Una imagen de archivo de un avión de las fuerzas aéreas británicas
Una imagen de archivo de un avión de las fuerzas aéreas británicas - AFP

Los campos de petróleo de Daesh en Siria, primer objetivo de los bombardeos británicos

Los cazas Tornado despegaron de la base británica en Chipre solo 57 minutos después de que el Parlamento aprobase atacar

Corresponsal en LondresActualizado:

Sin duda Cameron tenía el dedo apoyado sobre el gatillo por anticipado. Todo estaba listo para atacar a la espera del banderazo de salida de los Comunes. Solo 57 minutos después de que en la noche del miércoles el Parlamento británico aprobase por 397-227 extender los bombardeos contra Daesh a Siria, dos aviones Tornado GR4 despegaron desde la base inglesa en Chipre para castigar las posiciones de los salafistas. Cada avión llevaba tres bombas Paveway guiadas por láser, de 796 kilos cada una, adecuadas para golpear objetivos estáticos, y su destomp fueron los campos de petróleo de Omar, en el Sureste de Siria. Con el tráfico del crudo de esa zona se cree que Daesh obtiene el diez por ciento de los ingresos que sostienen su cruzada terrorista.

Se esperaba que el primer objetivo inglés fuese Raqqa, la capital oficiosa del autollamado califato, pero se ha elegido intentar estrangular su economía. Los dos primeros Tornado estuvieron en el aire tres horas, secundados por un avión de repostaje Voyager y un dron Reaper, y cuando aterrizaron fueron relevados por otros dos, con idéntico destino. En total se atacaron seis objetivos.

El ministro de Defensa, Michael Fallon, calificó la operación de éxito y «verdadero golpe» contra el negocio petrolero de Daesh. Tal vez más realista y menos propagandístico, el general británico Jonathan Shaw comentó esta mañana en BBC Radio 4 que «estos ataques solo tendrán efectos marginales» y no son decisivos. Fallon vino a concordar, pues reconoció que la campaña bélica que ahora se inicia durará al menos tres años. «No será algo rápido», asumió el ministro.

En la prensa oficialista de Damasco hoy se critica la decisión británica de bombardear las posiciones de Daesh en Siria. Reprochan a los ingleses que no pidiesen autorización al Gobierno de Assad y ponen como buen ejemplo a la Rusia de Putin, que sí lo hace.

El Reino Unido reforzará sus efectivos en su base chipriota de Akrotiri con seis aviones Thyphoon y dos Tornados más, a fin de aumentar su capacidad de fuego. Los británicos ya habían comenzado a atacar el año pasado las posiciones de Daesh en Irak y ahora lo amplían a Siria. Hollande saludó con un mensaje en Twitter el apoyo de su socio europeo.

El ministro británico de Defensa se cuidó de recordar que en paralelo a la guerra debe actuar la política y expresó confianza en las negociaciones que mantienen en Arabia Saudí los grupos sirios de oposición, bastante mal avenidos y muchos de ellos vidriosos. Fallon habló también de una futura cumbre diplomática en Nueva York bajo el paraguas de la ONU a la que asistiría incluso Irán.

Cisma político

Mientras en el Reino Unido sigue la resaca del debate parlamentario de diez horas, donde 67 laboristas y cinco diputados tories votaron contra los bombardeos. El cisma en el partido de la oposición en serio.

En la sesión parlamentaria se dio la anómala circunstancia de que Jeremy Corbyn, el líder pacifista del Partido Laborista, abrió la sesión con un discurso contra los bombardeos, pero en nombre de la formación cerró la sesión Hilary Benn, su portavoz de Exteriores, con un vibrante alegato a favor de los ataques. Corbyn escuchaba con cara de póquer mientras la bancada conservadora prorrumpía en unos insólitos aplausos a Benn, que más bien celebraban la división palmaria de la formación rival. También aplaudían los diputados laboristas moderados, arrinconados por la nueva dirección radical, elegida masiva y democráticamente por la militancia en las primarias del pasado septiembre.

La prensa conservadora la goza y «The Daily Telegraph», el gran diario tory, habla un poco hiperbólicamente de «el discurso histórico de Benn». Los ánimos en la izquierda están tan caldeados que esta mañana se ha sabido que Hilary Benn ha recibido amenazas de muerte tras su discurso de anoche.

La contrapartida de los ataques es que sin duda aumentarán el enorme riesgo de atentado que pesa sobre el Reino Unido. Cuando se le ha recordado esa amenaza, Cameron ha respondido que la furia de Daesh contra Gran Bretaña era máxima antes de los bombardeos. El país está en el segundo grado máximo de alerta antiterrorista desde agosto de 2014. Tras los atentados de París con 130 muertos se han reforzado los controles en puertos y aeropuertos, hay más policía armada por las calles y agentes de incógnito en los nudos de transporte. Cameron ha revelado que este año se han abortado siete intentos de atentados yihadistas en el Reino Unido, pero ha reconocido que tarde o temprano habrá víctimas en suelo británico.