Putin y Assad posan con militares en la base aérea de Hmeimim, en Siria
Putin y Assad posan con militares en la base aérea de Hmeimim, en Siria - Reuters

Putin reivindica la victoria en Siria y se presenta como «zar» de Oriente Próximo

Hace una gira relámpago a Damasco, El Cairo y Ankara para rentabilizar el malestar del mundo musulmán contra Trump por su decisión sobre Jerusalén

Actualizado:

Ante la presencia casi testimonial de EE.UU. en Siria, reducida a algún bombardeo esporádico y un grupo de fuerzas especiales e instructores militares en el norte del país, Rusia ha demostrado tener realmente la iniciativa. El presidente Vladimir Putin ha marcado la hoja de ruta de la lucha contra Daesh y apuntalado la figura de Bashar al Assad, que estaba contra las cuerdas cuando Moscú decidió intervenir en Siria en septiembre de 2015. Putin proclamó hace unos días la victoria total contra el «califato» y ahora ha anunciado una retirada parcial de sus tropas desplegadas en Siria.

En este contexto triunfante, y aprovechando la ola de indignación en el mundo árabe por la decisión de Washington de trasladar su Embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, Putin efectuó este lunes una gira relámpago por Siria, Egipto y Turquía con el objetivo de afianzar su nuevo papel en Oriente Próximo como principal potencia mundial capaz de eclipsar a su adversario del otro lado del Atlántico. Durante años su influencia en la zona había estado debilitada.

Escoltado por aviones de combate rusos, cuyas imágenes han sido difundidas por el canal de televisión RT, Putin aterrizó por la mañana en la base aérea rusa de Hmeimim, en la provincia siria de Latakia, se reunió con Assad, por segunda vez en menos de tres semanas, y anunció el comienzo de la retirada de las fuerzas rusas del país árabe. Dijo que «regresará a casa la mayor parte» de ese contingente militar pero otra parte no menos significativa se quedará para seguir dando apoyo al Ejército sirio. El máximo dirigente ruso dejó claro que Rusia mantendrá de forma «permanente» sus dos bases en Siria, la aérea de Hmeimim y la naval de Tartús.

El experto en temas militares, Vladimir Anojin, señala que «Rusia no puede retirar todas sus tropas de Siria por el momento, no se puede dejar solo a Assad después del esfuerzo realizado y los recursos invertidos».

Sin embargo, en clave preelectoral, tras dar a conocer que se presentará a los comicios de marzo, Putin dio este lunes orden de retirada. «Regresaréis victoriosos a vuestros hogares», manifestó. Según su opinión, «hay condiciones para una arreglo político (...) y los refugiados están regresando a sus casas».

El presidente sirio le dio una vez más las gracias. En marzo de 2016, el jefe del Kremlin ya anunció una primera retirada de tropas, pero no fue tal. Llegaron más aviones, barcos y fue ampliada la base de Hmeimim. Por motivos de seguridad, de esta escala en Siria no se supo hasta que el avión de Putin tomó tierra en El Cairo. Egipto es un país con el que Rusia mantiene viejos lazos, pero cuya relación se enfrió un poco después del ataque terrorista que sufrió el Airbus de la compañía rusa Kogalimavia el 31 de octubre de 2015 sobre la península del Sinaí. Perecieron las 224 personas que viajaban a bordo y Moscú suspendió todos los vuelos con Egipto, con el consiguiente perjuicio económico para el sector turístico del país árabe.

El presidente ruso saluda al líder egipcio, Abdelfatah al Sisi, en El Cairo
El presidente ruso saluda al líder egipcio, Abdelfatah al Sisi, en El Cairo - Afp

Putin habló este lunes con su homólogo egipcio, Abdelfatah al Sisi, del posible restablecimiento de las conexiones aéreas entre sus respectivos países y parece que hay un acuerdo inminente para volver a enlazar las dos capitales. Los vuelos a Sharm el-Sheij, desde donde despegó el avión de Kogalimavia, no están todavía previstos. Este lunes se acordó también la construcción en la localidad de Dabaa de una central nuclear, la primera que tendrá Egipto, con tecnología, dinero y especialistas rusos. Moscú ayudará también en la creación de una «zona industrial», que será una cabeza de puente en Egipto para la exportación de productos rusos a todos los países de la región. La inversión, según el jefe del Kremlin será de más de 6.000 millones de euros.

La ciudad santa

Pero de lo que más hablaron los dos jefes de Estado fue de la decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como la capital de Israel. Moscú cree que tal medida «añade leña al fuego» a un conflicto que no acaba de resolverse y con su postura Putin pretende suscitar nuevas simpatías en Oriente Próximo. «Nuestros países abogan por la pronta reanudación del diálogo palestino-israelí sobre todas las materias en disputa, entre ellas el estatus de Jerusalén (...) cualquier paso que fuerce el anticipo de los resultados del diálogo entre palestinos e israelíes es contraproducente y desestabilizador. No ayuda a resolver la situación», aseguró Putin en una rueda de prensa ofrecida tras su encuentro con Al Sisi.

La cuestión de Jerusalén y el conflicto sirio fueron también los dos asuntos principales de conversación entre el presidente ruso y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, con el que se reunió en Ankara, por séptima vez en lo que va de año, tras volar desde Egipto. Ambos dirigentes se vieron la última vez el pasado 22 de noviembre en la ciudad balneario rusa de Sochi. Allí se reunieron también el 13 de ese mismo mes.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, comparece junto a Vladimir Putin en Ankara
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, comparece junto a Vladimir Putin en Ankara - Afp

Y es que Erdogan no quiere ver a los kurdos en las negociaciones de paz que el presidente ruso aspira a apadrinar en Sochi, en fecha aún sin determinar, y no es muy partidario de que Assad siga en el poder. Pero el diálogo entre ambos presidentes es muy intenso. El año pasado superaron la crisis que provocó el derribo de un cazabombardero ruso por parte de un avión de combate turco al norte de Siria.

Putin ha intensificado también en los últimos meses sus relaciones con países como Arabia Saudí. En Octubre, recibió en Moscú al rey Salmán Bin Abdelaziz. Era la primera vez que un monarca saudí ponía el pie en Moscú. Esta vez Rusia llega a Oriente Próximo y parece que para quedarse.