su agresiva dialéctica de los altos violentos de los que están siendo víctimas varios candidatos del SPD. El coche de la diputada germano-turca Michelle Müntefering ha sido esta semana incendiado, estando aparcado delante de su domicilio. La mujer del ministro de Exteriores Sigmar Gabriel, de profesión dentista, ha recibido amenazas telefónicas de muerte en su consulta, de forma que ha sido necesario proporcionarle protección policial y se ha visto “claramente superada” por la situación. “Todavía no sabemos quiénes han sido”, reconocía anoche Schulz, “pero por supuesto vemos que vivimos una atmósfera caliente que puede conducir a tales cosas, una situación muy, pero que muy seria, en la que un jefe de un país amigo interfiere en la política interna alemana permitiendo así que las personas se sientan naturalmente alentadas a tales acciones”.

El SPD ha bautizado la gira electoral de Schulz “Live-Tour”, como las de los grupos de rock, y promete que será diferente de los actos proselitistas de los rivales e invierte en ella 24 millones de euros. “Nuestro potencial es mucho mayor que las encuestas actuales”, confía el vicepresidente del partido Ralf Stegner, en la primera de las 40 localidades que recorrerá la caravana antes de llegar a los actos finales el 22 de septiembre en Berlín y el 23 en Aquisgrán, la ciudad más cercana a la patria chica de Schulz, Würselen.