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Una guerra de grupos criminales mata a 60 presos en cárcel de Amazonia

Durante el enfrentamiento hubo varias decapitaciones y algunos cuerpos fueron quemados y mutilados

VÍDEO: Decenas de muertos en un motín en una cárcel brasileña. - ABC
Verónica Goyzueta Sao Paulo - Actualizado: Guardado en: Internacional

Una rebelión en en una cárcel de Manaos, estado de Amazonas, terminó en una masacre que dejó por lo menos 60 muertos, vinculados al Primer Comando de la Capital (PCC), la mayor facción criminal brasileña que organiza la delincuencia desde dentro de las prisiones. El motín fue dirigido por el grupo Familia del Norte (FDN), facción rival del PCC, y comenzó el domingo por la tarde, cuando seis cuerpos decapitados fueron lanzados sobre los muros de la prisión.

El Gobierno de Amazonas, estado al norte de Brasil, tuvo que alquilar un camión frigorífico para retirar los cuerpos del Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj), donde ocurrió la masacre, resultado de una rebelión que duró 12 horas. Según la Secretaría de Seguridad Pública de Amazonas, en la noche del domingo los rebelados tomaron como rehenes a 12 agentes penitenciarios, y se rindieron, entregando sus armas, en la mañana del lunes.

«Fue sólo un lado el que tuvo muertes. La FDN masacró a supuestos integrantes del PCC y a un presidiario más. No hubo contraataque de la otra facción», explicó Sergio Fontes, secretario de Seguridad de Amazonas, que clasificó la salvajería como la «mayor masacre de la historia» de ese estado. El secretario informó, a su vez, la fuga de 87 presos por nueve túneles en el Instituto Penal Antonio Trindade (Ipat), otra prisión del estado, y otra en el Compaj, donde se encontraron ocho túneles, pero aún no se conoce el número de fugitivos.

Fontes informó, por otro lado, que la policía no fue responsable por ninguna de las muertes y que todos los homicidios fueron consecuencia de la guerra entre facciones. El secretario declaró, a su vez, que evitó una invasión y prefirió agotar las negociaciones. «La opción de invasión no fue considerada viable incluso porque las consecuencias serían imprevisibles», afirmó. En 1992, una invasión de la policía a la carcel de Carandirú en São Paulo, terminó con 111 presos muertos, en la peor masacre de la historia de las cárceles en Brasil. «Obviamente, los presos que asesinaron serán responsabilizados», declaró.

Para Fontes el motín fue un reflejo y un capítulo más de la «guerra silenciosa e impiedosa del narcotráfico», que definió como el principal problema de la Seguridad Pública brasileña, destacando que el país es el primer consumidor de crack del mundo y el segundo mayor de cocaína, después de Estados Unidos. «No tenemos ninguna plantación de hoja de coca en nuestro territorio», señaló. Fontes advirtió además que esa guerra de facciones está ocurriendo a nivel nacional y pidió el apoyo del Gobierno federal.

El ministro de Justicia de Brasil, Alexandre de Moraes, informó en un comunicado que mantuvo contacto con el gobernador de Amazonas, José Melo de Oliveira, y que usará lo equivalente a 13 millones de euros, del fondo penitenciario, para ayudar a resolver la crisis y a recapturar a los fugitivos.

El complejo penitenciario Compaj alberga 1224 presos, pero tiene capacidad máxima para apenas 450, casi tres veces menos. Las prisiones del norte son la peores de Brasil, donde ya se registraron incluso casos de canibalismo. Según datos oficiales, Brasil tiene 622.0000 presos más que el doble de su capacidad, y es el cuarto mayor aprisionador del mundo después de Rusia, China y Estados Unidos.

La violencia ha sido apuntada como uno de los motivos para el surgimiento de facciones criminales que dan órdenes dentro y fuera de las cárceles, como el FDN y el PCC, el mayor de todos y el mismo que en 2006 paralizó la ciudad de São Paulo con una serie de ataques orquestados por móviles desde las celdas.

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