El jesuita salvadoreño Rodolfo Cardenal Chamorro, de la misma comunidad que Ignacio Ellacuría
El jesuita salvadoreño Rodolfo Cardenal Chamorro, de la misma comunidad que Ignacio Ellacuría - UCA
El Salvador/Entrevista

«Recibieron la orden de matar a Ignacio Ellacuría y no dejar testigos»

Rodolfo Cardenal, director del Centro Monseñor Romero de la UCA, asegura sobre la luz verde a la extradición del ex viceministro de Defensa salvadoreño Inocente Montano que éste «ha agotado todos los recursos para evitarla porque sabe lo que le espera»

MadridActualizado:

Rodolfo J. Cardenal Chamorro (Managua 1950, aunque se considera salvadoreño) es un superviviente del asesinato de seis jesuitas y dos mujeres ocurrida el 16 de noviembre de 1989 en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA) de El Salvador. Solo tres días antes de la matanza contra su comunidad de jesuitas había cambiado de residencia a Santa Tecla, a 10 kilómetros. Formado en la teología de la liberación, Cardenal ha sido vicerrector de la UCA y hoy dirige el Centro Monseñor Romero, el arzobispo de San Salvador asesinado mientras celebraba una misa en 1980.

-¿Cómo valora la decisión del Tribunal Supremo de EE.UU. de autorizar la extradición a España del excoronel Inocente Montano, acusado de la masacre?

-Es muy positiva porque va a permitir que se inicie al fin, después de 28 años, un juicio sobre los asesinatos en la UCA. En El Salvador no se ha podido porque el Estado ha impedido de una u otra forma el juicio. Cuando España hace unos meses solicitó por segunda vez la extradición de los militares acusados, la Corte Suprema salvadoreña denegó la extradición. Por lo tanto, es la primera oportunidad en que se podrá establecer la verdad jurídica sobre los asesinatos de la UCA.

-¿Usted fue testigo?

-No estaba, los únicos testigos fueron los autores. A las dos mujeres (la empleada doméstica Elba Julia Ramos y su hija Celina, de 15 años) las mataron porque se las encontraron. Dormían en dos sofás de la sala en las mismas dependencias, lo pidieron por la inseguridad de la guerra. La orden fue matar a Ellacuría y no dejar testigos. El marido y padre de la menor se había escondido y no lo encontraron. Sin embargo, no fue testigo. Yo soy superviviente porque esa era mi comunidad, pero tres días antes había cambiado de residencia.

-¿Por qué cree que ahora se ha autorizado la extradición?

-Han pasado muchos años desde que se supo que este militar vivía en EE.UU., estaba capturado porque mintió a Inmigración y lo iban a deportar a El Salvador. España, donde ya se había abierto la causa, pide la extradición de Montano. Se cumplen una serie de recursos y apelaciones hasta que al final, curiosamente cuando se cumplen 28 años, el Tribunal Supremo de EE.UU. aprueba la extradición. Ha sido un largo proceso judicial en el que Montano ha agotado todos los recursos a su disposición para evitar la extradición porque sabe lo que le espera.

-¿Por qué los militares ordenaron asesinar a Ignacio Ellacuría?

-Ordenaron la muerte del padre Ellacuría y todos los testigos porque pensaban que era la cabeza intelectual de la guerrilla. Pero probablemente sea más cierto porque estaba haciendo de puente entre el presidente Alfredo Cristiani y la dirección de la guerrilla para acabar la guerra con una negociación política. Eso molestaba a algún alto mando del Ejército, que pensaba que podía ganar la guerra militarmente e intuía que si se acababa, terminaba su carrera militar.

-¿Los jesuitas de la UCA eran aliados de la guerrilla del FMLN o solo hicieron de puente entre ambas partes?

-En absoluto, en toda la producción intelectual de la Universidad de años anteriores se pedían reformas estructurales en la economía y la política porque el país iba hacia el conflicto. Monseñor Romero hace lo mismo, buena parte de su predicación es hacer cambios para evitar un conflicto armado que se veía venir. Y cuando estalla, la postura de la Universidad fue que primero se respetaran los derechos humanos y el derecho internacional de la guerra y segundo comenzar a buscar una salida negociada. A eso llegamos diez años después.

-¿Qué huella ha dejado el padre Ignacio Ellacuría?

-Fue un hombre que defendió al pueblo salvadoreño y que reclamó justicia. Como filósofo y teólogo todavía su pensamiento tiene una enorme relevancia en el mundo intelectual español y del resto del planeta.