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Santos busca la complicidad de Cuba para que Maduro acepte una mediación internacional en la crisis venezolana

El presidente colombiano busca aprovechar la influencia del régimen castrista sobre el gobierno venezolano

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a su llegada al aeropuerto de La Habana
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a su llegada al aeropuerto de La Habana - EFE
ADRIÁN ESPALLARGAS Corresponsal En México - Actualizado: Guardado en: Internacional

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha viajado a La Habana con el propósito de intentar convencer al Gobierno cubano de que apoye una mediación internacional (sostenida por países iberoamericanos) para solucionar la crisis en Venezuela, según aseguró «The Financial Times».

Con el supuesto apoyo de Argentina y México, Santos lidera esta iniciativa porque, según el diario británico, es uno de los pocos jefes de Estado en Iberoaméricaica que conoce bien a los tres actores internacionales clave en el conflicto: Cuba, Venezuela y EE.UU.

Sería mucho decir que Santos y Raúl Castro sean amigos. Pero sí se puede afirmar que son el presidente colombiano y cubano que mejores relaciones han tenido en décadas. Si bien la Revolución Cubana fue un referente y catalizador para los movimientos guerrilleros surgidos en Colombia en 1960, el régimen de los Castro también ha jugado un papel fundamental para lograr el acuerdo de paz ya firmado con las FARC, además de ser uno de los actores que supervisa las negociones en curso en Ecuador para de desarme del ELN, iniciadas en febrero.

Con esta jugada, Santos buscará de nuevo aprovechar la influencia del castrismo en los movimientos de izquierda de América Latina, ya que la diáspora venezolana en Colombia no ha parado de crecer en los últimos años. Desde 2014, Colombia ha recibido más de 1 millón de venezolanos, una creciente ola migratoria que probablemente siga aumentando mientras los incesantes tambores de guerra civil marquen el ritmo de la inestabilidad política en Venezuela.

Por su parte, La Habana puede sacar partido de esta iniciativa. Por un lado, una satisfactoria intervención de la diplomacia cubana por calmar los ánimos en Venezuela sería una bocanada de aire fresco por revivir el ansiado movimiento aperturista que anhela el régimen comunista, una tendencia que ha quedado de nuevo congelada después de que Donald Trump decidiera enterrar el deshielo con Cuba. Y justamente EE.UU. es también uno de los actores clave por resolver esta situación, lo que hasta cierto punto podría servir para suavizar la relación entre Castro y Trump.

Por otro lado, la incertidumbre política que rodea el futuro de Venezuela es ciertamente un motivo de inquietud en la isla, ya que el petróleo que le ha facilitado el chavismo tras la caída de la URSS ha sido un factor esencial para poder mantener a flote la maltrecha economía cubana. Y antes de que se produzca un posible golpe de timón en la política venezolana, lo que afectaría severamente a Cuba, la opción de explorar la vía diplomática que propone Santos puede sonar interesante para Castro.

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