ESPECIAL INTERACTIVO

Quién es quién en el escenario de la masacre de París

Seis de los ocho terroristas que bañaron de sangre el corazón de Francia ya han sido identificados

¿Quiénes son los otros dos? ¿Dónde actuó cada uno? ¿Cómo lograron perpetrar la cadena de atentados?

L.M.CABANELAS / N.MIRA / A.S.MOYA / L.CANO Madrid - Actualizado: Guardado en: Internacional

Tres días después, aún son más las incógnitas que las certezas sobre la matanza del viernes 13. Por el momento y según los anuncios a cuentagotas del fiscal de la ciudad, François Molins, se sabe que al menos ocho terroristas habrían participado en la cadena de atentados que sacudió el corazón de Francia. En cambio, la confusión se cierne todavía sobre París al desconocerse las identidades de dos de los yihadistas muertos tras la masacre.

Los terroristas, organizados en tres células y avituallados con armas de asalto y chalecos explosivos, atacaron la capital francesa a través de varios flancos. A las 21.20 una unidad fija, situada en el estadio de Saint-Denis prendió la mecha de la catástrofe. La siguieron otras dos células móviles que recorrieron el centro de París en dos vehículos alquilados, dejando tras de sí un reguero de sangre y caos. Desataron el terror un viernes 13 que pasará a la historia como el ataque que más víctimas se ha cobrado en el país galo desde la Segunda Guerra Mundial. De momento, 129 muertos.

Cronología de una matanza

21:20 horas. Francia y Alemania disputan un partido amistoso en el Stade de France, también conocido como estadio de Saint-Denis, bajo la atenta mirada de 80.000 asistentes. Entre ellos, aunque no por mucho tiempo, el Presidente de la República Francesa, François Hollande. A esa hora, y apenas cinco minutos antes de prenderse la mecha que convertiría el centro de París en un baño de sangre, un individuo trata de acceder al interior provisto de un chaleco repleto de explosivos. La consigna es clara: matar al mayor número de personas posible y hacerlo además en mitad de un acontecimiento de máxima proyección internacional. Sin embargo, el plan no sale según lo esperado.

En los tornos de acceso, uno de los guardias de seguridad —identificado solamente bajo el nombre de Zuheir— descubre la presencia del artefacto cuando llevaba a cabo un cacheo rutinario. A partir de ahí los acontecimientos se precipitan. El terrorista trata de huir para acto seguido inmolarse en los aledaños de la puerta D, acabando con la vida de un transeúnte. El estruendo atraviesa las paredes del monumental estadio hasta alcanzar el propio césped, donde el jugador galo Patrick Evra suelta desconcertado la pelota, en un gesto que queda ya para la posteridad.

21:25 horas. Viernes por la noche. En el colorido y mestizo barrio de Saint Martin, cerca de la plaza de La República, empieza el fin de semana. Los distritos 10 y 11 de París se llenan de gente. Es una noche más. Hasta que comienza el tiroteo.

Una de las células móviles, a bordo de un Seat León negro, dirige ráfagas de balas hacia las terrazas de los restaurantes Le Carrillon y Le Petit Cambodge, ambos en la calle Alibert, a 32 metros el uno del otro. Equipados con kalashnikov, los terroristas matan a quince personas y continúan su macabra ruta hacia la Sala Bataclan.

21:30 horas. Diez minutos después del primer estallido en Saint-Denis, un segundo sujeto detona sus explosivos adheridos al cuerpo frente a la puerta H —separada por escasos 80 metros de la primera—, sin causar más pérdidas humanas que la del mismo suicida. Para entonces, la incredulidad del feudo torna en preocupación, más si cabe cuando el propio Hollande abandona el palco de honor ante la extraña sorpresa del resto de autoridades. A pesar de que varios helicópteros sobrevuelan la zona, el partido no se suspende para evitar que cunda el pánico.

El terror se apodera del centro de París

21:32 horas.Testigos de los tiroteos divisan de nuevo el Seat León en el Café Bonne Bière, a apenas cinco minutos del lugar donde abrieron fuego por primera vez. Continúan la matanza, disparando indiscriminadamente contra los viandantes que transitan por la calle Fontaine au Roi y suman a la trágica lista de víctimas mortales el nombre de otros cinco civiles.

21:36 horas. Las calles de París han visto morir ya a 20 personas y, a pesar de que actuaron a cara descubierta, tres días después de la masacre del viernes 13 las autoridades francesas todavía no han podido identificar a todos los atacantes. Sí se sabe, en cambio, que se desplazaban en el Seat León negro tiñendo de rojo el centro de la ciudad. Ajenos al caos desatado, continúan hacia el sur. Se desplazan hasta la rue Charonne, a trece minutos en coche del anterior objetivo. En el restaurante La Belle Équipe, una nueva acometida termina con la vida de 19 personas. Y pudieron ser más. La confusión provocada por los atentados llegó incluso a dar por muerto al español Jorge Alonso de Celada, que se comunicó con su familia para desmentir tan aciago destino.

