Dos soldados rusos durante unas maniobras militares en Georgia
Dos soldados rusos durante unas maniobras militares en Georgia - EPA

Rusia comienza en Bielorrusia el despliegue militar que tanto temen los vecinos del Báltico

La OTAN critica la falta de transparencia del Kremlin a la hora de informarles sobre la naturaleza de las maniobras

CORRESPONSAL EN MOSCÚActualizado:

Las fuerzas que van a tomar parte en las mayores maniobras militares desde los tiempos de la Guerra Fría ya están desplegadas en la parte noroeste de Bielorrusia, en el mar Báltico y en el enclave ruso de Kaliningrado. Se trata de los ejercicios «Zapad-2017» (Occidente-2017), nombre con el que estos juegos de guerra ya fueron bautizados en la época soviética.

Discurrirán entre los días 14 y 20 de septiembre ante la mirada recelosa de la OTAN y el temor de Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Ucrania, los países que han declarado sentirse más amenazados. Moscú sostiene que en el operativo sólo participan unos 13.000 hombres, de los que 5.500 son rusos y 7.500 bielorrusos. Sin embargo, la Alianza Atlántica maneja cifras que podrían superar los 100.000 efectivos. Habrá fuerzas de tierra, mar, aire y lanzaderas de misiles con capacidad de portar carga nuclear.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general Ígor Konashenkov, aseguró la semana pasada que «son unos ejercicios de carácter exclusivamente defensivo y no amenazan a nadie». Según el general ruso, las maniobras simulan una «agresión» contra Bielorrusia perpetrada desde tres países llamados «Veishnoria», a la que ubican en la parte occidental de Bielorrusia, «Vesbaria», que serían parte de Lituania y Letonia, y «Lubenia», que abarcaría un territorio entre Lituania y Polonia, cuyas tropas imaginarias tratarían de hacerse con el control de Kaliningrado, la antigua Prusia Oriental. Konashenkov dijo que de todo esto fue convenientemente informada la OTAN.

Sin embargo, la Alianza ha acusado a Rusia de falta de transparencia y de no haber permitido «observadores permanentes» durante todo el desarrollo de los ejercicios. «A pesar de haber sido invitados por Bielorrusia y Rusia (solamente tres representantes durante los llamados días de visita), no podemos asistir completamente a ningún tipo de observación de las maniobras, según se estableció en Viena», lamentó la semana pasada en Estonia el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Según sus palabras, «vamos a seguir de cerca, no obstante, todo lo que pase». El secretario general de la OTAN también criticó que no se les haya facilitado información más precisa sobre los escenarios del despliegue ruso ni se les haya permitido hablar con sus soldados o sobrevolar la zona. En este contexto, el primer ministro de Estonia, Jüri Ratas, le dijo a Stoltenberg que «estamos preparados para cualquier sorpresa inesperada».

La ministra de Defensa germana, Ursula von der Leyen declaró el pasado día 7 en Tallin, la capital de Estonia, que para las maniobras «Zapad-2017» han sido movilizados 100.000 soldados rusos. Konashenkov respondió calificando la cifra de «muy inflada» y reiterando que su país sólo envía 5.500 efectivos más los 7.500 aproximadamente que aporta Bielorrusia.

A juicio del general ruso, es la OTAN la que amenaza Rusia incrementando su dispositivo en el este de Europa. El desencadenante de la actual confrontación entre Rusia y Occidente y del aumento de la desconfianza hacia las autoridades rusas fue la anexión de Crimea, en marzo de 2014, y la guerra que estalló a continuación en el este de Ucrania, claramente propiciada, alimentada y financiada por el Kremlin.