Judíos ortodoxos asisten a una ceremonia en recuerdo del Holocausto en el Parlamento en Berlín (Alemania)
Judíos ortodoxos asisten a una ceremonia en recuerdo del Holocausto en el Parlamento en Berlín (Alemania) - EFE

Récord de ataques a los judíos británicos en 2016

Los investigadores lo atribuyen a la escalada al Brexit y al antisemitismo en el Partido Laborista

Corresponsal en LondresActualizado:

Community Security Trust (CST), la asociación que vigila y lucha contra el antisemitismo en el Reino Unido, ha concluido que 2016 ha sido el año de más incidentes desde que hace 32 comenzaron a elaborar su informe anual, con 1.309 denuncias, un 36% más que en 2015. Atribuyen la escalada al debate del Brexit, que ha alimentado la xenofobia, y a la polémica del antisemitismo en las filas del Partido Laborista, que lo obligó el año pasado a una profunda investigación interna. También se debe a que las víctimas cada vez acuden más a la policía.

El Gobierno ha anunciado a través de la ministra del Interior, Amber Rudd, que gastará 13,5 millones de libras más (15,7 millones de euros) en proteger a las comunidades judías británicas. Tres cuartos viven en el Gran Londres y en el Gran Manchester. En la capital la crecida del problema ha sido más acusada, con un 65% más de incidentes en 2016, el año del referéndum sobre la UE, que en 2015.

El anterior récord se había registrado en 2014, debido a los ecos de la guerra de Gaza, con 1.182 casos, frente a los 1.309 del último dato, el peor hasta ahora. En 2016 hubo 1.006 denuncias por «comportamiento abusivo» (pintadas, insultos y mensajes de correo ofensivos); 81 daños en propiedades de judíos (un 25% más) y 107 asaltos violentos, el mayor número en seis años. También hubo 287 agresiones a través de las redes sociales.

La asociación que controla el antisemitismo, CST, destaca que los agresores «se han envalentonado, antes todo era más subterráneo, pero ahora salen abiertamente a la luz».

En el Partido Laborista

El año pasado se destapó la gravedad con que el antisemitismo había calado en el Partido Laborista, un problema que se incubó por la tradicional aversión de la izquierda hacia Israel. Una diputada de origen musulmán, Naz Shah, y un importante histórico de la formación, Ken Livingstone, el exalcalde de Londres, fueron sancionados con la suspensión. Jeremy Corbyn, que en sus días de diputado raso recibió a una embajada de Hamas, considerada organización terrorista por la UE, ha sido acusado de haber tolerado el avance del problema. Su número dos, Tom Watson, bastante alejado de su línea radical, sí ha criticado abiertamente el antisemitismo: «No quiero vivir en un país donde miembros de la comunidad judía se sientan inseguros o insultados».

El Reino Unido ha sido tradicionalmente un refugio para los judíos. Tras el acoso nazi, dio cobijo a Freud, el padre del psicoanálisis, o a filósofos vieneses de raigambre hebrea tan importantes como Wittgenstein o Popper. El país también contó con un destacado primer ministro de ancestros sefarditas, Benjamin Disraeli, el gran premier de la Reina Victoria.

Tras el triunfo del Brexit el pasado 23 de junio, los crímenes contra inmigrantes y minorías religiosas aumentaron hasta un 41% en el Reino Unido. Incluso hubo que lamentar dos muertos: un inmigrante polaco, en un ataque en la pequeña ciudad de Harrow, y durante la campaña un ultra neonazi mató a la diputada laborista Jo Cox, que apoyaba el Remain.