Un cartel electoral de Rohani en las calles de Teherán
Un cartel electoral de Rohani en las calles de Teherán - EFE

Rohani aspira a la reelección reforzado por la decisión de Trump de respetar el acuerdo nuclear

Su programa pasa por mantener una relación cordial con Occidente para reactivar la economía del país

Corresponsal en JerusalénActualizado:

Los iraníes acuden a las urnas para elegir a su nuevo presidente tras una campaña marcada por las críticas y ataques personales entre los dos clérigos que parten como favoritos, el moderado Hasán Rohani, que aspira a cumplir una segunda legislatura en el puesto, y el ultraconservador Ebrahim Raisi, que afronta su salto a la política tras una carrera vinculada a la judicatura de la república islámica. A última hora Estados Unidos entró de lleno en estas elecciones al anunciar que mantiene su compromiso con el acuerdo nuclear que Donald Trump definió en su momento como «el peor acuerdo de la historia». Los estadounidenses aprobaron una serie de sanciones modestas a varios iraníes y a cuatro organizaciones, entre ellas una china, que trabajan en el sector balístico, pero la Administración republicana extendió el levantamiento de los castigos vinculados con el pacto de 2015 sellado por el anterior Gobierno demócrata y otros seis países y que ha servido para limitar el programa nuclear iraní. Una decisión que respalda el discurso de Rohani, que quiere mantener las puertas abiertas a Occidente y aspira a levantar todas las sanciones para poder reactivar la economía de país.

El planteamiento del clérigo moderado choca con un Raisi que, rodeado de algunos ex ministros de la etapa de Mahmud Ahmadineyad, representa al sector más conservador del régimen y acusa a su rival de no haber sabido gestionar el levantamiento de las sanciones porque los beneficios no terminan de llegar a los ciudadanos de a pie. Raisi, custodio de la fundación Astan Quds Razavi del mausoleo del imán Reza de Mashad, la más importante de Irán, ha adoptado un tono populista a lo largo de la campaña y ha acusado a Rohani de «aumentar el precio de los servicios públicos como el agua, la electricidad, el gas, la telefonía y la gasolina sin devolver los subsidios a la gente». Si sale elegido promete crear millones de puestos de trabajo y triplicar los subsidios a los más necesitados, medidas que podrían disparar la inflación, según sus detractores.

Apoyo reformista

Aunque evita la etiqueta de reformista y se define como «moderado», en la última semana Rohani ha recibido el apoyo público de líderes del reformismo como el ex presidente Mohamed Jatami, apartado de la vida pública por el régimen, y Mehdi Kerrubi, en arresto domiciliario desde las elecciones de 2009, cuando Mahmud Ahmadineyad resultó reelegido y las calles de varias ciudades del país estallaron de ira porque consideraron que se había producido fraude en el recuento. El último en sumarse a la lista de respaldo al clérigo moderado fue Mir Husein Musavi, ex primer ministro en la etapa del Imán Jomeini y en arresto domiciliario también desde 2009. Según la web opositora Kalameh, Musavi solicitó a la comisión electoral una urna móvil para poder votar en su casa. Los nombres de estos tres políticos han estado muy presentes en toda la campaña de Rohani y en los mítines multitudinarios la gente coreaba sus nombres.