Un hombre circula por La Habana en una bicicleta publicitaria de fabricación casera
Un hombre circula por La Habana en una bicicleta publicitaria de fabricación casera - Reuters

¿Quién es el nuevo ministro del Interior de Cuba, responsable del aparato represivo?

El vicealmirante Julio César Gandarilla es un hombre próximo a Raúl Castro desde los tiempos del dictador en Defensa. En sus manos está la última ola de arrestos de disidentes como Danilo Maldonado «el Sexto» y Eduardo Cardet

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El vicealmirante Julio César Gandarilla Bermejo era ya un valor en alza y miembro de la poderosa cúpula militar que realmente manda en Cuba antes de que esta semana fuera nombrado ministro del Interior. Gandarilla sustituye al general de división Carlos Fernández Gondín, fallecido el pasado 7 de enero por «complicaciones de una enfermedad crónica», según el comunicado oficial.

Miembro del Comité Central del Partido Comunista y diputado de la Asamblea Nacional, el vicealmirante pertenece al círculo más estrecho de Raúl Castro y es poco dado a salir de la sombra. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en el Ministerio de Defensa, del que fue titular el actual presidente cubano. «Hace rato que Gandarilla es quien dirige la contrainteligencia que le cuida las espaldas a Raúl, supervisado por su hijo Alejandro Castro Espín (coordinador de inteligencia y contrainteligencia)», explica a ABC Roberto Álvarez-Quiñones, periodista cubano exiliado en Los Ángeles.

Vicealmirante Julio César Gandarilla
Vicealmirante Julio César Gandarilla- ACN

Durante más de dieciséis años, Gandarilla Bermejo fue jefe de la Dirección de Contrainteligencia Militar. Entre otras funciones era el «encargado de investigar a sus propios compañeros de filas», puntualizan observadores en La Habana. Aterrizó en Interior en octubre de 2015, como número dos de Fernández Gondín. El viceministro del Interior coordina la inteligencia y la represión de los grupos disidentes.

El Ministerio del Interior está considerado como uno de los baluartes de la dictadura castrista. A su cargo figura la Policía, la Seguridad del Estado y la contrainteligencia, entre otros cuerpos. Es decir, tiene en sus manos el aparato represivo del régimen cubano y, por tanto, es el responsable de la última oleada de detenciones de opositores desatada tras la muerte de Fidel Castro, que el pasado noviembre llevó a prisión al artista Danilo Maldonado («el Sexto») y al médico Eduardo Cardet, líder del Movimiento Cristiano Liberación.

Los opositores Oscar Elías Biscet y Martha Beatriz Roque fueron detenidos este miércoles en La Habana y liberados horas después. La economista independiente Karina Gálvez seguía este jueves bajo arresto en la sede de la Seguridad del Estado de Pinar del Río. Gálvez fue detenida el miércoles y su casa, también sede de la revista digital Convivencia, allanada. Dagoberto Valdés, director de Convivencia, atribuye el repunte de la represión, «ordenada desde las más altas instancias del país», a la mala situación económica de la isla (recesión del 0,9% en 2016) y a causas internacionales (presidencia de Trump, crisis en Venezuela...).

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn) registró en diciembre al menos 458 detenciones por motivos políticos y un total de 9.940 arrestos en 2016, frente a los 2.074 de 2010. Al mismo tiempo, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) informó en un comunicado de que 2016 se saldó con 9.351 detenciones arbitrarias, con un aumento de más de un millar respecto a 2015.

En su último informe, la Ccdhrn se refería a «14 agresiones físicas por parte de los cuerpos de la represión política contra opositores pacíficos, 37 acciones de hostigamiento e intimidación y dos "actos de repudio", verdaderos linchamientos civiles». Este grupo disidente en la isla subrayó que, además del «sistemático hostigamiento» que sufren las Damas de Blanco, la peor parte de la represión de diciembre se la llevó la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu). Muchos de sus miembros sufrieron «actos vandálicos y robos policiales» en sus casas y en la sede del partido en Santiago de Cuba, además de 115 detenciones por motivos políticos.

Comienza la era Trump

La última oleada contra la disidencia, lanzada tras la muerte de Fidel Castro el pasado 25 de noviembre, ocurre en vísperas de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. El presidente electo ha amenazado con revertir la apertura hacia la isla de su predecesor, Barack Obama, lo que ha generado una enorme incertidumbre entre los cubanos. Por lo pronto, Rex Tillerson, designado como secretario de Estado, declaró este miércoles que la Administración Trump realizará una «revisión de arriba abajo» de las relaciones bilaterales, incluida la decisión de Obama de retirar a ese país de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. El empresario estadounidense criticó asimismo el acercamiento de Washington a La Habana sin forzar al régimen a hacer «concesiones significativas» en derechos humanos. Además de las detenciones mencionadas, en las cárceles cubanas malviven alrededor de un centenar de presos políticos, algunos desde hace décadas, recuerda el vicepresidente de la Ccdhrn, Gerardo Sánchez.