21:40 horas. El Boulevard Voltaire, a 3 minutos en coche de La Belle Équipe, al otro lado de la plaza de La República, parece la penúltima parada en el rodeo de esta célula terrorista. Uno de los terroristas, Ibrahim Abdeslam, de 31 años y nacionalidad francesa, se inmola en la calle. El yihadista, que residía en Bélgica, es el hermano de otro de los implicados en el atentado, Salah Abdeslam, de 26 años, y el único superviente de los atacantes. Según la Fiscalía francesa, el kamikaze alquiló en Bélgica el Seat León con el que recorrieron las calles galas. El coche, en el que supuestamente huyó el fugitivo Salah Abdeslam, ha sido encontrado en Montreuil, localidad limítrofe con la capital de Francia, con tres kalashnikov en su interior.

21:40 - 21:49 horas. Los terroristas llegan a la Sala Bataclan, en el número 50 del Boulevard Voltaire, donde 1.500 personas asistían al concierto de la banda de rock Eagles of Death Metal. Se desconoce si lo hicieron a pie o si, por el contrario, se trasladaron en uno de los vehículos utilizados para el ataque. Uno de esos coches, un Volkswagen Polo, también de color negro y supuestamente alquilado en Bélgica por el terrorista huido (Salah Abdeslam), apareció cerca de la sala.

Las fuentes oficiales coinciden en que tres de los yihadistas accedieron al interior de uno de los templos de la noche parisina y, después de aludir a la situación del conflicto en Siria e Irak, abrieron fuego contra los asistentes. La escena, de una violencia extrema, duró «entre diez y quince minutos», en los que el público y el personal del establecimiento entraron en pánico, corriendo de un lado para otro buscando una salida, relataba a «Europe 1» el periodista Julien Pierce, testigo de la masacre sucedida en el emblemático local donde murieron 89 personas.

Dos de los terroristas, atrincherados en el teatro, se inmolaron tras activar los cinturones de explosivos durante el asalto policial. El otro yihadista fue abatido por los agentes franceses, que liberaron a los rehenes. Ismael Omar Mustafï ha sido el primero de los kamikazes del local en ser identificado, gracias al dedo amputado que encontraron en el local. A punto de alcanzar la treintena (el día 21 de noviembre), este francés musulmán de ascendencia argelina se radicalizó en los suburbios donde hizo carrera como delincuente común hasta el punto de atentar en nombre del islam. Fue condenado en ocho ocasiones por delitos muy diversos entre el 2004 y 2015 y tenía ficha «S» de seguridad del Estado, pues sospechaban de un posible viaje de Mustafï a Siria entre 2013 y 2014.

No era el único de los muyahidines (guerreros de la yihad) que Francia vigilaba. El país liderado por François Hollande también había emitido un mandato de arresto internacional contra Samy Amimour por terrorismo. Amimour, nacido en el país galo en 1987, sería el otro terrorista inmolado, según recoge AFP. El tercer asaltante, supuestamente abatido por la Policía francesa, todavía no ha sido identificado.

Tercer y último atentado en Saint-Denis

21:53 horas. Con el partido en pleno descanso, un tercer hombre-bomba se inmola a escasos 400 metros del recinto, en las inmediaciones de un restaurante de comida rápida McDonald´s. Al igual que la anterior explosión registrada en Saint-Denis, no hay que lamentar ninguna muerte salvo la del yihadista. Una «suerte de desgracia» que aún se está analizando. «Es un milagro que hubiera tan pocas víctimas. De hecho, lo que hicieron, salvo para suicidarse, no tiene mayor sentido», aseguró a la agencia AFP una fuente policial, bajo condición de anonimato.

Tres días después, multitud de interrogantes permanecen a las puertas de una investigación que empieza a arrojar las primeras certezas. De los tres terroristas que formaron lo que se conoce como el comando de Saint-Denis, se ha identificado a Bilal Hadfi, de 20 años, residente en Bélgica y cuya nacionalidad no ha sido todavía revelada. Además, al igual que otros cuatro de los autores ya identificados, se tiene constancia de que en marzo del presente año marchó a Siria.

La sombra de la duda se alarga para hablar del segundo identificado. Responde al nombre de Samir y es junto a su cadáver donde las fuerzas de seguridad han hallado un pasaporte sirio perteneciente a Ahmad Al Mohammad, nacido en la ciudad siria de Idleb el 10 de septiembre de 1990. La Fiscalía francesa ha puntualizado en un comunicado que está pendiente de verificar su autenticidad, pero que las huellas tomadas a Al Mohammad corresponden con las de una persona que portaba el documento y que fue objeto de un control de identidad en Grecia a comienzos de octubre.

Por su parte, las autoridades griegas habían señalado previamente que ese pasaporte fue registrado el 10 de octubre en la isla de Leros a un hombre al que se le tomaron las huellas dactilares en el campamento de acogida de refugiados que llegan desde Turquía.

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