El líder del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), Luigi Di Maio, tras su reunión con el Presidente de Italia
El líder del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), Luigi Di Maio, tras su reunión con el Presidente de Italia - EFE

Los riesgos de un gobierno populista italiano

Prometen un programa económico que cuesta 100.000 millones de euros, pero no tienen dinero para financiarlo

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Italia está a punto de iniciar una experiencia política que no tiene precedentes en su historia republicana. La tercera economía de la eurozona tendrá un gobierno euroescéptico populista, del que formarán parte Luigi Di Maio, 31 años, líder del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E), y Matteo Salvini, 45 años, secretario político de la Liga Norte, de extrema derecha. Nada tienen que ver con los partidos tradicionales ni nada hay parecido en los países de la Unión Europea. Italia, país fundador de la UE, se convertirá así en una especie de laboratorio político, lo que es motivo de gran preocupación en Bruselas y en las cancillerías de la Unión Europea. Están en juego cuestiones políticas y económicas que son el fundamento de la UE. Matteo Salvini, 45 años, líder de la Liga Note, de extrema derecha, ha dejado claro que la «idea es renegociar los tratados de la Unión Europea, porque si no Italia se ahoga». A Salvini parece importarle poco la advertencia del presidente de la República, Sergio Mattarella, quien la pasada semana advirtió que el «soberanismo es seductor, pero impracticable», recordando además que Europa debe ser la referencia central para Italia.

Contra Bruselas y el euro

Matteo Salvini, que ha sido muchos años europarlamentario, ha dedicado los más duros calificativos al sistema europeo: «Los de Bruselas son nazis; es el cuarto Reich. El euro es un crimen contra la humanidad».

El M5E, un movimiento trasversal, ha mantenido siempre una línea dura contra la Unión Europea y la moneda única. Intentó una metamorfosis durante la campaña electoral, suavizando su posición contra el euro, pero el líder carismático y fundador del Movimiento, el cómico Beppe Grillo, volvió a amenazar recientemente con su propuesta de un referéndum sobre la moneda única, consulta que, de celebrarse, podría tener un efecto devastador.

En consecuencia, las posiciones euroescépticas o claramente opuestas a Bruselas por parte de un gobierno populista en Roma podría hacer más difícil y complicado una mayor integración de la zona euro. Algunos líderes de la UE, como Angela Merkel y Emmanuel Macron, están comprometidos en lograr nuevos acuerdos, avanzando en posiciones comunes de política exterior frente a Rusia y a Estados Unidos. Precisamente, en cuestión de alianzas, Italia ha mantenido siempre una inequívoca posición atlantista, mientras Matteo

Salvini, no oculta ser aliado de Putin y partidario de cancelar las sanciones a Rusia. Obviamente, tendrá que ser el presidente de la República, Sergio Mattarella, convencido europeísta, persona respetada en Italia y en el escenario internacional, el que ponga freno a las veleidades del líder liguista.

Promesas irrealizables

Si en el campo político las incógnitas son muchas, no son menores y menos graves las económicas. El paquete que prepara el futuro gobierno sobre impuestos, pensiones y seguridad social tendrá un coste de unos 100.000 millones de euros, según varias estimaciones. Para financiarlo los técnicos que han preparado el programa calculan que podrían alcanzar unos ingresos de unos 25.000 millones de euros. Obviamente, se trata de capítulos sumamente polémicos. Por ejemplo, en relación con el impuesto sobre la renta, la Liga Norte, planteó en la campaña electoral una tasa única del 15 %, eliminando los cinco tramos que tiene el impuesto de la renta en Italia.

En el acuerdo con el M5E parece confirmarse el 15 % para las rentas inferiores a 80.000 euros, y se prevé el 20 % para las superiores. La «flat tax» supondría 60.000 millones de euros de menor entrada al fisco, favoreciendo claramente a los ricos y al electorado de la Liga que tiene sus mayores votantes en el norte de Italia. Para compensar ese mayor beneficio de impuestos en el norte, la Liga ha aceptado que el Movimiento 5 Estrellas haga también realidad su promesa de la «renta de ciudadanía», para beneficiar a miles de parados del sur, donde el M5E tiene gran parte de su electorado: Las cifras iniciales eran 780 euros a las personas solteras sin trabajo y 1.706 a un matrimonio con dos hijos menores de 14 años. Falta por conocer la cantidad definitiva y su duración. En principio, si se aprueban las cifras prometidas por el M5E, el coste para el Estado sería de 30-35.000 millones de euros, según Tito Boeri, presidente del Instituto de la Seguridad Social (Inps).

En el terreno muy delicado de las pensiones, los dos partidos populistas están de acuerdo en eliminar la llamada ley Fornero, que había aumentado la edad de jubilación. Ahora se volverá a rebajar a los 65 años. Cancelar la reforma Fornero aprobada por Monti tendría un coste de 130.000 millones de euros en cinco años.

Ante la falta de cobertura económica para financiar su programa, los populistas pretenderán aumentar el déficit público. Pero aquí chocarán con Bruselas, que está ya vigilante sobre las cuentas de Italia, con una deuda pública estratosférica: Dos billones trescientos mil euros, el equivalente al 132 % del PIB, la mayor de la eurozona, con excepción de Grecia.

Explotan las alas extremas

Ante el beneficio con rebajada de impuestos que tendrán los ricos, y el asistencialismo que se dará al sur, el gran perdedor será la clase media. Precisamente, una de las consecuencias que trae el populismo en Italia es que están explotando las alas extremas, según el análisis del politólogo y sociólogo Ilvo Diamanti. En su opinión, Italia está perdiendo el centro y los electores moderados son una especie en vía de extinción.

Al estar preocupados por satisfacer las muchas promesas realizadas en campaña, los dos partidos populistas se han olvidado en su programa de un tema clave: El crecimiento. «El gran ausente en la discusión del programa de la Liga y el M5E es el crecimiento. Ese es el punto central, porque el déficit italiano es un déficit de crecimiento y de aquí se debe partir», explicaba ayer el economista Francesco Giavazzi, profesor de la prestigiosa universidad Bocconi de Milán. Italia lleva paralizada un cuarto de siglo, con su economía estancada, porque no ha completado una serie de reformas necesarias. Si partimos de 100 en el 1995, el PIB (producto interior bruto) per cápita equivale hoy a 106. La media de la Eurozona, quitando a Italia, está en 135, lo que supone un crecimiento medio anual del 1,4 %. Y ya se sabe que cuando no se crece durante tanto tiempo, algunos se han más ricos, pero la mayoría empeora.

Un país sin lider

Ante el cúmulo de problemas e incógnitas a los que se enfrenta Italia, la mayoría de los analistas desconfía de la capacidad de Luigi Di Maio y Matteo Salvini, para sacar al país de su estancamiento. Sin reformas, Italia seguirá con su parálisis. Luciano Fontana, director del primer diario italiano, «Corriere della Sera», escribe en su libro de reciente publicación «Un país sin líder»: «Después de 25 años de la segunda república, Italia cuenta con un sistema político al límite del colapso». Según los analistas, no parece que las cosas vayan a cambiar con el «gobierno del cambio» que prometen los populistas.